Oscar Acosta: hombre de teatro prestado a la administración cultural
ENcontrARTE
Oscar Acosta, caraqueño de 38 años, es egresado del Instituto para la Formación del Arte Dramático y de la Escuela Nacional de Artes Escénicas. Por años se ha dedicado a la dirección y docencia teatral en diversas instituciones y grupos. A la par ha desarrollado una intensa militancia en el campo del activismo cultural en las comunidades caraqueñas. Desde el año 2000 hasta la fecha, ocupa la Presidencia de Fundarte, institución encargada de la gestión cultural de la Alcaldía de Caracas.
ENcontrARTE: Oscar, tu eres hombre de teatro y ahora tienes un cargo importante en la administración pública cultural. ¿Abandonaste el teatro?
Oscar: No, no abandone el teatro. Padezco lo que en lenguaje amatorio pudiéramos llamar una separación forzosa. Pronto publicaré una obra que llevo tiempo escribiendo llamada “Los papeles de febrero” y que trata de los sucesos del Caracazo. Me preocupa que sobre un hecho tan relevante como ese, en el teatro, que es el arte social por excelencia, se haya trabajado tan poco. Yo trabajé un drama dirigido a mujeres y hombres del pueblo, una historia reflexiva partiendo de anécdotas sucedidas durante este episodio histórico. Tengo escribiéndola unos 7 u 8 años y cada que voy publicarla pues... vuelvo a corregirla. Ahora decidí no corregirla más y llevarla a la imprenta.
Además tengo como proyecto dirigir dos obras de teatro para espacios abiertos que es lo que mas me gusta. Serían dos adaptaciones. Una Ubu Rey de Alfred Jarry y la otra el Médico a palos de Moliére. Los montajes de teatro de calle son menos costosos que los convencionales, se debe invertir igual en vestuario, utilería y escenografía pero te evitas los gastos de la sala y además llegas a más gente; presentas una obra en la calle y a los 10 minutos tienes ya unos 200 a 300 espectadores.
Mi experiencia principal como trabajador de la escena ha sido con obras para teatro de calle. Esta vivencia, esta experiencia de arte fuera de los circuitos tradicionales me ha permitido comprender la realidad de aquel público potencial que existe en nuestras comunidades y que no cuenta en su habitat con espacios destinados al disfrute cultural. Así concebimos, junto al equipo que me acompaña en FUNDARTE, el proyecto PLAZAS CULTURALES. Hace poco en Santa Eduvigis inauguramos un escenario público donde antes había un basurero.
Cosas así satisfacen de algún modo puesto que detesto la vida administrativa. La mejor forma de entender a Kafka es ocupar un cargo de cierta responsabilidad en la administración pública y tratar de hacer las cosas bien. Hay que hacer las cosas bien pues la otra opción es cobrar tu quince y último y que las cosas sigan como antes.
Yo padecí los maltratos y la desatención cultural de las administraciones culturales del Puntofijismo. Comprendo perfectamente lo que significa para un artista pagar el peaje de acudir a una institución pública a presentar un proyecto. Hablo especialmente de los artistas y trabajadores culturales que nunca tuvieron acceso a las bondades del estado, que nunca ganaron premios, que detestaban hacer la antesala al politiquero de turno.
La gerencia cultural aún debe cambiar en muchos aspectos. Debe salir del escritorio y olvidarse de la rutina de ceremonias, cocteles y premios. Todavía hay mucho de eso. Desconfia de los funcionarios que visten de flux y te conceden una audiencia quince días después que la solicitas para atenderte unos 10 o 15 minutos.
Así que como decía al principio pronto volveré al teatro. Es mucho lo que desde el campo del arte hay que hacer en las actuales circunstancias. Por un tiempo tuve que abandonar los proyectos personales. Tomo esto como mi temporada obligada en el infierno, como una embarrada de mierda inevitable en el laberinto burocrático pues es absurdo que luego de estar criticando durante tanto tiempo a los gobiernos anteriores y llegado el momento hubiera tomado una postura cómoda rehuyendo las responsabilidades que exige la conciencia y el momento.
ENcontrARTE: tener una gestión como funcionario público y no actuar de la forma como tu la describes ya es un paso digamos que revolucionario, pero ¿Cómo resolviste los otros aspectos de ser un gerente administrativo?
Oscar: Cuando llegue a Fundarte hace 4 años la fundación estaba moribunda, era un desastre, una verdadera trinchera de la corrupción; existían deudas por más de 800 millones de bolívares que no era poca cosa para una institución pequeña; todo eso ahora están saldado.
Al principio, recuerdo que incluso dormíamos en las oficinas para sacar y adelantar el trabajo atrasado. Tuvimos que aprender mucho y sobre la marcha. Finanzas, presupuesto, normas, procedimientos... ya se sabe. Todo el fárrago burocrático que heredamos. Te hablo no solo de mi sino de un equipo que me ha acompañado, entre los cuales hay artistas, trabajadores culturales, activistas comunitarios... Digno de mención el compromiso de muchos trabajadores que, sin tener cargos gerenciales, han formado equipo y han dado una cuota importante de sacrificio para lograr el éxito de los proyectos.
Los trabajadores cuentan que el anterior presidente durante toda su gestión nunca llegó ni siquiera a transitar por las áreas donde trabaja el personal administrativo.¡¡¡ Imaginate!!!... estamos hablando de una institución que no cuenta con mas de 20 oficinas. Trabajadores que, con 10 o 15 años en la fundación, nunca había entrado en la oficina del Presidente o del secretario General de la fundación.
Allí tu ves como se expresa un Estado que planifica desde el escritorio, absolutamente alejado de las realidad de la gente, una especie de máquina de mover papeles que va enajenando al trabajador y al ciudadano común. Con instituciones que deshumanizan y, perdiendo su razón de ser, no son más que engranajes lentos en los cuales se tramitan y manipulan papeles que sustituyen la vida real.
La acción cultural deja de existir para convertirse en oficios y memorandum. Eso pasa actualmente en la administración pública. Nunca hay que perder la perspectiva de la realidad. Eso hay que cambiarlo radicalmente, en FUNDARTE y en todo el estado venezolano. Hemos puesto y ponemos un gran empeño en romper con ese estilo de trabajo, trabajando más al ritmo de las demandas de la calle y no al que imponen los trámites y reglamentos.
ENContrARTE: Actualmente ¿Cuáles son tus mayores preocupaciones artísticas y como gerente cultural?
Oscar: Como artista quiero volver a dirigir teatro. Estuve alejado del teatro durante 4 años, estar entre papeles me deshumaniza y me va alejando de la comprensión del hecho artístico como tal y si no puedo comprender el hecho artístico en sí, pues mucho menos puedo gerenciar el arte. Este tiempo me mantuvo al margen de aspectos que han sido y son la razón de mi vida. Es hora de retomarlos.
Como gerente cultural, o mejor como activista cultural pues la palabra de gerente tiene un tufillo a empresa privada que inquieta, me preocupa que Fundarte no esté funcionando al mismo ritmo que demandan las exigencias de pueblo. Esta institución fue creada hace 27 años y tiene una estructura insuficiente para las necesidades de una población que ha crecido y cambiado mucho desde entonces. Hace falta una gestión más directa, más expedita, más eficiente y esto , en general, es el problema de toda la administración pública. Heredamos un Estado que está frenando la revolución, eso ya lo sabemos y el gran reto es propiciar un sacudón enorme que acabe con el burocratismo, la corrupción y la ineficiencia.
ENcontrARTE:¿Cómo se manifiesta en los sectores populares la cultura “única” o globalizada?
Oscar: La cultura globalizada se manifiesta en los sectores populares. La influencia de la mala televisión es nefasta en nuestros barrios. Afortunadamente existen algunas iniciativas para contrarrestar esto pero uno ve como la cultura que difunden los mass-media genera valores destructivos las comunidades. Y eso va, por decirlo de alguna manera, “endureciendo” la sensibilidad de la gente. La cultura chatarra embrutece y produce violencia.
Es un lugar común decir que la violencia deviene de la miseria, el hambre y la falta de instrucción. Pero fíjate a lo anterior agregaría que los valores que induce la televisión son un factor principalísimo de la violencia en nuestros barrios.
ENcontrARTE: ¿Cómo la gente resiste a estas imposiciones culturales?
Oscar: La gente resiste porque tiene valores tradicionales ancestrales de mucho arraigo y porque a fin de cuentas son seres humanos y por ende aman, se alegran y se resisten a perder su identidad. Vemos así una gran cantidad de manifestaciones culturales como por ejemplo la Cruz de Mayo o la Fiesta de San Juan o la Fiesta de los Santos negros, para nombrar algunas. Todas las encontramos en los barrios de Caracas y son expresiones de la resistencia cultural al proceso de globalización. Son manifestaciones que aunque no son difundidas por los medios de información tienen mucho arraigo en las comunidades.
Son expresiones de una riqueza extraordinaria por su sincretismo cultural y estético. La multiplicidad de los bailes, de ritmos de tambores, de tradiciones folclóricas que se resisten a desaparecer para dar paso a una cultura globalizada son prueba de la fortaleza de nuestros pueblos. Hay muchos, muchos artistas en nuestros barrios y pueblos. Pintores, narradores, músicos... Causa pena como, en vano, algunos artistas académicos hacen tres o cuatro florituras técnicas que intentan alimentarse del arte popular. Lo único que tienen de pueblo es el título. Son mediocres remedos creados más para impresionar a un jurado o halagar a particulares que para expresar sentimientos o vivencias. Nunca mejor la visión popular que en los colores de Bárbaro Rivas o Elsa Morales. Nunca el alma venezolana interpretada mejor que en el cuatro de Jacinto Pérez o Fredy Reina. Por supuesto que hay otros. Menciono ejemplos indiscutibles.
ENcontrARTE: ¿Crees que es posible hablar de una cultura y de un arte popular venezolano?
Oscar: No hay una cultura popular, hay culturas populares en tanto que el pueblo venezolano es diverso y multiétnico. No entendamos en este caso la cultura sólo como arte sino en su acepción más amplia: juegos, costumbres, comidas, lenguaje etc. Venezuela es una nación de naciones, formada por sucesivas inmigraciones que han llegado de todas las partes del mundo y en consecuencia muy rica de tradiciones y variedad cultural.
ENcontrARTE: ¿Crees que debería existir una cultura o una estética “oficial” para llamarla de alguna forma?
Oscar: No, no creo, es más me parece una aberración. Como ejemplo veamos lo que sucedió en la Unión Soviética: desde el aparato del Estado, desde el aparato totalitario que se formó una vez se desnaturaliza la revolución de Octubre, se impuso una cultura oficial que asfixió al movimiento artístico y a los intelectuales más lucidos, más geniales. Maiakovsky y Esenin, dos poetas geniales producto de esa época histórica, se suicidaron inermes ante la cultura oficial que trato de imponerles sus criterios. Peor aun, Meyerhold, quien junto a Stanislavsky fue el director y teórico mas importante del teatro ruso de entonces fue fusilado en una de las purgas soviéticas porque sus plateamientos estéticos no se correspondían con lo que el estado esperaba de los artistas. Todo arte oficial es aberrante y en el fondo no es arte, es propaganda.
ENcontrARTE: ¿Crees que se debería existir o conformarse una estética que represente el proceso de cambios que estamos experimentando en Venezuela? ¿Y cómo debería ser?
Oscar: Eso si. Pero es un tema complejo que concierne más a los artistas que al estado. El Estado debe brindar las condiciones para que florezcan todas las expresiones culturales que alienten la vocación humanista en la sociedad. La estética es un tema sumamente complejo y la experiencia histórica demuestra que cada vez que el Estado ha tratado de meter sus manos en el asunto el resultado no es bueno.
Salvo momentos históricos muy específicos cuando el Estado abonó el terreno para dar empuje a una determinada tendencia cultural como por ejemplo la época de Pericles en Atenas, la de Isabel I en Inglaterra con el teatro, el Barroco francés, produciendo expresiones culturales de notable valía, la regla es que las tendencias artísticas que trascienden han ido siempre a contracorriente. Los impresionistas en Francia no fueron apoyados por el Estado, ni siquiera por las academias, tuvieron que luchar contra viento y marea para poder llegar al gran público. En la mayor parte de los casos las corrientes estéticas y culturales innovadoras han debido abrirse paso a pesar o en contra de la acción del estado o de la cultura instituida.
ENcontrARTE: ¿Son cultos los venezolanos?
Oscar: Muy cultos. Hay una visión equivocada de la cultura que considera a alguien “culto” por leer muchos libros; sin negar la importancia de la lectura, no creo que quien lea mucho sea más culto que nadie por ese solo hecho. Creo incluso, que se obtiene más conocimiento de la experiencia propia y de la reflexión que de la lectura. La cultura es algo mucho más compleja y amplia. Todos los pueblos del mundo son cultos porque poseen el conjunto del bagaje que los representa, los identifica y los hace diferentes unos de otros. ¿Quién puede probar que un indígena yanomami, que habla un lenguaje elaborado durante miles de años, es menos culto que un catedrático?. Por eso, además de enseñar a leer y escribir a los indígenas también debiéramos plantearnos seriamente que el catedrático vaya aprender lo que significan los rumores de la selva.