"El poder revolucionario está dando a la cultura toda su
plenitud. Eso significa darle al pueblo participación en la cultura, al pueblo
globalmente concebido y no en una versión elitesca"
Venezolano, 68 años. Escritor, analista político, autodidacta, hombre
comprometido con la cultura popular y con el proceso bolivariano actual en
Venezuela así como con la causa del socialismo en numerosos países donde lo
llevaron el exilio político obligado durante 18 años y su militancia
revolucionaria: Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Chile, Cuba, países
socialistas de Europa del
Este, países de la naciente Africa descolonizada.
Actualmente es miembro del Consejo Nacional Editorial de la Agencia de
Noticias Alternativas -ANA-, de la Asociación Nacional de Medios Comunitarios
Libres y Alternativos -ANMCLA- y si bien no se considera "personaje hecho
en la radio", hoy es editor en la Radio Libre Negro Primero (101.1 FM)
donde desempeña un importante papel como referente intelectual de la
institución.
ENcontrARTE: ¿Qué puedes decirnos de esta experiencia de medio
comunitario y alternativo que es la Radio Libre Negro Primero?
F B: Haciendo
un resumen de lo que es la Radio Libre Negro Primero podría decirte que aquí
tenemos alrededor de 40 programas. Hay 32 productores de programas de una
enorme variedad: infantiles, sobre drogas, sobre recuperación de seres humanos,
problemas de los barrios, muchos musicales, folklóricos, etc. Hay de todo un poco:
programas producidos por extensión de instituciones oficiales, programas
existenciales, estos que podríamos llamar de autocomplacencia o de
sobrevivencia espiritual. Es decir que hay una enorme variedad, tanto en lo
informativo como en la opción social. En diciembre pasado se hizo un balance y
se llegó a la conclusión que tras 4 años de vida legal de la radio se estaba
trabajando mucho con una escuela, la más grande de la zona, una escuela
bolivariana que está aquí al lado, que tiene dos hectáreas de terreno, atiende
800 alumnos, tiene su departamento cultural, un buen auditorio, una orquesta
juvenil; pero vimos en el análisis de situación que estábamos ligados sólo a
esa escuela, por lo que había que aumentar la acción social y entonces se
debería trabajar lo educativo en todas las escuelas de la zona. Y se evaluó
además que se debía trabajar con todos los centros de salud, con todos los
centros deportivos, con todos los centros sociales y con toda entidad no
individual del sector. Por lo tanto se decidió involucrarse y ayudar más en
todo el movimiento cultural de la zona, así como también en lo deportivo, en lo
que tiene que ver con lo económico y social en todo el barrio. Esa decisión
trajo una serie de consecuencias: se triplicó nuestro trabajo, pero el personal
nuevo que entra a colaborar como voluntario no da para reponer esa triplicación
de energía necesaria. Por eso es que estamos un poco sobrepasados por los
acontecimientos que nosotros mismos desencadenamos.
En las
mañanas tenemos un programa informativo comunitario que se hace en vivo desde
los centros de interés. Hoy, por ejemplo, se hizo desde el barrio Pinto
Salinas, en la calle, reporteando a la gente sobre el aniversario del golpe de
Estado del 11 de abril; pero generalmente se hace desde un centro educativo o
desde un centro de salud, desde alguna institución oficial. Se van acumulando
en carpetas las quejas, los reclamos de la gente y se va a entrevistar sobre
esa temática a la población, a los usuarios que asisten ahí y a cualquier vecino
que aparezca. Tenemos así una
escuela que cumplió un año y el edificio ya se está resquebrajando todo; es un
Simoncito donde los niños tienen todo, desde la mañana hasta la tarde. Ahí
hicimos como tres visitas con esta programación de calle, para averiguar y
difundir lo que está pasando.
Y lo mismo
podríamos contar de una clínica del seguro social que hay aquí en la cercanía;
resulta que con esta clínica hay muchas quejas del vecindario. Hicimos dos
primeras visitas pero no pudimos penetrar, no nos permitieron; insistimos, y
ahora ya pudimos hacer dos notas reporteando a los usuarios y al personal. Eso
está levantando mucha roncha, porque se llevan las quejas de la gente. Hay
tremendos problemas que salen a luz a través de la denuncia. Por ejemplo, el departamento
de odontología tiene un año sin funcionar pese a haber sido reequipado hace
seis meses con la última tecnología; y no funciona porque simplemente faltan
dos detallitos, un interruptor, cosas pequeñas.
El año
pasado, otro ejemplo, se hizo un seguimiento a un clínica de Barrio Adentro II,
la que se decidió ampliar con una inversión millonaria. Hubo una importante
donación de materiales por parte de PDVSA, pero el trabajo de remodelación
resultó un desastre. Hubo que paralizar el centro de salud por las calamidades
que hicieron con las obras: hicieron los pisos sobre el agua, pusieron mal las
tuberías de agua, etc. La radio estuvo en las reuniones con la comunidad donde
se exigía resolver todo eso. Lo que se descubrió fue que la compañía constructora
que se contrató hizo puro negocio: sencillamente se robaron los materiales
donados por PDVSA llevándoselos para otro lado. Y todo eso lo hicimos público:
las reuniones se transmitían en directo, directamente al aire. Denunciar todo
eso, hacerlo público -y para eso está la radio- es una manera de darle voz a la
gente, de contribuir a su participación. En ese sentido los medios alternativos
son una forma de poder popular, desde abajo, desde las bases.
ENcontrARTE: Tú, que no eres tradicionalmente alguien ligado a la radio,
¿cómo llegas a este proyecto de Radio Libre Negro Primero?
F B: Yo no
tengo tradición de radio, no puedo hablar, tengo dificultades de entonación.
Estos últimos años gocé del status de desocupado; unos años atrás me dedicaba
como diseñador independiente a hacer catálogos industriales. Pero la crisis
neoliberal me fue llevando a perder mis clientes, y quedé fuera del juego. De
todos modos siempre seguía escribiendo artículos de opinión, y se publicaban
dentro y fuera de Venezuela, pero siempre como colaboraciones no comerciales.
Toda mi vida me dediqué a escribir. Por muchos años fui redactor de una revista
de un club social fuerte; además redactaba notas para revistas institucionales
y publicaciones comerciales, con distintas cámaras empresariales, pero de las
pequeñas. Me salí de las grandes por razones ideológicas y políticas. Con eso
viví buena parte de mi vida. Y también me dediqué siempre a escribir artículos
de opinión y análisis de realidad política. Ultimamente he estado colaborando
con Aporrea. Entonces, como siempre estuve ligado al campo de este oficio, me
vinculé a la radio en carácter más bien de editor. Pero en realidad el destino
me vinculó, porque se dio la circunstancia que yo era vecino de la radio, y fue
ahí que tomé contacto. Fue en el antiguo local, cuando era un pequeño cuartito
con algunos equipos solamente. Era un pequeño grupo de siete personas que
trabajan ahí, una pequeña multitud asfixiada entre cables y escritorios viejos.
Hace relativamente poco que estoy aquí: un año. Así me vinculé, les pasaba mis
artículos, que luego eran difundidos. Y terminé incorporándome por completo. Yo
no me ocupo de las cuestiones técnicas propiamente radiales. Tengo que ver más
con cuestiones culturales en sentido amplio.
ENcontrARTE: ¿Cómo entender lo cultural desde esta experiencia de una
radio comunitaria y alternativa?
F B: Mi
función aquí hasta ahora no ha tocado lo que genéricamente en los medios
venezolanos se llama arte. Por lo común los funcionarios y la gente del
ambiente extienden la acepción de la palabra a danza, teatro, ese tipo de
manifestaciones. En la zona donde está la radio no hay actividad artística
suficiente; se trabaja a nivel comunitario en los planos elementales de cultivo
de la percusión, eventos de pintura infantil, algunos conjuntos musicales. No
hay nada que tenga que ver con lo museístico. Hay una pequeña biblioteca
oficial, que casi no se usa, que depende del antiguo Instituto Nacional del
Menor, bibliotequita elemental compuesta por lo poco que se pudo conseguir y
que funciona en la Casa de la Cultura del barrio Pinto Salinas, fundada y
dirigida por el Sr. Marrero, un señor de Barlovento de 72 años que hace 50 vino
a Caracas, y que funciona prácticamente sin ningún recurso fuera de algunas
pocas limosnas que por ahí se pueden gestionar. En ese local, que fue
recuperado a los Adecos, además de la biblioteca funciona una escuela de
percusión afro-venezolana. Allí se trata de atraer y encaminar a gente del
mundo del hampa; allí los malandros mandan sus niños para que aprendan música.
Además, en esa Casa de la Cultura funcionan unas misiones. Hay también un buen
auditorio, y ahí mismo funcionan clínicas médicas y odontológicas con personal
cubano. Se busca que los muchachos de la zona hagan deporte en torno a esta
Casa; hay un tablero de básquet. Ahí mismo también se organizan conciertos,
conferencias. Nosotros, como Radio Libre Negro Primero, organizamos ciclos de
cine-foro los días jueves. En definitiva: es un buen centro con bastante
actividad cultural. Con la ayuda de este Sr. Marrero se fabrican instrumentos
musicales.
En la radio
recibimos estudiantes de Comunicación Social de la Universidad Bolivariana, que
vienen a hacer su pasantía. En estos momentos estamos desarrollando un trabajo
que hemos llamado "Inventario Cultural", donde tratamos de pasar
revista a todas las manifestaciones culturales que hay en el barrio. De hecho
hay un grupo que ahora está trabajando un documental sobre esta Casa de la
Cultura y este Sr. Marrero. Con este video, que ya está por terminarse, hay que
dar a conocer todo este trabajo cultural, silencioso, visto con desconfianza
muchas veces por las autoridades, pero que goza de una gran aceptación en la
comunidad. De toda la comunidad, incluidos los delincuentes. Este tipo de experiencias
son muy valiosas, porque al ser realmente populares, espontáneas, tienen una
gran influencia en la población, a punto -como te decía- que hasta los
malandros la reconocen. Por eso queremos dejarla plasmada en un vídeo.
De esa
misma manera también estamos tratando de hacer documentales sobre los barrios,
sobre los servicios de salud, sobre cada rincón de los barrios con sus
historias, sus personajes. También sobre aspectos medioambientales, y por eso
ahora estamos investigando el manejo que se hace del Parque Nacional del Avila,
que sabemos que es una cosa lesiva para los caraqueños, porque quienes tienen
la concesión de su manejo se están llenando los bolsillos a costa de la
población, y encima sin el más mínimo cuidado de lo que publicitan como su gran
éxito: la limpieza y el buen mantenimiento del Avila. El tema del Avila también
es cultura.
Lo
importante es hacer públicas esas cosas que no se conocen, documentarse bien y
difundirlas, denunciar lo que es dañino para la población y mostrar lo que constituye
la cultura popular para ir más allá, como decía hace un rato, de esa visión
estrecha del arte elitesco.
ENcontrARTE: ¿Cómo ves el actual movimiento cultural en Venezuela?
F B: Lo más
positivo es el gran esfuerzo creciente del poder revolucionario para dale a la
cultura toda su plenitud. Eso significa darle al pueblo participación en la
cultura, pero al pueblo globalmente concebido y no en una versión elitesca.
Anoche me
sentía muy bien porque por segunda vez en mi vida entré al teatro Teresa Carreño;
y eso que viví en el Este por muchos años. Yo pertenecía a un grupo donde
mencionábamos a esta institución como el "teatro de esa carroña". Era
la carroña de la intelectualidad mantenida de la IV República. Pero ahora el
Teresa Carreño es para todo el pueblo, para la totalidad del pueblo, sin
exclusiones. Eso es simbólico, es un hito simbólico para el país. Lo que eso
significa debe tener carácter nacional para todo Venezuela. Aquí en el barrio
tenemos un teatro que fue construido junto con los bloques del 23 de Enero,
hace 50 años, pero fue entregado a la Policía Técnica Judicial, la PTJ, hace 30
años, y nunca se pudo recuperar. Todavía se está luchando por eso. Ahora
creemos que están dadas las condiciones para que el Estado venezolano comprenda
que ese teatro debe ir a manos de sus dueños, es decir: las comunidades de la
zona. Esa es una tesis que Radio Libre Negro Primero viene planteando a los
distintos factores culturales e instituciones, a los promotores de la Casa de
la Cultura. Y estoy convencido que eso se va a lograr a breve plazo, porque es
lo que debe ser.
La semana
pasada nos visitó una promotora del Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz
Diez. Ese museo está especializado en artes gráficas como afiches y grabados.
Pero antes, jamás ese museo había sido activo. Ahora sí, está activo, lleno de
planes. Sus promotores van a las comunidades, a sus centros neurálgicos, que
son las organizaciones de comunicación popular y cultura popular, y así están
tomando contacto y proponiendo planes de interacción. Eso creo que es un buen
signo por dónde andamos.
Luego
tenemos las grandes operaciones culturales, como la edición de libros por
millones de ejemplares, lo cual va a apuntar a lo que Cuba ya ha logrado: en
Cuba se puede decir que dos de cada tres cubanos es un intelectual, es un
profesional, es una persona en condiciones de discutir cualquier tema político
o social en cualquier momento con una claridad y precisión que siempre nos
asombra cuando estamos en un medio que no es como aquél. En Cuba el libro es un
alimento gratuito; los libros salen en ediciones masivas y multimillonarias. Y
eso es lo que está empezando a suceder aquí. Se empezó con la pequeña
biblioteca familiar, la otra pequeña biblioteca básica, temática, se empezó con
el Quijote, ahora se va a seguir con Los Miserables, de Víctor Hugo, del que se
van a imprimir creo que 5 millones de ejemplares. Eso es lo que
despreciativamente la cultura elitesca capitalista llama "masificación
degenerativa", porque supuestamente baja la calidad del producto cultural.
Creo que fue uno de los éxitos del socialismo soviético el hecho de la
masificación. En realidad no lo lograron totalmente, dada la gran
multiculturalidad que tenían en su país, lo que les consumió mucho esfuerzo, y
una gran espera en el tiempo.
Aquí, en
Venezuela, se está construyendo algo masivo, sin dudas, lo cual no va reñido
con la calidad, no debe ir reñido. Entre ese despertar cultural está el campo
de las comunicaciones.
ENcontrARTE: ¿Qué papel juegan los medios de comunicación alternativo en
esta nueva visión de la cultura entonces?
En este
momento en Venezuela, con la Revolución Bolivariana, estamos en un momento de
explosión de las comunicaciones. En mi tradición de militancia política
anterior, todo esto era mi trabajo rutinario. En mi juventud desarrollamos las
técnicas más increíbles, con una tecnología casera, barata, para la
reproducción de documentos. Llegamos a fabricar algunos mimeógrafos de madera,
y hacíamos reproducciones con una calidad similar a la de un periódico. O
igualmente recuerdo que desarrollamos técnicas increíbles para las pinturas
murales callejeras, técnicas baratas pero infalibles, que no se borraban. Era
otra manera de entender la comunicación, la transmisión de mensajes, distinto a
como se hace ahora. El telégrafo, en su momento, era la revolución de las
comunicaciones, ese alambrado extraño, como le decían, que "se ponía alto
para que no se lo robaran". Pero pasó. Hoy día estamos en otra era; las
comunicaciones actuales necesitan cada vez más dominio técnico, más
capacitación.
En el
recién pasado encuentro de ANMCLA en la ciudad de Valencia yo insistí mucho en
ese punto: es necesaria una gran formación para los medios alternativos. Se
necesita capacitación fuerte en todos los niveles. Hay ciertos rubros que no se
consideran urgentes: el dominio de la redacción, del idioma, de la ortografía,
por la característica de popular de estos medios no se toma como exigencia,
pero sin dudas es una necesidad que hay que atender. Se necesita una capacitación
técnica buena, así como también se necesita una dotación de medios
tecnológicos. Nosotros, aquí en la radio disfrutamos de internet satelital,
pero no en todas las radios comunitarias ello es así, y hay 230 emisoras
populares de radio. En cierto modo nosotros tenemos una situación de
privilegio, lograda con mucho trabajo y esfuerzo; no ha sido ningún regalo del
cielo, ningún regalo de un burócrata. Es un proyecto que se viene trabajando
hace ya cuatro años, con amplio apoyo popular. Lo que sí es importante es que
la radio se casó con la comunidad, y mantiene su compromiso. El Estado lo sabe,
y en base a eso acepta los proyectos y nos financian los proyectos que surgen
de esa relación radio-comunidad. No hay dudas que hoy hay una explosión de
entusiasmo, una explosión por participar. Es una explosión políticamente
orientada incentivada por el poder popular. Poder popular que significa
organización política de la comunidad, que significa organizar un comedor para
indigentes, o asegurar su propio sistema de salud. Lograr estas cosas es una
cuestión de poder para la población.
La
explosión de los medios alternativos no es directamente una explosión cultural
en el sentido de lo que está desarrollando el Ministerio de la Cultura; es una
explosión que crea una condición positiva. Por ejemplo, proyectos como
"Venezuela Demo", una creación del Ministerio de Comunicación
consistente en un conjunto de discos que contiene 500 piezas musicales
venezolanas. Si esa discoteca llega a todas las radios comunitarias se entiende
que se van a casar dos cosas: el poder comunicacional y la acción del gobierno
en pro de defender y desarrollar nuestra propia cultura nacional, venezolana,
como una defensa contra la invasión cultural, contra la transculturalización.
Son dos elementos que se están uniendo y que deben ser reforzados. Hay muchos
aspectos parecidos que deben desarrollarse, por ejemplo la constitución para
jóvenes y niños.
También hay
muchas debilidades en los medios de comunicación populares impresos. Hay un
gran predomino del periodismo "tijera"; o sea, la práctica que
consiste en recortar periódicos, pegar los recortes en una hoja y presentarlo
como una obra propia. Hay muchas publicaciones alternativas que en cada número
publican pedazos de un discurso de Chávez, un discurso del ministro, un
discurso del gobernador, un artículo del jefe de la empresa estatal tal o cual,
se le agregan unas fotos, un par de poemas de algún amigo, y se imprimen 300
ejemplares que reparten a las oficinas de las instituciones que le dieron
órdenes de publicación publicitaria. Eso, hay que decirlo, es una gran
debilidad.
El
nacimiento y desarrollo de la Agencia Alternativa de Noticias -ANA- es un
factor que va a favorecer la corrección de esos defectos, de esos vicios y de
esas debilidades, dado que ANA podrá proveer suficiente información y material
de análisis para todas las publicaciones, para esos periódicos que llaman así,
que salen una vez al mes, pero que en realidad son revistas mensuales. Esas
publicaciones, con la creación de la Agencia Alternativa de Noticias, van a
poder salir semanalmente llenas de información y análisis. Por eso estamos
llamados a poner en marcha medios alternativos mucho más creativos y a ayudar a
perfeccionar su orientación, porque muchos de los impresos no están casados con
ninguna comunidad en concreto. Sencillamente entran como una publicación más al
gran maremagnum de las publicaciones.
El secreto
de los medios alternativos como la radio es estar en contacto con las
comunidades; nosotros tenemos raíces fijas con nuestra comunidad. Tenemos 15
vatios de potencia y eso nos amarra a una comunidad. Con los impresos no es
así. Los impresos van por las oficinas, por los ministerios, por las casas de
los amigos, pero no dependen del respaldo de una comunidad sino de la simpatía
de los agentes oficiales que le dan una página de publicidad.