
Miguel Márquez, caraqueño, 50 años, estudió filosofía en las universidades Andrés Bello y Simón Bolívar. Es cofundador del grupo Tráfico. Dirigió la Fundación Kuai Mare y fue director de literatura del Consejo Nacional de la Cultura -CONAC-. Fue distinguido con el Premio "Fernando Paz Castillo" (1982), mención Poesía, con su obra "Cosas por decir".
Ha publicado 6 libros de poemas –"Cosas por decir" (1982), "Soneto al aire libre" (1986), "Poemas de Berna" (1991), "La casa, el paso" (1991), "A salvo en la penumbra" (1999), "Linaje de ofrenda" (2001)-, más un libro para la Biblioteca Básica Temática del Ministerio de la Cultura –"El arte de la lectura"-, en edición de 500.000 ejemplares. Igualmente se ha dedicado al ensayo publicando en distintos medios venezolanos. Actualmente es encargado de la editorial estatal "El perro y la rana".
ENcontrARTE: ¿Qué podrías decirnos de tu propia obra literaria?
Miguel Márquez: Mi obra literaria tiene la característica de ser muy diversa, no tiene una continuidad, no tiene esos rasgos que uno encuentra en lo que se llama generalmente "los mejores autores", que son aquellos que trazan de una manera impecable el desarrollo de un estilo. Más bien lo que se puede encontrar en mis poemas es que responden, en buena medida, a la experiencia de mi propia vida. Desde ese punto de vista creo que los poemas son muy sensibles a los cambios que ha ido dando mi existencia. Creo reconocer en toda mi obra diversidad de tonos, de maneras de capturar la realidad o de inventarla; hay diversidad de maneras de celebrar la vida, o de padecerla. En todo caso veo que hay una diversidad de estilos o de formas de abordar el hecho poético, pero lo que siempre creo que está de fondo es el mismo Miguel Márquez poeta: un hombre que ha encontrado en la palabra, en la formulación verbal, en el apropiamiento del verbo, una forma enriquecedora de la psique, de la sensibilidad, de la imaginación, de la creación, del estímulo para estar en la vida verdaderamente con sentido. Para mí las palabras, más que un ajuste de cuentas, son un darse cuenta. Trato de ir a las palabras para darme cuenta de lo que ocurre en torno mío, sea para enjuiciarlo, o para entenderlo, o comprenderlo, sea para celebrarlo o para padecerlo, para sufrirlo. Pero en todo caso siempre la palabra es el vehículo que se me ha dado a mí en la vida para relacionarme con aquello que me acontece, con aquello que veo y que me emociona, con aquello que trato de entender.
ENcontrARTE: ¿Cómo te encuentras en esta doble función actual de hombre de letras y, al mismo tiempo, funcionario público?
M.M: Sin contradicción alguna, porque al decirme a mí mismo funcionario, me entiendo como un servidor público. Y como servidor público me llevo bastante bien conmigo mismo. Más aún en este momento, cuando como servidor público estamos hablando de llevar adelante una política editorial que tiene como sujetos de nuestra acción a todos los venezolanos. Es decir que cuando pasamos de una actividad literaria, que de alguna forma estuvo caracterizada por las élites, donde se resolvía dónde, quién y de qué manera se establecían las relaciones con los libros, cuando pasamos de ir mucho más allá de esos antiguos límites, efectivamente el desafío que se nos abre es enorme. Pero enorme también es la satisfacción cuando vemos que vamos aproximándonos a conseguir esas metas. Aunque de todos modos pretendemos seguir avanzando mucho más, alegra el hecho de ver que ya tenemos frutos en las manos, que ya hay logros alcanzados, y que son justamente avanzar con una política de democratización de la literatura en todas sus variantes, de la poesía, de la narrativa, del cuento, del ensayo. Es hermoso contribuir a que todos estos instrumentos -que eso en definitiva son- pasen a ser del dominio público; hacer que el enriquecimiento interior sea del dominio público, lograr que la manera de ver en su complejidad la vida sea del dominio público, que tengamos una interioridad más rica y una conciencia más clara para poder actuar y sentir, para crecer, para entender, para luchar, para conseguir lo que es nuestro, para hacer de la vida un hecho verdaderamente digno de ser vivido a plenitud por alguien que se considera un ser humano. Por eso, para mí, no hay contradicción entre el servidor público y el poeta, porque disfruto mucho siendo un servidor público asumiendo los retos que tenemos en este momento.
En este momento estoy escribiendo muy poco; pero en ese sentido creo que hay como una reorientación de la fuerza creativa, una reorientación de esa psique donde germina la idea poética. Creo que sigo manteniendo las mismas fuerzas, pero en este momento reorientadas de una manera fuerte hacia la producción de esta editorial del Ministerio de la Cultura por la que siento una pasión profunda, muy humana, muy personal pero pública también, todo lo cual me conecta, me pone a dialogar con una cantidad de venezolanos y venezolanas, y para lo que me siento preparado. En realidad me siento honrado de poder servir en esa transformación del pueblo venezolano, tal y como lo queremos en este gobierno nacional.
ENcontrARTE: ¿Podríamos decir que hay ya una nueva literatura que corresponde a la Revolución Bolivariana en curso?
M.M: No, para nada. Creo que lo que en este momento necesitamos, y que estamos necesitando desde hace rato, es una mirada, una reflexión analítica, una actitud investigativa y comparativa de los estudiosos que se dedican a estudiar a profundidad la literatura, de los profesores de literatura, de los ensayistas, de los críticos literarios, para poder discernir qué es lo que pasa en materia literaria en Venezuela. Creo que hace ya muchos años en que no vemos verdaderamente el ejercicio crítico en el cine, en la literatura, en la pintura, en las artes plásticas en general. Es decir: en este momento tenemos una producción inmensa de libros, pero lo que estamos necesitando en Venezuela son lectores. Y buenos lectores de las obras. Hace poco un comentarista irresponsable de la prensa nacional llegó a decir que el Ministerio de la Cultura estaba publicando libros en cantidades extraordinarias y que así cuándo se iba a poder saber si había algún genio en esas publicaciones. Creo que ahí está la frase que un periodista, un comunicador social con dignidad, no puede decir, y por la que tendría que callarse para siempre: lo que necesitamos es pluralidad, al igual que la realidad, que es inmensa, es plural, que no se agota en el dedal de un circuito de escogidos. En este momento creo que lo que va a ocurrir en la producción literaria, con todo este estímulo que se está viviendo, es que vamos a tener muchas sorpresas desde el interior hacia Caracas. Ya no es Caracas la que domina el escenario del verbo, por llamarlo de alguna manera pedante. Pero era eso lo que solía ocurrir: desde los grandes periódicos nacionales se determinaba quiénes eran los poetas y quiénes no, la canonización o el destierro de los literatos. Creo que en este momento, por el contario, habiendo hecho una verdadera incorporación de todo el país, serán muchos los venezolanos que van a tomar la palabra para discernir, para decir, para establecer si hay una nueva manera de contar el paisaje, de contar el mundo, de contar las relaciones entre los hombres.
Creo que estamos pasando momentos de profundas transformaciones en nuestra sociedad. Junto a eso está ocurriendo también una sensible transformación en el hecho verbal, en el hecho poético, en el hecho narrativo en Venezuela. Quizá eso no se puede demostrar en concreto ahora, pero aspiro a que podamos ver pronto una reflexión que pueda acompañar a toda esa nueva producción literaria que estamos estimulando. Esa reflexión debe pasar por un carácter analítico y racional con seriedad para poder dar opiniones sobre toda esa enorme producción que se está llevando adelante.
ENcontrARTE: En estos momentos asistimos a una explosión de producción no sólo en lo literario sino en todo lo cultural, en su sentido más amplio. ¿Qué opinas de este enorme movimiento cultural que se está dando?
M.M: Me produce profunda satisfacción. Me da ganas de vivir, de gozar, de profundizar todo esto que está ocurriendo. Veo, por ejemplo, lo que hemos hecho a través del Festival de Poesía del año 2005: vi los rostros emocionados de mucha gente joven que nos acompaña, no sólo en Caracas y no sólo en el teatro Teresa Carreño; también en todas las parroquias de la capital y en las 16 ciudades del interior donde hemos ido. He visto la reacción en Valencia, en Mérida, en Maracaibo, en Trujillo, en San Cristóbal, y es emocionante ver el encuentro de mucha gente que no tenía idea, noticia ni información, o incluso vivencia del hecho poético. De la misma manera podemos decir todo lo que está ocurriendo en materia teatral, o en materia de danza: en cuanto al hecho cultural verdaderamente estamos viviendo una revolución profunda que nos da un gran ánimo. La vivimos desde una gran espiritualidad, desde una gran conexión con esta transformación política que lidera el presidente Chávez y que en el ámbito de la cultura la lleva adelante el arquitecto, poeta y amigo Farruco Sesto. Transformación que hace que no nos demos tregua en el trabajo del día a día para poder avanzar lo más rápido posible y obtener los logros que tanto deseamos. Sentimos que hay una deuda que tenemos con el pueblo venezolano, y queremos pagarla lo antes posible.
ENcontrARTE: Se habla hoy día de la integración cultural latinoamericana, junto a otros aspectos de ese proceso integrativo. ¿Es ello posible?
M.M: Por supuesto que sí, y de muchas maneras. Para hablar del campo más cercano, del que más conocemos, el campo del libro: si uno ve lo que ocurre entre Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia -por llamarlos de algún modo: la franja de los países andinos-, ahí se descubre, por ejemplo, que libros venezolanos no llegan a estos otros países y viceversa, pero los libros de las grandes transnacionales instaladas en España, todos llegan a esta región, a todos los países. Pero para nosotros es imposible colocar nuestros libros en estos países hermanos por las trabas, innumerables trabas jurídicas con que nos encontramos. Trabas levantadas, estimuladas y diseñadas por los grandes intereses. Nosotros deberíamos tener desde hace muchos años vías de circulación para nuestros libros y nuestros bienes culturales en general entre todos estos pueblos hermanos; pero hay intereses políticos y económicos específicos que se han mantenido para tenernos separados. Contra eso hay que trabajar mucho; y estamos trabajando para conseguir esos canales de comunicación, esas arterias que nos permitan entrar en contacto con esa producción, con esa gente, con esos hermanos latinoamericanos. Estamos llamados a establecer ese contacto, y no sólo por razones de conocimiento antropológico; estamos llamados a conocernos, como mínimo, porque son gente igual que uno, nuestros hermanos. Y conociéndonos todos podemos crecer todos juntos, crecer como pueblos, como conciencia colectiva, como conciencia de diversidades que se acompañan en proyectos comunes, fortaleciendo así nuestras debilidades y creando de esa manera, entre otras, verdaderas industrias nacionales de los libros. ¿Cómo podemos crecer con nuestros propios libros si ni siquiera podemos colocarlos en Cúcuta, Colombia? Eso no puede ser. Por tanto tenemos que ver cómo nos unimos, con la incorporación de Argentina, Uruguay, Paraguay, cómo podemos entonces crear un verdadero canal de comunicación cultural, de los libros, y también económico, social, político, de todo orden, que nos permita tener una América nuestra. Seguimos teniendo esa deuda que señalaban ya Martí, o Bolívar, o Simón Rodríguez; es decir: estamos llamados a esa integración. Es urgente trazar las líneas de ese acercamiento, pues va a ser la única manera de poder avanzar con fuerza y con firmeza en esa conciencia de unidad ante los grandes poderes del mundo de los que queremos deslastrarnos para tener voz propia.
Se está trabajando mucho en el tema de la integración, en diversos sentidos, desde la política más general que lleva adelante el ministro, como cada quien en su área específica, en el mundo del libro, de la plástica, en el cine. Nosotros, en el mundo del libro, ya tenemos muchos contactos con otras editoriales. Las ediciones ALBA que estamos construyendo en este momento con Cuba pretenden no sólo publicar libros venezolanos y cubanos y darlos a conocer al mundo latinoamericano, sino que busca expandirse como proyecto de publicaciones para involucrar a toda América Latina, incorporando las voces de todos los países a estas ediciones.
También estamos trabajando en el diseño de una plataforma latinoamericana para los festivales de poesía, del que ya hemos tenido un encuentro importante en Caracas el año pasado y del que estamos preparando ahora uno más en La Habana, Cuba. Queremos generar un calendario que dialogue con los festivales regionales, y al mismo tiempo tener publicaciones entre todos. Es decir: formas de integrarnos con acciones concretas. Una revista que queremos hacer, por ejemplo, sería un medio ideal para ir concertando y poniendo en práctica ideas que ahora van surgiendo y que no hay que dejar que se pierdan.
ENcontrARTE: Una pregunta para el ciudadano Miguel Márquez y no para el funcionario. ¿Qué es esto del socialismo del siglo XXI?
M.M: Es una idea que estamos construyendo entre todos los que creemos que las relaciones entre los seres humanos deben cambiar. Es decir: los que creemos que hay que ir más allá de los intereses económicos, del individualismo, de la propiedad privada, del ejercicio de la violencia como único lugar posible sobre la Tierra, tenemos derecho y nos hacemos sentir. Hay otros que creemos que la vida no se agota con todas estas cosas, que la vida es otra cosa distinta al capital, que la vida no se define ni se delimita por las razones del dinero y del poder sino que puede ser una relación orgánica profunda con el colectivo, entre los pueblos, entre todos los seres humanos sin mezquindades. La vida puede y debe ser una relación más generosa, más espléndida, más poética si queremos decirlo así, en el sentido que la poesía es una apertura de nuevos horizontes donde las relaciones humanas no están dominadas por el interés personal, económico, por el cómo yo trato permanentemente de birlarte a ti para lucrar contigo. Creemos que la vida debe ir hacia otras instancias donde se legitime todo a partir de otro sentido más amplio y no sólo sobre esa mezquindad casi de estafa, y por el contrario construirla sobre relaciones de querencia, de afecto, de reconocimiento, de integración, de crecimiento personal donde la educación, la salud, es decir: los bienes fundamentales de lo humano, puedan ser de dominio público indiscutido. Debemos ir hacia una vida donde las abismales diferencias de clase no sean el pan de cada día sino que, por el contrario, el pan sea equitativo y para todos. A mí, como ciudadano, me mueve la idea de poder estar en un país más digno, donde no hieran las diferencias sociales, donde haya una riqueza compartida para todos por igual, donde acabemos con las diferencias abismales entre clases y donde podamos todos vivir más felices.
ENcontrARTE: ¿Algo más que quisieras agregar no contenido en estas preguntas y que te parece importante destacar?
M.M: Quisiera recalcar la importancia de entender los cambios radicales que se están llevando a cabo en el momento político actual refiriéndome a lo cultural, al micromundo en el que yo estoy, donde delimito mis responsabilidades y mi acción, es decir: en el mundo de los libros específicamente. Estamos ante un cambio radical, profundo, revolucionario. Estamos avanzando como país en su totalidad con la incorporación de nuevas voces superando lo que antes era un catálogo muy breve de autores; en este momento se puede encontrar que la diversidad de autores en los distintos estados de Venezuela no cesa de crecer. La inmensa cantidad de libros inéditos que estamos recibiendo estamos viendo cómo editarlos. También estamos tratando de avanzar con los talleres de capacitación para todos aquellos que tienen la palabra como instrumento pero aún con debilidades, superables por cierto. Estamos incentivando que todos los que quieran expresarse por medio de la palabra lo hagan; no todos llegarán a ser grandes autores, pero todos tienen el derecho de expresarse, y estamos apoyando ese enorme crecimiento que ahora se está dando.
Todo lo que estamos haciendo con las ediciones masivas, con nuestra biblioteca de autores venezolanos de Monte Avila Editores, que son 35.000 ejemplares de cada libro, con la biblioteca básica temática -25 millones de ejemplares distribuidos gratuitamente-, con la distribución gratuita del millón de Quijotes, con la declaración de Venezuela como territorio libre de analfabetismo, con la distribución gratuita para esta año 2006 de 500.000 ejemplares de "Los miserables" de Víctor Hugo…todo esto es algo que no había ocurrido en el país y de lo que me siento muy orgulloso sabiendo que ahí participo.