Pavel Égüez es
pintor, muralista y artista
gráfico. Nacido en Quito, Ecuador en 1959, cuenta con una destacada trayectoria
artística y reconocimiento internacional. Cursó estudios en Artes Gráficas y
Grabado en el Colegio de Artes Plásticas de la Universidad Central de Quito y
trabajó en los talleres de artistas de la talla de Oswaldo Guayasamín y Eduardo
Kingman con los cuales profundizó sus conocimientos de pintura y del uso del
color y quienes dejaron una profunda huella en su trabajo.
Actualmente reside en
Brasilia, donde se desempeña además, como agregado cultural en Embajada de
Ecuador en Brasil.
Tanto desde el punto de vista formal como por la temática y los contenidos de
sus obras, podríamos definirlo como un artista profundamente
latinoamericanista. Desde un punto de vista formal su obra se enmarca dentro de
la tradición del realismo mágico y el indigenismo latinoamericano, aún cuando su
estilo es definitivamente contemporáneo. Profundamente comprometido con las
realidades sociales de nuestro continente, ha trabajado tanto en América Latina
como en Europa. En ambos
continentes ha creado e instalado murales, expuestos en colectivas e
individuales en importantes centros de artes, galerías y museos. A comienzo de
su carrera artística, formó parte del Taller de Artes Plásticas Runapac, grupo
que trabajó el muralismo, la creación colectiva y el arte social. El muralismo
es sin duda alguna la más importante vertiente dentro de su obra, aún cuando
nunca se ha desligado del Arte Gráfico y de la pintura ya que ha realizado un
gran número de afiches basados sobre sus pinturas, casi siempre de gran
formato, ejecutadas con diferentes técnicas y materiales sobre papel o cartón.
En 1999 se suma a la campaña “El Grito de los excluidos” que impulsan varias personalidades y
movimientos sociales latinoamericanos para llamar la atención sobre toda clase
de exclusión social. A tal fin pinta unas cincuenta obras de gran formato sobre
esta temática que pasan a formar parte de una colección itinerante y que ha
recorrido, hasta los momentos, más de veinte países tanto de América como de
Europa. Varias de estas pinturas han sido bocetos para la realización de
grandes murales. El pasado 27 de noviembre se develó en Caracas la más reciente
de sus obras, “La Patria naciendo de la ternura” , un gran mural de 324 metros cuadrados compuesto por más de siete mil piezas cerámicas, todas de fabricación artesanal, dedicado a Simón
Bolívar y Manuela Sáez y al
imaginario popular venezolano. Esta monumental obra ha sido una inciativa promovida por la Alcaldía Bolivarana de Libertador y el Alcalde Freddy Bernal Rosales a través de FUNDARTE , organismo rector de las políticas artísticas y culturales de la Alcaldia Libertador, presidida por Oscar Acosta. El mural se encuentra ubicado en la esquina La Pedrera de la Avenida Baralt en el casco central de la capital. Aprovechando su presencia en Caracas por tal ocasión le hicimos las
siguientes preguntas:
ENcontrARTE: Pavel, ¿Por
qué tanto interés en el mural desde el comienzo de tu carrera, a tal punto que
lo has transformado en un eje central de tu trabajo?
Pavel Égüez: Siempre pensé que la pintura no podía ser un gesto
absolutamente personalista, que tenía que ser compartido con la
mayor cantidad de público posible y a tal efecto el mural es el arte público
por excelencia. Precisamente por
esta razón se inscribe en la tradición artística latinoamericana. Desde los
comienzos de mi carrera como artista me ha acompañado la idea de realizar
murales. Hice mi primer mural a los veinte años. Entré a trabajar en el taller
de Guayasamín a los quince y me involucré desde entonces en sus proyectos
muralísticos. Tuvimos una linda relación de maestro-discípulo y él sabía que
cuando tenía que realizar alguna obra grande podía contar con mi ayuda.
E: En tu opinión, ¿Es el
muralismo un género que tiene todavía vigencia en sociedad actual o es una reminiscencia del
pasado?
PE: Creo que sí, sigue teniendo mucho sentido,
primeramente porque surge de la necesidad de la sociedad de expresarse, además
porque como ya lo dije es la forma del Arte Visual que más se acerca a las
grandes masas populares y que se utiliza un lenguaje que la mayoría puede
entender. Está en los ojos de los excluidos, en los ojos de la gente común, del
ciudadano de a pié, el que no se atreve a entrar en un museo. Creo además que
las condiciones actuales de América Latina exigen nuevas formas de incorporar a
los jóvenes artistas plásticos en los procesos sociales y políticos que estamos
viviendo y que hoy en día el muralismo tiene nuevas y favorables condiciones en
nuestros países para volver a florecer.
E: No es fácil para un pintor de taller trabajar el mural, por el manejo tan distinto del
espacio. ¿Cuál fue tu experiencia en este sentido para pasar de la pintura al
mural?
PE: Un artista plástico que quiere realizar un gran mural
se debe enfrentar a una serie de problemas complejos: el tamaño de la obra,
las técnicas, la perspectiva en gran escala y sobre todo, el manejo del
espacio que es totalmente distinto al de la pintura de caballete. Además hay que
tomar en cuenta que el muralismo nace también con una posición estética
particular y distinta de la pintura de taller. No se trata simplemente de
agrandar una pintura, ni tampoco de decorar algunos espacios públicos; el
muralismo nace como una propuesta estética vinculada fundamentalmente a las
coyunturas sociales, políticas y económicas de una determinada época, a
diferencia de la pintura de caballete, es casi imposible que el muralismo esté
desconectado de la realidad social en la cual vive el artista.
E: Este concepto vale
para el muralismo latinoamericano pero ¿es aplicable también a otros lugares y
a otras épocas del arte universal?
PE: Creo que sí, inclusive el fresco renacentista europeo
tenía compromiso de alguna forma con su época, es decir se vinculaba con las
ideas tanto políticas, religiosas, con la visión del mundo de aquel momento y
las ideas más avanzadas de la renovación humanística, todo eso se encuentra
reflejado en las grandes obras del Renacimiento. Ahora refiriéndonos a nuestro
continente, creo que cuando surgen las grandes corrientes muralísticas se trató
de buscar un nuevo lenguaje estético, independiente, porque por primera vez se
toma conciencia en mucho tiempo de nuestra tradición histórica y artística
milenaria.
Los muralistas latinoamericanos profundizan en sus raíces autóctonas, están
conectados obviamente con las técnicas y el lenguaje del arte de occidente, pero
comienzan a aparecer personajes, circunstancias, historias, temáticas e
inclusive un sentido estético que no existía en la pintura del siglo XIX en occidente y que tiene profundas raíces indígenas. Eso se puede apreciar
mirando las obras de los grandes muralistas mejicanos, además, otra
característica importante es que acompañaron las coyunturas que vivía su
pueblo: la lucha por la tierra, por la memoria histórica, por la identidad
inclusive la lucha ideológica de aquel momento. De alguna manera ellos traen a
la luz un acumulado histórico que reconstruye la memoria del un gran pueblo, el
mejicano, relacionando lo contemporáneo con las culturas precolombinas. No hay
que perder de vista que la Revolución mejicana además de buscar una serie de reivindicaciones sociales
de tipo concreto como la repartición de la tierra, la universalización de la
educación, mejores condiciones de vida para el pueblo, etc. representó también
una lucha para revalorizar y revindicar la identidad y la cultura indígena que
había sido totalmente ocultada, reprimida y menospreciada durante la
colonización.
E: El muralismo mejicano ha sido un fenómeno de trascendencia
mundial, sin embargo también en otros lugares de América Latina como por ejemplo
en Chile, hubo un movimiento interesante en este ámbito que lamentablemente fue
abruptamente cortado por el golpe de estado del 1973. Ahora en Venezuela se
está dando un proceso revolucionario muy interesante en lo político y en lo social,
que lleva ya más de ocho años y que sin embargo no podido generar hasta los
momentos ningún movimiento artístico de trascendencia que pudiera asociarse a
la Revolución Bolivariana. ¿Cómo crees que se pudiera dar un empuje para que de
alguna manera comience a surgir un movimiento pictórico-muralístico de calidad
en Venezuela y que pueda representar el Proceso Bolivariano?
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| Pavel durante la instalación del mural en Caracas |
PE: Creo que debemos aprender mucho de la revolución
mejicana. No basta con tener a buenos artistas, debe existir también un Estado que
tenga la necesidad, la sensibilidad y la conciencia de incorporar a los
artistas para que formen un movimiento nacional a gran escala. El Estado debe ser promotor y mediador
entre el público y el Arte. Si en Méjico no hubiese existido un Vasconcelos, el movimiento muralista no
hubiese tenido el auge y la calidad que tuvo. Se necesita un proyecto cultural
que incorpore a los mejores artistas y que el Estado se trasforme en
facilitador y posibilite que las obras que se vayan a realizar sean innovadoras
y revolucionarias desde el punto de vista estético en términos universales,
buscando sí el sentido de lo popular, mas sin decaer en un facilismo populista
que más bien degrada la propuesta muralística.
El apoyo del Estado es fundamental para desarrollar el arte mural, debido a las
proporciones, a los costos y a la complejidad que representa la realización de
un mural. Estas son
características que no permiten que una sola persona lo pueda practicar por su propia iniciativa y buena
voluntad.
Se necesitan políticas de Estado bien definidas para crear los espacios
adecuados, una visión política y estética para que el muralismo florezca. Un
ejemplo contrario de lo que pasó en Méjico, fue Ecuador. Hubo toda una
generación de grandes artistas durante la primera mitad del siglo XX que hubiese podido representar una importante corriente muralista,
sin embargo no contó con las condiciones políticas favorables para poder llevar
a cabo grandes obras. A excepción de algunos escasos ejemplos que se encuentran
en Quito entre los cuales dos o tres murales de
cierta importancia de Guayasamín, quien
trabajó con Orozco, no hubo mayor desarrollo en este campo. Durante este
período la situación política en Ecuador fue totalmente adversa para el
desarrollo del muralismo, y eso no pasó solamente en Ecuador, sino en Chile y
en Brasil, donde las dictaduras de los años setenta truncaron abruptamente
prometedores movimientos muralistas, ya que era un arte comprometido política y
socialmente por lo tanto viene cuestionado y perseguido. Aún sin cruentas
dictaduras, por decirlo de alguna manera, a mi siempre me ha costado más “conseguir
un muro que hacer un mural” porque siempre
me tuve que enfrentar a una serie de obstáculos y de falta de facilidades, de
cuestionamientos, de falta de apoyo institucional etc., no ha sido fácil
durante estas últimas décadas. Ahora en cambio estamos viviendo en América
Latina un momento histórico ideal para que resurja una nueva, renovada e
importante corriente muralista.
E: ¿Crees que debido a
los profundos cambios que estamos viviendo actualmente en América Latina ha
llegado el momento que en lugar de un arte mejicano, chileno, ecuatoriano,
etc., pudiésemos aspirar a crear un gran movimiento latinoamericano?
PE: Creo que sí, hay que derribar toda clase de barreras,
tenemos una tradición latinoamericana común, conectada en todas partes con las
mismas raíces culturales, incluso podemos hablar distintos idiomas, como en el
caso de Europa pero la cultura europea sigue siendo un todo bien definido, con
una misma tradición histórica. Cuando se observa la obra de Cándido Portinari,
por ejemplo, artista plástico, pintor y muralista brasilero, se puede observar que está profundamente enlazado con las
corrientes del muralismo mejicano, con los pintores
ecuatorianos, etc. Lo mismo pasa con ei cubano Wilfredo Lam, en su obra
también se encuentran estas
conexiones. Tenemos que hacer caso omiso de las fronteras, no importa en donde
estén los artistas porque muchos, inclusive, están trabajando en las grandes
metrópolis de Norte América y de Europa.
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| El Mural de Caracas |
Hay muchos artistas que viven en Nueva York o en París pero que se reivindican
como artistas latinoamericanos y latinoamericanistas. Su arte no tiene nada que
ver con la estética de la cultura en donde viven, sino que se relaciona con su
origen latino, con sus raíces. Creo que falta mucha investigación sobre este
fenómeno porque los círculos estéticos dominantes a nivel mundial, me refiero a
las galerías, museos, curadores, coleccionistas etc. no están demasiado
interesados en este tipo de arte. Los que gobiernan en el mundo del Arte
establecido imponen artistas, líneas y corrientes estéticas según sus
intereses. El Arte latinoamericano tiene una tradición inmensa y una gran
riqueza y diversidad que está allí, presente en muchos los pintores actuales.
Estoy seguro que hay muchos talentos, individuos y movimientos que necesitan ser
descubiertos e incorporados a los procesos artísticos y sociales. Tenemos que
acabar por superar de una vez por
todas esta etapa que tomó las décadas de los 80 y de los 90 durante las
cuales se trató de desligar a los artistas de lo figurativo, de lo originario,
de sus raíces, del compromiso social y político, impulsando un arte
globalizado, un arte abstracto, aséptico, decorativo, lleno de virtuosismo pero
no comprometido con la sociedad. Fue de alguna manera una forma de guerra
ideológica en el seno del mismo Arte.
No hace mucho han salido a la luz pública documentos descalificados de la CIA
en los cuales se evidencia como el Departamento de Estado Norteamericano
destinaba enormes cantidades de dinero para impulsar determinadas corrientes
del Arte Latinoamericano, para combatir toda forma de Arte que tuviese
compromiso social y político, impulsando y
favoreciendo aquellas corrientes que, sin menosprecio, fuesen de alguna forma
políticamente inofensivas, como por ejemplo el movimiento cinético y abstracto
venezolano de la décadas del sesenta setenta y ochenta lo cual fue trasformado
a propósito en la vanguardia del arte latinoamericano. Eso lo lograron de muchas
formas, por ejemplo inflando los presupuestos y los recursos destinados a los
Museos de Arte Contemporáneo, creando los Salones, las Bienales para imponer
determinadas corrientes formalistas y no pasó solamente en América Latina sino
en muchos otros lugares estratégicos para el imperialismo norteamericano.
Afortunadamente también produjo creadores importantes. Entiéndase, yo no soy contrario a ninguna corriente
artística; soy de la idea que todas las formas expresivas tanto figurativas
como abstractas deben desarrollarse, lo terrible fue guerra cultural se desató
en contra todas aquellas formas de arte comprometido social y políticamente
durante las últimas décadas especialmente en América Latina. Producto de la
Guerra Fría también se dio una gran lucha a nivel estético para cambiar el
gusto y la percepción estética y los valores de las grandes masas.
El
Departamento de Estado Norteamericano diseñó toda una política cultural, que
entre otras formas, también combatió el muralismo porque se trataba de una
herramienta fundamental para la lucha estética e ideológica. En los Estados
Unidos de Norte América aún cuando siempre se ha reivindicado la plena libertad
de expresión en el campo artístico, en la realidad se impusieron por todos los
medios posibles, aquellas formas de arte que no cuestionaban ni ponían en
peligro el orden establecido.
En mi opinión,
por lo menos en América Latina este arte formalista y globalizado ya ha perdido
vigencia y estamos regresando hacia una fase de reconstrucción de nuestro arte
autóctono y por lo consiguiente también del Gran Muralismo, aquel arte que
venía construyendo factores de identidad, de solidaridad, de búsqueda simbólica que une pueblos
hermanos.
E: ¿Hasta qué punto es
bueno que el Estado sea el impulsor y el promotor del Arte? ¿No crees que eso
puede llegar a crear distorsiones como por ejemplo pasó con el “arte oficial”
en la Unión Soviética?
PE: Creo que América Latina no corre este peligro
porque la tradición y la diversidad cultural sobrepasan cualquier posibilidad
de control por parte de cualquier tipo de estado por más poderoso o represivo
que sea. Porque en América Latina desde la época de la Colonia los oprimidos y
los excluidos crearon una cultura de resistencia que todavía está en marcha y
que es demasiado rica y diversa, producto de la mezcla y del sincretismo de las
raíces indígenas, negras y europeas que ha llevado a una diversidad tan grande
que es muy difícil controlar en todas sus formas expresivas aunadas además, al
espíritu rebelde de nuestros pueblos, y eso ya se comprobó durante los
múltiples procesos represivos que han tratado de sofocar la identidad de
nuestros pueblos y que jamás lo han logrado.
E: ¿Cuál debería ser
el papel del artista en la sociedad actual?
PE: El artista primero debe estar comprometido con el ser
humano. No necesariamente necesita tener militancia política especifica, su
compromiso es con la Humanidad, no puede haber un verdadero artista que no se
sienta comprometido con la vida, con el mundo que lo rodea, con la naturaleza,
entonces si un artista tiene sensibilidad humana y se siente comprometido con
la Humanidad, obviamente estará en contra de la guerra, de la contaminación
ambiental, de la injusticia social etc. y obviamente estará en la búsqueda de
la democracia, de la igualdad, de la participación de los pueblos etc. En fin,
un artista con sentido común no puede ser ni de derecha ni un fascista.
E: Entonces ¿Crees qué no
pueden existir artistas que se identifiquen ideológicamente con la derecha o
que no tengan claridad ideológica o que simplemente no sientan la necesidad de
tener una posición ideológica determinada?
PE: Bueno, la aspiración es que un verdadero artista ante
todo sea un verdadero ciudadano es decir que esté enterado de lo que pasa en
su entorno, que tenga sentido crítico para poder discernir sobre la realidades
que lo rodean, pero admito que pueden existir artistas que no sean así y sin
embargo estén haciendo un gran arte. En un cierto sentido es una contradicción,
pero digamos que es una aspiración de la Humanidad que los seres más sensibles como
se supone que deberían ser los artistas se den cuenta de lo que realmente pasa
a su alrededor y no que sean insensibles al sufrimiento humano, a la injusticia
social a la destrucción del medio ambiente etc., pero también es cierto que los
artistas son, como todos los seres humanos, sujetos manipulables y comprables
de alguna u otra forma, consciente o inconscientemente.
E: ¿Cuéntanos
como llegaste a involucrarte en la Campaña del “El Grito de los excluidos”
 |
| "La Patria naciendo de la ternura". Boceto del mural recientemente develado en Caracas |
PE: En 1999 formamos en Brasil un grupo integrado por personalidades, algunos premios Nobel, intelectuales, artistas y movimientos
sociales latinoamericanos para emprender una campaña para llamar la
atención y concienciar sobre el tema de la exclusión social
que tomó el nombre de “El Grito de los excluidos”. Obviamente
la simbología del Arte tenía que acompañar esta campaña. Así que comencé a
pintar unas obras de gran formato sobre esta temática que ahora ya se han
convertido en una colección conformada por aproximadamente cincuenta obras las
cuales se han ido exponiendo de forma itinerante en más de veinte países en
Latinoamérica y en Europa. Varias de estas obras han sido reproducidas en
grandes espacios públicos, bajo forma de murales. O inversamente, en el caso del mural que acabo de terminar en
Caracas “La Patria naciendo de la ternura” el boceto, una pintura de aproximadamente tres por tres metros, y que
hice para realizar el mural, ha pasado a formar parte de la colección.
Hay que
mencionar que todas estas obras se reproducen como afiches y eso ha servido
para rescatar la función y el
sentido social del cartel. El afiche es un instrumento que sigue teniendo
vigencia y que puede llegar a las manos de miles de excluidos que no tienen
acceso a los museos ni a las galerías. Es una importante herramienta para la
construcción simbólica colectiva y puede llegar adonde no llegan los museos y
las grandes obras de arte. Las ediciones de los afiches de esta serie han sido
muy grandes y los carteles se reparten tratando llegar a la mayor cantidad de los sectores populares. El Arte Gráfico
y el Muralismo van bastante juntos.
E: Con la llegada al
poder de varios gobiernos progresistas en nuestra región ¿Crees que ahora
finalmente iremos hacia una verdadera integración regional en todos los
ámbitos?
PE: Creo que sí. Por un lado la voluntad integracionista
de Brasil con el Presidente Lula de Silva al frente ha sido fundamental, debido
a la importancia y al peso de un país tan grande e importante como Brasil y por
otro lado la presencia de un líder político de la claridad y el valor que
representa el Presidente Hugo Chávez de Venezuela son dos factores
extremadamente importantes que pueden ser el detonante para dar un gran salto
adelante en esta dirección como jamás se había visto en los últimos doscientos
años de historia del continente. Además con Bolivia y ahora Ecuador que se suma a la corriente la
integración debería ser mucho más fácil y rápida. En este sentido las primeras
declaraciones del Presidente electo de Ecuador, Rafael Correa, han sido
totalmente concordantes con las líneas planteadas por esta gran corriente
progresista que se está afianzando cada día más en América Latina y es de
esperar que los pueblos de los pocos paises que faltan por sumarse tengan la
suficiente fuerza y claridad para de una vez por todas logren dar el cambio
político y social que la región tanto ha anhelado durante tanto tiempo. Ahora ninguna integración será de veras
completa y exitosa si no se lleva a cabo también en el campo cultural.
Tenemos que reconstruir
nuestra tradición, nuestra identidad común; hay que volver a recomponer esta colcha
de retazos en la que han convertido a América Latina y el hilo conductor definitivamente
será la Cultura. Porque se podrán hacer acuerdos económicos, comerciales,
políticos, pero los pueblos solamente pueden reunificarse a través de una
cultura común aún dentro de la diversidad que cada pueblo pueda mantener. Por ejemplo iniciativas como la del
gobierno de Brasil de hacer obligatoria la enseñanza del castellano en las
escuelas es un paso extremadamente importante para la integración efectiva y
certera de nuestros pueblos y que debería ser imitada por los país
hispano-hablantes del continente con respeto al portugués ya que al fin y al
cabo en América Latina existen casi ciento noventa millones de habitantes, que
representan la población de Brasil, que haban portugués. Tengo fe que pronto
todos los pueblos de América Latina se sumarán a esta corriente libertaria,
porque el modelo que les han impuesto es insostenible.