La cantautora María Antonia “Toña” León Muro, es músico autodidacta, canta, toca el cuatro y compone canciones en la tradición del género de protesta venezolano.
Nació y vive en El Hatillo, pueblo colonial aledaño a la ciudad de Caracas y pertenece a la novena generación de la familia León, una de las fundadoras del pueblo, que llegó desde España en el siglo XVIII.
Toña es la quinta de seis hermanas, todas se dedican al arte del tejido. El telar en donde trabajan, también ubicado en el pueblo de El Hatillo, es una referencia obligada a la hora de visitar el lugar.
ENcontrARTE: Toña, ¿Cómo te convertiste en cantautora y ejecutante del cuatro, siendo tus hermanas artesanas tejedoras?
Toña León: Bueno, yo también soy tejedora, pero desde muy niña entré en contacto con la música gracias a mi padre, quien sabía tocar el cuatro muy bien y amaba la música. De todos sus hijos yo fui a quien le llamó la atención su arte. Cuando mi padre dejaba el cuatro y se ponía a trabajar, yo lo agarraba a escondidas. Todas las tardes, cuando él no estaba, yo agarraba su instrumento e intentaba sacarle algunas notas, algunas melodías.
Mi madre me regañaba porque no quería que los niños tocáramos las cosas de mi papá, pero yo no le hacía caso y lo seguía haciendo a escondidas. Así fueron pasando los años, fui conociendo a otras personas que también sabían tocar el cuatro y de éstas también aprendí, y lo vine haciendo cada vez mejor, y a medida que iba aprendiendo me gustaba cada vez más.
Además amaba los diferentes géneros de la música venezolana, por lo menos los que pude conocer durante mi adolescencia, y así un día, sentada fuera de la puerta de mi casa, me salieron las primeras notas de una melodía mía.
Allí frente a la puerta de mi casa toqué las primeras notas de una música compuesta por mí.
Esto me entusiasmó y seguí hurgando, preguntando, relacionándome con músicos, pero lo que no había terminado de descubrir era el canto.
Cuando a los trece, catorce años me di cuenta que además podía cantar eso me dejó deslumbrada. Quise seguir investigando los diferentes géneros musicales y llegué a la conclusión que me sentía identificada con aquel género que para aquellos momentos se denominaba “Canción de protesta” porque es un canto del “vivir diario”. Lo percibía como un canto para pensar, para reflexionar, para expresar la sensibilidad humana, una búsqueda de algo más profundo de la realidad que se pretende ocultar por medio de la banalidad y la superficialidad.
Un canto que quiere dar respuesta a muchos interrogantes sobre la condición humana no solamente del venezolano, sino de nuestros pueblos latinoamericanos, que compartimos tantas cosas, miserias, pero también sentimientos y alegrías.
Cuando yo, por intermedio de la música y del canto, me consigo con todo este mundo, de alguna forma entré en contacto, sin darme cuenta, con lo que hoy llamamos revolución. No fue un proceso ideológico sino algo que me vino del corazón, del sentimiento, del canto.
Entonces me apasioné con el canto revolucionario y me puse a estudiar un poco la historia de este género y descubrí que desde muy temprano, en Venezuela desde la época colonial, fueron tantos los cantos de protesta que el pueblo había creado incluyendo nuestro propio himno nacional, que como la Marsellesa, fue un canto revolucionario creado por el pueblo patriota y rebelde que luchaba para conseguir la independencia del imperio español y que después fue arreglado y musicalizado, ya de una manera más formal, para transformarse en nuestro actual Himno Nacional. Obviamente las canciones de protesta van acompañadas de las ideas, de una actitud frente a la vida y a la realidad que a cada artista le toca vivir en su tiempo y en su época, y estas ideas se trasforman en canto: canto para la denuncia, para la protesta o simplemente para expresar las emociones de un ser que con su sensibilidad, interactúa con su medio social, político y cultural injusto.
De esta manera la música y la canción también se transforman en un arma de lucha para la tratar de lograr los objetivos revolucionarios.
Hoy en día eso sigue siendo tan actual como ayer. Existen personas que tienen la necesidad de expresar lo que sienten frente a la injusticia por medio del canto que obviamente va acompañado por la música.
EN: De hecho ese es el origen de muchos géneros musicales que, con el paso del tiempo, se han consagrado como clásicos universales, el Blues, los Spirituals de los afrodescendientes de Norte América, más recientemente el Reggae de Jamaica, el Rap y en la tradición latinoamericana la Nueva Canción de los años 60 y 70. En Venezuela tenemos el caso de Alí Primera.
TL: Claro, eso es así, se trata de un fenómeno universal. Desde que el hombre ha descubierto la música y el canto, le han servido también como instrumentos de lucha política y social y como forma para expresar su inconformidad con la injusticia y el atropello del cual son víctimas los más desfavorecidos de la sociedad. No existiría el Jazz si no hubiesen existido los esclavos en los Estados Unidos.
EN: En tu opinión, ¿qué está pasando actualmente en nuestro país respeto a la canción comprometida?
TL: Tenemos mucho que aprender sobre lo que es el canto dentro de la Revolución.
Me parece que por ahora no hacemos más que repetir lo que ya existe, cuando en realidad la idea es crear cosas nuevas. Hay que crear cosas nuevas aún cuando uno no pueda hacer abstracción de su pasado y de su tradición, pero hay que abrirse a la creación y a la innovación. Creo que de verdad en este momento son muy pocos los cantautores que crean cosas nuevas. Hay que hacer del canto un sentimiento. A mi me gustan mucho las canciones de Elvio di Marzo, es un individuo muy creativo, sus canciones tienen muy lindas letras.
Creo que todo lo que está aconteciendo en el país últimamente debería estimular a muchos que tienen sensibilidad y así saldrán nuevos creadores y una forma nueva de decir las cosas, de expresión tanto poética como musical. Tenemos que pasar por un aprendizaje colectivo.
EN: No podemos dejar de analizar cómo influyó y sigue influyendo en la canción comprometida venezolana, la figura de Alí Primera y su obra, y cómo lo perciben los jóvenes creadores que quisieran crear su propio género y su propio estilo en esta tendencia.
TL: Alí Primera es único. Él pudo captar el sentir de un pueblo, pero al mismo tiempo es también universal. Eso lo hacen muy pocos cantores realmente, como por ejemplo en el caso también de la chilena Violeta Parra. Los jóvenes de hoy deberían conocer las canciones de cantores como ellos y sobre todo entender cómo han podido interpretar los sentimientos colectivos y hacerlo llegar al corazón de la gente. Yo, por respeto a Alí, nunca canto sus canciones en público, porque para mí es un compromiso demasiado grande. Alí fue un cantor de avanzada, sus temas son tan o quizás más actuales ahora que cuando los creó. Un creador visionario, profético. Entonces si queremos copiar a Alí copiemos este aspecto de su obra.
EN: Pero, ¿cómo se hace para crear buena música y canciones comprometidas sin caer en lo panfletario, en lo banal, en lo común, algo que sea realmente poesía y no una cantidad de consignas musicalizadas?
TL: La música es vida, y aún cuando vivimos en sociedad y somos seres sociales, debemos conocernos como individuos, hacer un gran ejercicio de introspección, escuchar nuestros sentimientos. Porque para eso es más importante el sentir que la racionalidad, porque todos somos capaces de pensar, pero no todos somos capaces de expresar los sentimientos. Eso no es fácil y allí está la cuestión hay que llegarle al corazón de la gente más que a la mente. Cuando uno logra eso con la música y el canto, está en el buen camino.
EN: ¿Crees que cantautor se nace o se deviene?
TL: Indudablemente hay que nacer con la inquietud, como me pasó a mi con el cuatro de mi padre y eso creo que vale para todas las formas de arte, pero el cantor además de escucharse a si mismo, debe interpretar el sentir de la gente, poder interpretar los sentimientos de los demás. Y además uno no compone canciones y música con un fin específico sino porque siente la necesidad de hacerlo y eso es lo que lo llena a uno, lo que lo hace sentir bien consigo mismo. Yo no canto y compongo mis canciones para figurar o para hacer dinero, sino porque siento la necesidad. Ahora para componer canciones de protesta o comprometidas como las queremos llamar, también hay que tener sensibilidad social y comprender los fenómenos sociales que acontecen a nuestro alrededor y eso implica un compromiso ideológico aún cuando uno no haya estudiado demasiado la teoría, pero hay que estar enterado de la realidad de lo que pasa en el mundo y tener la sensibilidad para contar sobre ella.
Un cantautor no solamente debe tener ojos para ver y oídos para escuchar, sino corazón para interpretar lo que ve y lo que oye y no puede ser insensible a los sufrimientos de los demás. Así que forzosamente se trasforma de alguna manera en un activista social con sus canciones y sus acciones. Debe transformarse en un ser solidario.
EN: ¿Qué opinión te merecen las políticas culturales que está implementando el Estado venezolano, sobre todo aquellas orientadas hacia la música y el canto?
TL: Hay que tener una política cultural definida con respeto al cantor popular, porque somos pocos y tenemos pocas oportunidades de enseñar lo nuestro.
Hay que proteger esa clase de creadores porque por lo general somos desprendidos y no estamos pendientes de los aspectos prácticos: de cómo hacernos conocer, como canalizar nuestro trabajo, cómo evitar ser plagiados, etc., porque somos creadores que no estamos pendientes de estas cosas y somos presa fácil de los vivos y de los que quieren hacer negocios con algo que nació bajo una óptica totalmente opuesta a eso.
Creo que los cantores populares y en particular los que hacen canción de protesta, deben ser una de las categorías de artistas más vulnerables que existen, presa fácil de los comerciantes porque son seres desprendidos. No puede haber una revolución sin su propia música. La música hace parte de un todo que es la sociedad y si la sociedad está en revolución también debería crear músicos revolucionarios.
Habría que hacer un censo de cantautores que estén comprometidos con la sociedad, que son los que menos se toman en cuenta y estos deberían tener un espacio en los medios para que puedan darse a conocer. Habría que organizar más encuentros para que los cantautores puedan interactuar con la gente en los espacios públicos que son los lugares apropiados para este tipo de arte.
EN: ¿Cuál es tu aspiración como artista y como persona?
TL: Una de las cosas que quisiera es que mi canto le sirva a mi pueblo para tratar de entender cómo podemos y queremos crear la sociedad que todos anhelamos y por supuesto, obviamente, me gustaría que mis canciones sean escuchadas.
Hoy en día uno no está comprometido solamente con una porción restringida de la sociedad, sino con toda la humanidad, porque uno se entera de todo lo que pasa en el mundo: las guerras, las hambrunas, la explotación de los seres humanos y de la naturaleza, etc. todas estas cosas que no deberían de ocurrir, entonces uno es participe de todo lo que pasa a nivel mundial y después también de las esperanzas que siembran aquellos procesos que tratan de cambiar estas realidades absurdas.
Repique (Tamaño del archivo 1.43 MB)
Así piensa el pueblo
Cuando lo siente y los ve
Y le responde a aquellos
Que lo jodieron una vez
No me lo hecho al pico
Carajo porque no quiero
Pero si les hecho al pueblo
Carajo se prende el peo
Y sí ese pueblo se arrecha
Señores siéntanle miedo
Cantos y letanías
Le acompañan su sueño
El verso y la melodía
Le hacen el mundo risueño
Nos lo dijo Alí Primera
Ese cantor de mi pueblo
Pero aquellos malas patrias
Tienen gusano en el pecho
Se creen dueños del mundo
Robándome to´ el derecho
Con aquellas letras muertas
Q´quinda bajo los techos
Repica pues que repica
Sobre la carga valiente
Galopa junto a Zamora
Galopa, galopadora
El ideal de mi gente
Maisanta somos todos
Contando hasta los ausentes
Dijo que son Maisanta
Con Florentino presente
El pueblo venezolano
De Bolívar el hermano
Como clamor ya se siente
Maisanta somos todos…
Repique pues…
Vivencias (Tamaño del archivo 1.64 MB)
Viene del campo adentro
Viene de los rabanales
Vienen abriendo brecha
Sembrando estos ideales
Viene punteando sabanas
Y contaditos los pasos trae
En sus caminos ya andados
Un sabor que ya bien le sabe
Camina en el tiempo corto
Y largo el aprendizaje
Revolución trae Tu alma
La palabra que bien le sale
Sabe de las mil vivencias
Recogiendo sudor con sangre
Verdaita que memoria tiene
Quien ama su hermano de compadre
Quien ama su hermano sangre
De recua son los caminos
Y las piedras al borde le salen
Mira que quien se burla
En este camino se cae
Si eres un tanto sabio
Analiza la historia en que andes
El Hombre con su saber
Le duele el amor de madre.
En clara tinta (Tamaño del archivo 1.22 MB)
Entro el tiempo en arreboles
Para pintar la clara tinta
De un cielo naranjo en flor
Y con él la vida.
Anudaron celosía y al
Compás una travesía
De un anda en tricolor
Alí quien lo diría
Dejo prendido el saber
Para quien
Conquiste la vida
Aquel que siente el amar
Custodia la luz del día
Prisma que da Color
Al arrebol del clara tinta
Fue verso que hecho al andar
Por el sabor de la vida
Puntean los arreboles
Y en tolvanera se brinda
y quien pudiera robarle
Ese tu amor a la huida
Conquistando la palabra
Se me llovizna la risa
Y un cantor de corazón
Sol Mañanea su ida.
El arrebol de mi Cielo
Entra en clara tinta.
Yo no soy para la guerra (Tamaño del archivo 2.24 MB)
Existe
Y yo no la quiero
Una parte oscura
Que en mi mundo
Le llamamos guerra
La que pone a un niño
En sus filas con el fusil
De mirillas y entre sus
Manos le tiemblan
Niño de corazón roto
Llora su alma y llora la ajena
Niño ve como se rompe la vida
Entre las trincheras
Niño de corazón roto
Viste de llanto su espera
Y allí le pregunta a la muda
A la muda asesina guerra
¿Por qué? Eres causa de mal
¿Por qué? Vistes los Cuerpos de tierra
Niño es el alma de casa
Niño juega que te juega
Y dice entre palabras mochas
Que muera que muera la guerra
No nací para soldado
No nací para la guerra
Yo no soy para soldado
No nací para la guerra
Yo no soy para la guerra
Y ahí te vi agazapada
Entre cordilleras viejas
Y ahí te llevas mi vida
Sin importar quien yo era
Yo no soy para soldado
No nací para la guerra
Yo no soy para soldado
No nací para ti guerra.