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José Luis Reza, realizador audiovisual comprometido políticamente, nació en México D.F. Durante más de ocho años estuvo en Centroamérica trabajando como camarógrafo Free-lance para diferentes agencias de noticias. En 1990 viaja a Barcelona, España, para trabajar en la TV Española. A finales de 1992 regresa a México para continuar como camarógrafo, y empieza a dirigir sus primeros documentales entre los que figuran: “Ni locas, ni pecadoras” (2007), “Voces de la Tierra” (2002), “Debo no niego. Pago lo justo” (1999), “Community health behind the lines” (Foundraising) (1998), “Urnas y votos: Elecciones bajo sospecha” (1997), “La huaca: Barrio de negros” (1996), “Misión de paz y derechos humanos en Chiapas” (1995), y la obra de ficción Camino al Ocaso” (1990). En Diciembre de 2002 su obra “Voces de la tierra” obtiene el Coral a Mejor Cartel Cinematográfico en el 24º Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en la Habana, Cuba. En septiembre del 2002 le otorgan segundo lugar del Premio Especial al mejor Video sobre Derechos Humanos del IX Festival Latinoamericano de Video, Rosario 2002, en Argentina. En ese mismo año, pero en el mes de mayo, el jurado de la IV Bienal Internacional de Radio celebrada en México le concedió el Segundo lugar por la serie radiofónica “Monoaural”. En 1998 es invitado por la organización de médicos internacionalistas Partners in Health para participar en el simposium “Health under siege: Community-based initiatives in settings of opresión” con la ponencia: “Media and structure violence” en HSPH de Harvard University. A finales 1998 se incorpora al canal de Community TV de San Francisco, California, Estados Unidos, como director de cámaras en el programa “Ventana Times”, a la vez que da seminarios en la San Francisco State University y en University of California Santa Cruz. Actualmente radica en la Ciudad de México y está produciendo en el circuito independiente junto con su staff de colaboradores el cortometraje “Tarea pendiente” que narra la historia de Elena y sus tribulaciones al enfrentar una serie de discriminaciones por ser portadora del VIH. Gentilmente accedió a conversar con ENcontrARTE, y aquí presentamos esta rica entrevista. ENcontrARTE ENcontrARTE: Lo audiovisual –cine, televisión– pasó tener una importancia decisiva en la sociedad desde mediados del siglo pasado. Hoy es imposible prescindir de él, para bien o para mal. ¿Qué podemos decir en este momento, comienzos del siglo XXI y con el escenario actual que se nos presenta –con el 85% de las imágenes salidas de Estados Unidos, con una cultura hollywoodense ya metida a fuego, con una mayoría de programas televisivos distractores y soporíferos– de la producción audiovisual en general, y latinoamericana en particular? José Luis Reza: Bajo el riesgo de cometer varios errores de apreciación y admitiendo que no soy un estudioso de los medios audiovisuales sino solamente un relator de historias de vida con educación cinematográfica, trataré de responder desde mi propio punto de vista sus preguntas. Para iniciar quisiera recordar que los Medios de Comunicación hicieron su aparición en la sociedad aparejada a las necesidades expansionistas de las potencias del momento. Actualmente, estas tecnologías siguen jugando el papel que los grandes monopolios de los países ricos le han asignado. Por lo tanto, los países que reivindican su derecho a decidir libremente su forma de existir carecen de influencia y poder de control del cine, la televisión, la radio, el periodismo, las comunicaciones satelitales y ahora la Internet. Estas dos vertientes totalmente antagónicas están en una guerra desigual por ganarse las mentes y espíritu de las personas. Desafortunadamente, en nuestros países, hablo de Latinoamérica, y México es Latinoamérica, nunca imaginamos la tecnología audiovisual como nuestra aliada. Las generaciones pasadas se caracterizaron por tener una visión sesgada en relación al uso y manejo del medio por suponer que su utilización, más que ser un bien de la humanidad, era propiedad del imperialismo. Hasta mucho después nos dimos cuenta que a pesar de su carácter puramente técnico, también se podía dar una orientación política que estuviera al servicio de los movimientos armados de aquellos años, de tal forma que si antes los medios estaban vinculados a los círculos de poder colonialistas, ahora no había impedimento para que ésta tecnología fuera usada en beneficio de los pueblos que libraban batallas por su liberación. Los ejemplos abundan al respecto, pero uno de los más significativos y que viví de cerca fue en El Salvador, donde el FMLN llevó hasta su punto culminante el uso de la radio, la TV y la prensa, a tal grado que el Sistema de Radio y Televisión de la Venceremos fue fundamental en la correlación de fuerzas entre un ejército regular y la guerrilla. Pero pareciera que no hemos aprendido la lección; hoy estamos inmersos en la nueva generación de espectadores que fuimos educados a través de los medios con el propósito de mantenernos acotados en nuestras casas y ser partícipes de los cambios del mundo a distancia. Nos confinaron dándonos un control remoto para la televisión y un reproductor de DVD para individualizarnos y ser solo consumidores de lo que a diario nos recetan. Nos dicen que hay “libertad de audiencias”, pero detrás de este supuesto se esconden otros motivos, por ejemplo, nos han catalogado como un público mediocre y han dado total libertad a productores mediocres por que dicen que entre más mediocre es el producto más público tiene. De esta manera nos niegan el derecho a pensar y decidir. El cine, como todos lo sabemos, es una actividad colectiva. Sin embargo, al espectador se le vende como un espectáculo que margina. Este modelo y estructura visual apegada a la caja de sueños hollywoodense ha sido diseñada por las grandes corporaciones y en sus contenidos los espectadores reciben una carga ideológica fuertísima integrándose de manera absoluta a los poderes políticos y militares. Las nuevas tecnologías (las computadoras, el teléfono celular, Internet, etc.) nos exigen una mayor formación intelectual y aunque nos dan la posibilidad de acceder a “información” en tiempo real, también nos imponen (si nosotros lo permitimos) una situación de alienación, escepticismo, y desinformación con el propósito de convencernos o confundirnos. El medio, una ves más, terminará siendo el mecanismo de control social más idóneo si las ideas que se expresan en el terminan siendo parte del poder. Como documentalista que soy, después de todo este regodeo, paso a responder la pregunta que me hacen. Los que trabajamos en los medios audiovisuales sabemos de la gran demanda de contenido en el mundo, y esta demanda no ha podido ser cubierta. En Latinoamérica tenemos una infinidad de temas que no hemos realizado y que tampoco hemos sabido presentar en los formatos adecuados para que estas producciones se vean en el mercado internacional. También sabemos del gran despojo que América Latina ha sido objeto en relación a tener el control sobre la producción y manejo de los medios de comunicación debido en gran parte a que desde hace décadas sectores corporativos han implementado tecnologías que excluyen y generan desigualdad en los pueblos. Por supuesto que todo esto en función de enriquecerse y fortalecer los círculos de poder. Este escenario nos hace reflexionar que si los gobiernos de los países de la región no toman la coordinación de políticas comunicacionales destinadas al fortalecimiento de las identidades regionales, estas corporaciones audiovisuales seguirán violando los derechos humanos más elementales de los espectadores. En relación al cine, los cineastas compartimos los mismos problemas con algunas variantes, preocupaciones y objetivos, pero el panorama en general está pintado de gris. Quienes buscamos crear una nueva visión sin trabas y dando voz a todas las minorías no tenemos acceso a los grandes mercados, de tal manera que te ves obligado a producir en la independencia total. Y hablar de cine independiente no solo conlleva que tengas el privilegio de tener el control de tu película en el estilo estético, tipo de producción, aspiración artística y acercamiento que como realizador vas a tener con la obra. Si no también, ocurre que dejas de tener un presupuesto digno que te permita rodar en un medio en el que se consumen grandes cantidades de dinero. Y no solo eso, cualquier producción que se digne de ser independiente queda fuera de la distribución masiva de las grandes distribuidoras. Por otra parte, pequeños grupos han logrado acceder a financiamientos otorgados por organismos y fundaciones “preocupados” por la situación de marginación que prevalece, pero lo realmente cierto es que los únicos beneficiarios han sido estos organismos y no los productores independientes, debido a no poder llegar a una audiencia masiva. Frecuentemente los mismos cineastas invertimos con nuestro trabajo, filmando en producciones del cine comercial para terminar nuestros proyectos, y algunos otros, se endeudan con la ilusión de que recuperarán la inversión. Salvo excepciones, como Colombia, Argentina, y Brasil que cuentan con instituciones que fortalecen las producción audiovisual, en la mayoría de los casos el orden social que compete a la producción y articulación de políticas que impulsen el desarrollo de la cultura latinoamericana han sido nulos y en algunos casos hasta dramáticos. ENcontrARTE: La televisión, en estas ya más de cinco décadas de existencia, de haber parecido un instrumento que podía servir para la educación/información universal, ¿Es posible otra televisión? ¿Cómo, de qué manera?José Luis Reza: Por supuesto que es posible tener otra televisión, pero antes de pensar o debatir sobre el tipo de televisión que deseamos debemos sentarnos a escudriñar la sociedad que queremos. Si nuestra aspiración es tener un país igualitario, despierto, participativo y democrático, debemos pugnar por una televisión que dé espacio a contenidos que reflejen el mosaico cultural, político y étnico. Por consiguiente el medio televisivo debe girar hacia el medio público y dar la espalda al mercantil que solo ve a los receptores como sujetos de consumo. Teniendo en mente esto considero que un medio de comunicación que pretenda ser democrático debe colectivizar la participación comunitaria en la producción audiovisual que se emite, de tal manera que responda a las necesidades de la población a la que está dirigido. Una televisión de este tipo debe ser el contrapeso de la televisión comercial y ambas deben convivir en una relación de mutuo respeto a sus televidentes. Ahora, ¿de qué manera podemos hacer una televisión diferente? No hay una receta que podamos aplicar ni generalizar en Latinoamérica, porque cada país tiene sus propios problemas sociales, pero podríamos empezar por hacer nuevos formatos de programas que sean críticos con temas que preocupan al grueso de la población. Programas que llamen la atención de nuevos públicos y no solamente a los convencidos. Poniéndome en los zapatos del espectador, a mí me gustaría que la televisión dejara las viejas pautas de tratamientos clásicos de debate, entrevista y reflexión teórica. En lo particular desearía ver relatos que me sorprendan, relatos que los sienta más a flor de piel, más viscerales y sobre todo que sean historias verídicas cercanas a mi comunidad y a los intereses de mi sociedad. Como receptor y creador desearía generar un espacio en donde con toda libertad pueda pensar, discutir ideas y conceptos, de tal manera que pueda garantizar un acercamiento al conocimiento que me cohesione con mi entorno social. ENcontrARTE: En América Latina estamos invadidos por una cultura que se superpone con la propia de estas tierras, la ancestral: ayer Europa, hoy Estados Unidos, la historia es compleja. Producto de eso existe un sincretismo bastante singular. El día de hoy, entonces: ¿a qué llamar cultura latinoamericana? José Luis Reza: El diccionario de la lengua española describe como cultura el “conjunto de estructuras y manifestaciones sociales, religiosas, intelectuales, etc., de una sociedad”. Si nos avenimos a eso, podemos ver un hondo abismo que se ha venido cavando en nuestras naciones producto de la colonización cultural. Desde el pasado nos han venido construyendo identidades en un proceso de globalización con productos audiovisuales que dejan huellas en nuestras manifestaciones sociales, intelectuales y religiosas que nada se identifican con nuestras realidades, de tal manera que la televisión como medio ha servido como arma de dos filos. La cultura audiovisual cobra así una enorme importancia, dado que se deben realizar propuestas comunicacionales que integren económica y culturalmente a Latinoamérica sin socavar la identidad local. Ese es el caso de México, que en los últimos cuatro sexenios a las minorías, y en ellas incluyo a los indígenas de mi país, les han cortado la lengua negándoles las transmisiones de sus estaciones de radio comunitarias que transmiten en su propio idioma con el argumento de la convergencia tecnológica, mientras el Estado mexicano no se atreve a legislar sobre el tema por temor a herir susceptibilidades de los grupos de poder. Para reflexionar hoy sobre la cultura latinoamericana debemos considerar el impacto de los medios audiovisuales, más allá del cine, más allá de los productos audiovisuales tradicionales que hoy conocemos como lenguaje y como forma de comunicación entre las personas y las naciones hermanas. ENcontrARTE: ¿Cómo ves los procesos de integración latinoamericana que comienzan a tener lugar? La integración es el principio para recobrar el verdadero sentido de Latinoamérica, es reencontrar nuestra voz secuestrada por los políticos locales y corporaciones globales, es dar el paso adelante que siempre nos ha faltado en este largo camino hacia la justicia social de nuestros pueblos. Esta nueva integración latinoamericana, aunque insípida, la veo con buenos ojos, pero debe por su parte articular las diferencias culturales en los Estados congregados para no subordinarlas a la voracidad de los mercados trasnacionales por que si no de lo contrario están condenadas a desintegrarse. El camino ya lo teníamos marcado pero los cantos de sirena nos extraviaron. Benito Juárez, Bolívar, Morazán y tantos otros nos lo habían enseñado enfrentando y lidiando con los enemigos naturales de sus pueblos. Después Sandino, Emiliano Zapata y el Che conocieron las trampas del colonialismo y lo enfrentaron con dignidad. Todos ellos querían una América Latina unida y lucharon por ello. Con esta integración toca darle sentido y color a un mundo donde la justicia social, la democracia y los derechos humanos sean para todos. ENcontrARTE: ¿Cómo se ve la Revolución Bolivariana desde México? José Luis Reza: Desde hace algún tiempo en México existe una sistemática campaña de desprestigio contra la Revolución Bolivariana. Es una ofensiva propagandista en la que participan el partido de derecha que gobierna el país, empresarios venezolanos con negocios en México y los medios de comunicación electrónicos comerciales. En esta campaña nos machacan que en Venezuela se vive una dictadura en donde las libertades individuales se han cerrado. Este bloque de gran influencia en el país usa la figura del presidente Hugo Chávez para agredir a la izquierda mexicana y denostar a los grupos de apoyo a la Revolución Bolivariana que, aunque pequeños, no se puede negar su existencia. Todos estos ataques seguramente son por la angustia que provoca ver la influencia que tiene en la región Venezuela y que amenaza con dar marcha atrás al proyecto globalizador de la miseria. Déjanos Tu ComentarioMarco Antnio
Mexico DF Los trabajos de Jose Luis Reza me hacen pensar que aca en Mexico,existe gente que no esta conforme con lo que nos quieren hacer creer que es INFORMACION y ARTE,y abarca y profundiza en temas importantes para nuestra epoca y sociedad . Desafortunadamente,este tipo de trabajos no son bien difundidos aqui en Mexico,ya que deberian llegar a mucha gente,mucho mas a los jovenes,a quienes los medios masivos estan llenando de mierda y mentira. 18/08/07 ADRIAN RODRIGUEZ
MEXICO Sin lugar a dudas, el sr., sabe expresar el sentir de un espectador que a informacion ciega participa en un intercambio de informacion. se pierden estandares, raicez y de alguna manera tambien habitos que no se deben perder ahora exte la "telebasura" o "cinebasura" como medios que responden a un sociedad conformista... La caja tonta como un gran autor la describio sigue idiotizando a la gente aunque hay alguna que si sabe aprovecharla ¿sabes a lo que me refiero? 18/08/07 paula selene
México Sin duda José luis reza es uno de los mejores documentalistas, cuyo trabajo debiera ser mas difundido, es un cineasta jóven y prospectista, con una visión y un arte verdaramente excepcional, sus diversos trabajos dejan a uno como espectador sorprendido y sobre todo nos motiva la reflexión. Es una fortuna conocer a través de esta entrevista su forma de pensar y ver el contexto real. 17/08/07 Asociacion Voces del Arcoiris-Uruguay vocesdelarcoiris@yahoo.es URUGUAY FELICITACIONES! Y MUCHOS EXITOS!! 17/08/07 Sandra Ramos Z.
Guatemala Hola: Gracias por compartir pensamientos que creía habían quedado rezagado por los lenguajes pornográficos, por las ideologías capitalistas... J.Luis Reza marca un rostro y pensamiento coherente en la lucha de los pueblos latinos con conciencia. Los mcm neoliberales, quieren acabar con nuestras conciencias y favorecer la estructura capitalista.Estoy de acuerdo en que los medios de comunicación no deben socavar nuestras identidades de ser pueblos. Tenemos que ser puente para que éstas nos recuerden de dónde venimos, quiénes somos y a dónde vamos, especialmente para las nuevas generaciones. Gracias Luis y muchas felicidades por estos esfuerzos de mostrarnos por los ojos y los oídos realidades y compromisos. Mucho ánimo. Saludos a tu equipo de trabajo 15/08/07 Argeles Agudo Ochoa
Valencia. Venezuela. Se nota que José Luis Reza est´percibiendo la realidad audiovisual latinoamericana en su verdadera dimensión económica-social-poítica. Enhora buena. 15/08/07 |
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