CNAC Comunicaciones
¿Cómo se siente al haber recibido este reconocimiento a su trayectoria artística?
Obviamente muy contento. Este premio es una forma de reconocer que no fue en vano el esfuerzo de mi proposición cinematográfica. En ese sentido José Curiel, Asdrúbal Meléndez y Henry Herrera, a quienes de paso les envío saludos y mis expresiones de gratitud, reconocieron que el cine no es una mera mercancía, que sigue siendo un arte aun si se lo ha intentado envolver junto al paquete cultural norteamericano, sometido a las frivolidades del mercado, tal como lo afirmara Robert Hughes.
Háblenos brevemente de su carrera artística
Comencé desde muy joven dibujando, pintando, haciendo caricaturas. Nunca he expuesto. Me vine a Europa a estudiar medicina en Italia, pasé por el París de los años sesenta y fui a parar a Alemania, donde ingresé a la Escuela Superior de Grabado y Dibujo de Leipzig; luego estudié Dirección de Cine en la Escuela Superior de Artes Cinematográficas de Babelsberg. Allí realicé dos películas: “La Muerte del Tío” y “Diálogo”. Trabajé como actor para el director alemán Rainer Simon en dos de sus largometrajes. En los años setenta regresé a Venezuela y me incorporé al llamado Boom del Cine Venezolano. Escribí y realicé mi primer cortometraje en Venezuela: “El insólito asalto al Royal City Bank”, que me dio un Premio Municipal. Luego escribí y realicé los siguientes largometrajes: “Los Muertos sí salen”, “Los Tracaleros”, “El Reconcomio”, “La Hora del Tigre” y “Un Tiro en la espalda”, aún sin finalizar. Todos con un premio Municipal. A “La Hora del Tigre” le fue otorgado el Premio de la Crítica del año de su estreno. He dictado varios talleres para el CONAC y para el CELARG. Estuve dando clases en la Escuela de Arte de la UCV. He escrito algunas reflexiones sobre cine en los periódicos y revistas cinematográficas, alguna de las cuales están recopiladas en los “Cuadernos de Cineastas”, dedicado a mi trabajo cinematográfico. En mi actividad para la TV, debo destacar mi trabajo en el canal 8 y en RCTV como director. Con el impulso del Ministerio de Cultura, a través de su ex ministro, Farruco Sesto, fui fundador del “Círculo de Tiza”, que produjo varios programas y dio los primeros pasos para una nueva televisión. Actualmente he regresado en serio a la pintura y el dibujo, de donde vengo, no obstante tengo bajo el brazo “El Ojo del Cuervo”, un guión que pretendo realizar cuando regrese, antes de ir a hacerle compañía a mi amigo el poeta comunista Jesús Enrique Guédez, que de paso debe estar releyendo los tres guiones que no pudo realizar aquí y se llevó para el cielo…
Mencione algunos elementos que considere común en sus producciones, algo que considere su sello personal.
Si hay algo que debo destacar es que mi proposición cinematográfica es producto de una reflexión estética. Yo no creo que a la realidad cinematográfica corresponda automáticamente la realidad objetiva. Esto puede parecer una verdad de Perogrullo, pero la ceguera cultural ha intentado negarle al cine esta premisa estética por razones ideológicas. El cine de fácil digestión, el cine que exalta la estulticia y la violencia descaradamente, el cine que amolda la capacidad creativa de algunos directores a estas premisas, el cine de narrativa tradicional, es por lo general un refinado instrumento ideológico con una descomunal capacidad de penetración. Creo que el cine norteamericano, con toda su parafernalia tecnológica, domina las taquillas del planeta con este objetivo prioritario. La crítica tienda a catalogar de “surrealista” cualquier intento de alterar la realidad con fines expresivos. Mis personajes no son extraídos de la vida real, son parte de la ficción cinematográfica. La realidad objetiva y la vida real son más complejas. No existe en mi cine una intención ni sociologista, ni psicologista. El cine que he realizado expresa mi compromiso contra la injusticia, contra el saqueo y la intervención extranjera, contra los gérmenes del fascismo incubados en los hábitos de consumo de ciertos sectores de la clase media. Sin embargo está muy lejos de ser un cine panfletario. No lo afirmo yo, lo dijo la crítica especializada en su momento.
¿Qué considera que debe tener un buen cineasta? Habilidades, aptitudes, hobbies…?
Fundamentalmente cultura. Y una buena formación política. Se ha tratado de desvincular el arte de la política, pero como se puede apreciar, el intento ha sido inútil. No hay arte apolítico. Aquel que toma el camino de la experimentación formal pura, opta por el silencio, que es una postura. El artista tiene el deber moral de tomar posición sobre los problemas del mundo, no se puede quedar mudo… Esto lo ha demostrado recientemente Botero, quien ante el horror de la tortura ordenada por el gobierno norteamericano en la cárcel de Abu Graib, ha expresado su indignación colocando sus robustas figuras como víctimas del tormento fascista. Pero esto no es nuevo. “La Orestíade” de Esquilo es una obra esencialmente política que defendía el Aerópago, el gran Tribunal de Justicia de la aristocracia militarista griega; Eurípides toma partido por las víctimas de la guerra colonial aquea en “Las Troyanas”. Tanto la crítica social de las obras de Balzac y Flaubert, angustia y la ausencia de Dios de Kafka y Beckett son frutos del compromiso, que puede ser inconsciente. El hombre no se puede despegar de su destino, cuya guía esencial es la arte, la cultura y la política.
¿Cómo cree que se está moviendo el cine en Venezuela actualmente?
Una de las grandes conquistas de los cineastas fue la aprobación de la reforma de la Ley de Cine, pero no debe creerse que ésta nos cayó del cielo. Fue necesario la lucha tenaz de los cineastas y que llegara el gobierno revolucionario, para que esto fuera posible. Los cineastas de mi generación deben recordar a aquel nefasto, diputado copeyano llamado Tarre Briceño; deben recordar la apatía del Congreso de la IV República y la lucha desesperada de Carlos Azpurua. Los que me acompañaron a aquel deprimente desayuno con Diego Arria en Miraflores, deben recordar su indignante prédica antinacional y rastrera, al sostener que era inútil luchar contra las transnacionales del cine norteamericano, para concluir ofreciéndonos ir a estudiar al exterior. Yo me gradué en Berlín, le dije… Y Clemente de la Cerda me murmuró, y yo me gradué en Chichirivichi y salió de la sala. Con aprobación de la reforma de la Ley de Cine, vino la ampliación del presupuesto para el CNAC y de los créditos -con el estreno de más de 15 películas anuales-; vino la infraestructura y ampliación de la cuota de pantalla, la expansión de la cinemateca a todo el país, las 100 salas comunitarias, la Villa del Cine, la distribuidora nacional Amazonia Films… Si Clemente de la Cerda estuviera vivo diría que estamos soñando… Todo esto ha abierto un panorama para la creación, donde no existe ningún tipo de discriminación… Los cineastas que adversan el gobierno están haciendo cine en la Venezuela Bolivariana sin que exista ningún tipo de coerción. Ahora, es necesario darle la cámara, es decir créditos, a los cineastas revolucionarios y ya verán que la temática pequeñoburguesa, la banalidad narrativa y el calco del cine norteamericano desaparecerá, para darle paso a nuevos contenidos. Es lamentable que, con excepción de las películas históricas y de algunos documentales, la Revolución no haya dado aún una película que represente este trascendental proceso de transformación.
¿Qué diferencias encuentra entre el cine venezolano actual y el cine de hace unos años o décadas?
Nosotros fuimos considerados como la vanguardia del cine nacional. Es decir, el grupo de cineastas como Rebolledo, de la Cerda, Chalbaud, Wallerstein, Guédez y yo mismo. Estábamos saliendo de toda una época de violencia que se reflejó en nuestra temática, en nuestra postura estética y lingüística. Al inicio se hicieron algunos esfuerzos a fin de teorizar sobre lo que sucedía dentro del ámbito cultural. Hubo una crítica profesional que hizo un trabajo serio de orientación tanto para el público como para los mismos cineastas. Con la arremetida neoliberal y la entronización del mercado, apareció también la proposición posmodernista más radical para convertir todo el cine –que es tan costoso, decían- en una mercancía más y lanzarlo a las estanterías de los supermercados culturales. Se privilegió la narrativa fácil, preferiblemente lineal y cercana a la violencia; se favoreció al cine contemplativo y carente de contenido; se impuso la “transestética de la banalidad”, Baudrillard dixit; se trastocó la crítica para transformarla en una especie de “guía de cine” folletinesca, que contentara a los distribuidores y exhibidores y el dueño del medio por igual; se inventó “el cine a la moda”, para desacreditar los movimientos cinematográficos con fuerza creativa, como el Cinema Novo brasileño que terminó desviando su rumbo; tácitamente se organizó una especie de división internacional del trabajo, en donde a los países del Norte les correspondió los grandes temas, y a los países del llamado III Mundo, les tocó el discurso de la miseria como una maldición bíblica, ligada a la violencia individual y nunca producto de la explotación, de las relaciones de clases. Esto estaba, y aún está, proscrito en el cine. En fin, se modificó todo. El cine nacional no fue la excepción. Se necesitará un esfuerzo descomunal para sensibilizar a los gerentes culturales e intentar la recuperación del espacio perdido.
¿Qué fortalezas y debilidades observa en el cine venezolano y cuáles debilidades que se han ido subsanando?
Obviamente el cine nacional ha pasado su época embrionaria, técnicamente ha mejorado mucho. Pero no solamente eso. Muchos cineastas jóvenes hacen gala del dominio de los instrumentos narrativos más esenciales del cine. Existen proposiciones con gran control del lenguaje y estéticamente interesantes. Pero mientras el cine este dependiendo del azar taquillero, quien sufrirá será el cineasta que pretenda renovar su lenguaje, porque su discurso está sometido al gusto deformado de un público amamantado frente a la vulgaridad televisiva.
¿Considera que hay temáticas o temas que debe abordar el cine venezolano más que otros?
En absoluto. Cada quien es dueño de su conciencia. Afortunadamente vivimos en un país libre y democrático, donde a nadie se le impone un tema en particular. Ese fue el gran error que cometió aquel adefesio llamado “realismo socialista”, que ni era realismo, ni era socialista y que Georg Lukacs llamó “naturalismo burocrático”. Pero sí es necesario democratizar más este ámbito. Por eso sostengo que precisa dar la cámara a los jóvenes revolucionarios.
¿Qué le podría decirle a los jóvenes cineastas?
Que luchen, que luchen contra los residuos del cretinismo funcional y las frivolidades culturales, que luchen contra la dictadura del cine de mercado, contra la sacrosanta taquilla, que luchen por un cine verdaderamente ligado al arte, que luchen contra la presión comercial y la tenaza pendular de la oferta y la demanda.
¿Qué cine recomienda ver?
Después de la muerte seguida de dos de los más grandes cineastas universales, Bergmann y Antonioni, hace menos de un año; después de la guerra de conquista comercial de los dos filibusteros norteamericanos, Spielberg y Lucas, no hay mucho que ver. Los cines han sido invadidos por la miseria comercial, la violencia más abyecta y la explotación tecnológica. Los cines “de arte” han ido desapareciendo. Las cinematecas, en manos inescrupulosas, proyectan cualquier bobería. Lars von Trier, Haneke, Wenders, Kusturica, Haggis, Kaurismaki, para nombrar sólo algunos, rasguñan para hacer sus películas. El cine alemán desapareció casi después de la muerte de Fassbinder, el cine italiano no existe, salvo algunas cosas de Nanni Moretti y otros, lo afirma el mismo Moretti; apenas la excepción podría ser el cine argentino, que logró sobrevivir a su crisis y produce más de 60 películas al año, son un ejemplo los documentales de Pino Solanas, las películas de Lucrecia Martell, de Puenzo y Aristarain; el cine brasileño sobrevive con algunos autores, donde Walter Salles no es el más importante; del cine español sólo se habla del director posmoderno Almodóvar, cuando el verdadero cineasta es el olvidado Víctor Erice. En fin el mercado devoró al cine de verdad. Coppola diría, “La industria ha terminado por tragarse el cine de arte”. Es por eso que, en este momento, no me atrevo a recomendar nada, absolutamente nada..!
MANUEL BARRETO M
manuelbarreto_27@hotmail.com
san felipe yaracuy
Felicidades a este poeta del cine. Por otra parte, le dejo una pregunta, ojala pudiera responderme ,¿ existe la pelicula mujer azul ? creo haberla visto , me suena que es francesa. Se lo agradeceria de todo corazón . Gracias maestro ALFREDO LUGO.
18/09/08
Luis Arismendi
Caracas
Excelente cineasta y persona, saludos
08/09/08
ALEJANDRO Y SCARLET
VIENA/ AUSTRIA
Apreciado Alfredo que buena te quedo esa entrevista amigo y muchas felicidades por ese merecido premio. Quiero aprovechar la oportunidad para pedirle a nuestro querido gobierno revolucionario que te provea de una camara en Viena para que puedas filmar algunas de las tantas expresiones y manifestaciones de los austriacos en favor del Gobierno del Presidente Chavez.Es una oportunidad para contrarestar la conspiracion mediatica internacional. Adelante amigo
07/09/08
Federico Ruiz Tirado
París
Le dije en serio a Alfredo algo que yo nunca le podría decir en broma a nadie, mucho menos a un cineasta: para mi gusto eres el mejor. Un abrazo para Alfredo.
07/09/08
Oscar Urdaneta D.
Caracas
Alfredo, se te olvidó incluír otra cosa entre las que se te olvidó incluir como las virtudes que debe tener un buen cineasta: pagarle a las personas que contratas, especialmente a los guionistas. Nos embarcaste a Yajaira Orta y a mí encargándonos unos sketches para un programa de comedia en VTV y te desapareciste con la cabuya en la pata... ¡Qué feo te quedó eso! Mi padre solía decir que "el vivo es el que paga, porque siempre tendrá crédito moral y material". Ese no es tu caso, vivillo...
06/09/08
Josè Delfin Gonzàlez Tello
josedelfin2@hotmail.com
Naguanagua. Venezuela
Estoy lleno de alegria, tengo 58 años, y desde que tenia 19 años, sòlo he realizado pequeños cortos, dedicandome a eleborar guiones que no ha filmado, mi mente tiene 20 años
05/09/08
jose m. herrera perez
acarigua,edo portuguesa
hola alfredo,no sabia de ti desde la infancia,muy amigos de tus hermanos :el difunto joel,manolo,chavela,israel,;recuerdo que eras muy amigo de jose ignacio casal,recuerdo cuando a pablo le dieron un tiro en una manifestacion en barquisimeto,te acuerdas de tu primo luis alejandro, de tita mariela.te felicito por tu basta experiencia en el cine.saludo
04/09/08
zoraida nieto
Viena/ Austria
Felicitaciones Alfredo! Marabillosas tus palabras en el marco de la entrevista. Un orgullo como venezolana de conocerte personalmente en tierras austriacas. Bendito sea mi país natal! Y su gente linda.
04/09/08
Otto Antillano
Pto. Ordaz. Vzla.
Bien por Alfredo. Gusté de su apreciación sobre el cine norteaméricano oportunista de sentimientos) Sin embargo, no se si por asuntos de espacio o discordancia de critrrio, me pareció injusto dejar fuera de los grandes del cine mundial apotrtes como de los japoneses Kurosawa - Toshiro Mifune, el español Saura o a Fellini. Creo que su resúmen resulta excesivo
03/09/08