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Año 4

Hablando con...

Edgar Álvarez Estrada: “El museo debe ir a la gente”

Akaida Libertad Orozco Díaz

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Edgar Álvarez Estrada, nació en La Pastora, Caracas, en 1950. Su infancia transcurrió entre Caracas y el interior del país, específicamente Valle de La Pascua ya que su padre era perseguido político durante la dictadura de Pérez Jiménez y a veces la familia debía vivir clandestinamente. Su padre fue el principal impulsor de su trabajo, era un gran amante del arte, y veía en él facilidad para la pintura y la plástica, alentándolo a estudiar e investigar el mundo de las artes plásticas. En su hogar siempre se hizo propaganda política clandestina, su padre creó numerosas publicaciones durante el período pérezjimenista e inclusive después. “Yo veía cómo manejaban los multígrafos, la serigrafía, y aprendí mucho de eso”, recuerda. Su madre era ama de casa, pero siempre estuvo ligada al arte de alguna manera ya que todos en la familia eran muy sensibles al arte. Cruz Álvarez García, un escultor de finales del siglo XIX, formaba parte de ese linaje. Posteriormente, estudió Artes Gráficas en la Escuela de Artes Plásticas de Caracas. Luego entró a la educación formal e ingresó al liceo Fermín Toro ubicado en el centro de la ciudad. También realizó cursos de Ilustración en el Instituto de Diseño. Ha hecho exposiciones en casi todos los museos de Venezuela, así como en París, Madrid, Nueva York, Washington, Bogotá y Uruguay. Actualmente desarrolla un trabajo sobre la Guerra en Irak.

Akaida Orozco: Hábleme de sus inicios en las artes plásticas. Me comentaba que su padre jugó un papel fundamental al motivarlo hacia esta disciplina artística, ¿cómo fue ese proceso de descubrir la pintura?

Edgar Álvarez Estrada: Mi padre era sastre. Después incursionó en el dibujo técnico y después se dedicó a la fotografía de obras de arte, él era muy inquieto, hizo muchas cosas. Eso me permitió tener mucho contacto con diversos artistas y con el trabajo de esos artistas. Él trabajaba con Alfredo Boulton y trabajaba con todo tipo de arte, sobre todo arte colonial, y hacían unas publicaciones muy buenas. Gracias a ese trabajo de mi papá yo tenía acceso a la iglesia San Francisco, a los sótanos de la iglesia, a la Casona, en esos lugares te puedes encontrar con obras de arte increíbles. Mi papá quería que yo me formara en la plástica, el dibujo y la pintura como se forma un violinista o un pianista; quería que yo lo estudiase como una disciplina en la que tenía que dibujar y pintar todos los días.

 A.O: ¿A qué edad comenzó?

E.A.E: Desde muy pequeño, mira, yo tengo trabajos por ahí de cuando yo tenía nueve años. Yo nunca tuve dudas con respecto a mi vocación y a lo que quería, claro, en ese momento no era consciente de eso. Incluso mi papá me ponía a inventar alfabetos, a que creara caligrafías. Esa es una formación que después me sirvió de mucho, esa disciplina y esos trabajos son cosas que yo agradezco y que se ven reflejados en mi trabajo de ahora que es muy minucioso. No tanto como en otras épocas pero sí lo son. Una vez estuve un año haciendo un solo trabajo, todos los días me ponía, una cosa grandota, claro, pero minuciosa.

Como te venía contando. Entonces mi papá como tenía facilidad para el dibujo era el encargado de la propaganda y la publicidad política en aquellos años. Y yo aprendí mucho de lo que era el multígrafo, la serigrafía, los logotipos, los tipos, aunque empíricamente al principio y luego más académicamente; pero creo el arte siempre es empírico. La escuela te enseña la técnica pero lo que te da la verdadera técnica es el trabajo continuo, lo que te pule, lo que te da el oficio.

A.O: ¿Cuándo hizo consciente su vocación y decidió dedicarse a la pintura como profesión?

E.A.E: Desde que salí de primaria…Yo nunca me planteé eso. En mi casa tampoco sucedió eso que sucede en la mayoría de las familias que obligan a los hijos a estudiar carreras que produzcan dinero. En mi casa no le daban importancia a eso, pelamos mucho por esa manera de pensar. Tú sabes que el arte siempre está relacionado a la pelazón, a la escasez económica y todo eso. Pero la verdad que en mi casa nunca se planteó esa posibilidad y mucho menos conmigo que tenía una tendencia muy grande hacia lo romántico, por naturaleza era así, y el dinero era una cosa muy secundaria. Yo quería dedicarme a eso, yo no pensaba si con eso se podía comer o no. Cuando salí de sexto grado le pedí a mi papá que me inscribiera en la escuela de artes plástica porque quería estudiar pintura, no quería estudiar en un liceo formal. Y así lo hizo mi papá. Yo era apenas un muchachito de once-doce años y venía de una escuela con una disciplina formal, medianamente normal y cuando entré en la escuela de artes plásticas que había pura gente adulta, que no se hacía fila para entrar al salón, me sentí, imagínate, con una libertad que no fue buena para mí, me desordené demasiado. Entonces mi papá me inscribió en el Liceo Fermín Toro, en una época en la que ese liceo era buenísimo. El profesor de música y director del orfeón, por ejemplo, era Antonio Lauro, en artes plásticas estaba Javier Bracho que era un pintor reconocido.

Después que salí del liceo entré en la escuela otra vez y tuve a profesores excelentes. Mateo Manaure era el director de la escuela, antes había estado Jaime Sánchez, también estuvo Luis Domínguez Salazar, que acaba de morir recientemente. Era una época muy buena de la escuela, estaba Alirio Rodríguez, que aún está activo, y siempre lo recuerdo como el mejor profesor de dibujo que he tenido.

A.O: Usted comenzó justamente dibujando. ¿Cómo fue esa relación posterior con la pintura?

E.A.E: Exacto. A mí no me interesaba la pintura ni el color por mucho tiempo, mi pasión era y sigue siendo el dibujo, lo blanco y negro, la línea, los claroscuros.

A.O: ¿Con qué material se siente más cómodo para trabajar?

E.A.E: Con muchos, en realidad con cualquiera que tenga a la mano. Claro, utilizo los clásicos, el carboncillo, los lápices… pero fíjate que yo dibujaba con pinceles con pintura seca frotando la superficie del papel. Incluso los marcadores gastados que botaba la gente, yo los agarraba y me daban unos grises que me gustaban mucho. También me dediqué al grabado un tiempo, ya no lo hago. Es una técnica muy bella, la hacía sobre metal, sobre madera, es una forma de dibujar también pero con relieves, hay que dedicarle mucho tiempo. 

A.O: ¿Y entonces cuando se decidió por la pintura?

E.A.E: Hace relativamente poco tiempo. Bueno, tú sabes que a esta edad uno dice poco tiempo y son como veinte años… Pero hace como quince años que empecé a interesarme por el color realmente y fue lo que me condujo a lo que estoy trabajando actualmente.

A.O: ¿Tuvo alguna motivación particular para tomar este camino?

E.A.E: Tú sabes que esto es un poco como el amor. Por qué te llaman la atención ciertas personas y no otras. Creo que es una cuestión química o mágica, simplemente lo tomas porque sientes la necesidad de hacerlo, o porque las circunstancias que te rodean en ese momento hacen que se produzca una necesidad en ese sentido.

A.O: ¿Cuál fue su primer trabajo de este tipo?

E.A.E: Unos retratos. Empecé a retomar seriamente unas viejas pinturas. Cuando te digo ‘seriamente’ no quiere decir que los resultados eran buenos, sino que yo me propuse dedicarles tiempo y trabajar sobre ellos. Empecé con unos retratos de personajes clásicos como los autoretratos de Van Gogh, de Caravaggio, de Michelena. Y con ese trabajo hice una exposición en una galería que se llamaba Euroamericana que ya desapareció, estaba en Las Mercedes. La exposición de llamó ‘Re-tratos’ -el guión es justamente por el tratamiento nuevo de esos retratos clásicos que ya todo el mundo conoce-. Antes de esto hice una exposición donde combiné el dibujo y la pintura, o no propiamente pintura sino dibujos coloreados con aguadas, estaba abordado muy tímidamente el color allí. Esta exposición fue en el Ateneo de Caracas en 1985, se llamaba ‘Sobre gallos y bestias’. La de ‘Re-tratos’ fue después, cuando el Caracazo, en pleno despelote. En aquel entonces yo hacía unos animales que me recordaban a los gallos, al menos me lo recordaban a mí, y unos animales como fantásticos que yo inventaba y algunos tenían color.

Después hice una exposición en Nueva York. Yo hacía unas figuras medievales, sus armaduras, sus vestimentas se adaptaban a los colores que me daban los lápices y me gustaba mucho. Esa exposición la monté allá por un premio que me dieron aquí en Venezuela. Aquí hacían bienales de dibujo y grabado y los premios a veces eran en metálico y a veces eran oportunidades de exponer en otros países. Eso para mí fue bien bueno porque era la posibilidad de que mi trabajo se conociera en otros lugares, esa fue mi primera experiencia. Después hice otra exposición en Madrid que se llamó ‘Equilibrios y aguas’…

A.O: Hábleme de las temáticas que aborda en sus obras porque son bastante variadas.

E.A.E: Sí, yo he variado bastante, no me he quedado con una sola cosa. Al final todo esto es un retrato de los animales. Por ejemplo, antes de la exposición ‘Equilibrios y aguas’ hice una que se llamó ‘Haciendo aguas’ y la gente me preguntó si tenía que ver con mi situación económica, pero nada que ver. Tenía que ver con mi investigación de ese momento que estaba relacionada con los verdes, los azules, y me dije, qué mejor pretexto para trabajar con estos colores que el mar. Entonces investigué al respecto. De  pequeño, a través de libros que me regalaron, había conocido a pintores como el español Sorolla. Su especialidad era lo marino, él era de Valencia, España, y eso era como una referencia para mí.

Después de esta exposición hecha en 1997, comencé con una serie de dibujos que se llamó ‘Equilibrios’; eran una serie de personajes en posiciones de equilibro. Cristo, por ejemplo, en vez de estar crucificado estaba con los brazos abiertos pero tratando de hacer equilibrio entre dos cuerdas. No sé a qué se deben estos temas, no lo sé explicar, yo me pregunto a mí mismo por qué lo hago. Soy del signo Libra, dicen que el equilibrio es muy importante para los de nuestro signo, eso de sentirte equilibrado, de sentirte en un sitio sin desorientación, tener mucha conciencia de en dónde estás parado tú contigo mismo y tú con relación a los demás.

A.O: Pensando ahora en el tema del equilibrio, se me ocurre que quizás esté un poco contrapuesto a las temáticas relacionadas con el agua…

E.A.E: Sí, es el mareo, los vaivenes de la vida, a veces uno va de un extremo a otro. No son temas que escojo conscientemente, vienen solos, después que esas cosas vienen a uno y uno lo proyecta sobre el papel, sobre el soporte que sea, ahí es cuando me pregunto cómo llegué hasta ahí, a qué se debe. Y lo más probable es que te equivoques en tu respuesta. Así es en todos los aspectos de la vida, no sólo en la pintura. Lo más probable es que uno no llegue a las cosas por un camino lineal sino que, como decía Ortega y Gasset, la vida te centrifuga. El agua, el movimiento, tienen que ver con la vida. Alguien me dijo, nadie es tan viejo que no pueda durar una semana más y nadie es tan joven que no pueda morir en cinco minutos. En realidad todo en lo que estamos parados es muy frágil. Cuando tú te dedicas al arte o a cualquier actividad donde la filosofía y el pensamiento juegan un papel muy importante a veces uno se pierde tratando de explicar tantas cosas; son útiles y a veces son inesperadas. Esa cosa que hice en España era una combinación, ‘Equilibrio y aguas’, justo lo que estamos hablando. Después de eso me empezó la inquietud de retomar la manera como pintaba Arturo Michelena aquí en Venezuela; primero tomé a los venezolanos y después a los contemporáneos de ellos que hacían pinturas neoclásicas o románticas.

A.O: ¿Por cuál de esos estilos se inclina usted?

E.A.E: El alma, siempre prefiero el alma, donde tú sientas que estás volcado, eso es lo que te conmueve. La pintura que es solamente técnica se vuelve fría. Es como el ballet, por ejemplo, tú ves una bailarina técnicamente impecable pero no le ves el alma puesta allí.

A.O: ¿Entonces dentro de que técnica o estilo se ubicaría a sí mismo?

E.A.E: Fíjate, mi último trabajo se podría decir que está dentro del surrealismo, hay una cosa onírica, cosas imposibles, una cama en la cima de un tronco… hay gente que llama a esto realismo mágico. Pero el surrealismo es una cosa donde tiene más acento el subconsciente, mientras que en el realismo mágico interviene más la razón, es una cuestión más dirigida, más intencional. Yo creo que lo que hago se podría ubicar dentro del realismo mágico.

A.O: ¿Incluso los retratos?

E.A.E: Incluso los retratos porque son anacrónicos, yo les colocaba vestuarios distintos, por ejemplo, a un retrato de Van Gogh lo vestía con un traje de Velásquez, de trescientos años antes. O a Rembrandt vestido con ropa moderna, o algún personaje con un reloj cuando en su época no existía el reloj de pulsera. En ese sentido son disparatados, pero son realistas. Mi nuevo trabajo basado en temas de la guerra, lo que se llama ‘Desastres de la guerra’, como una serie de Goya en la que se refería a la invasión que hicieron los franceses a España.  Él hizo una serie de grabados en los que se refería a los desastres de la guerra: torturas, violaciones, gente empalada, cosas terribles. Inspirado en eso hice la organización de esta exposición. Aún me faltan algunos detalles, se pospone, no sé para qué fecha. Es difícil abordar este tema, porque es difícil no caer en lo macabro, o en clichés, cómo representas la guerra sin ser crudo.

A.O: En el 2006 usted realizó una serie inspirada en Francisco de Miranda -que coincide con la celebración del Bicentenario del Juramento del Generalísimo ese mismo año, en la que se exponen distintas visiones de un mismo rostro. ¿Qué nos puede decir de este trabajo?

E.A.E: Mi trabajo con Miranda viene desde hace tiempo, desde hace más de veinte años. Siempre me ha llamado mucho la atención, era un personaje muy amplio, muy abierto. Era un hombre que se interesaba por la gente, por cómo bailaba, cómo comía, qué cubiertos utilizaba, era un lector apasionado, ávido de conocimientos…

A.O: Y tenía cierta mirada de artista…

E.A.E: Bueno, era crítico de arte. Cuando él visita el Vaticano y ve cuadros de Rafael, de Miguel Ángel, de Leonardo, pero se entusiasmó por los cuadros de Rafael. Era como Dalí, que decía que Rafael era el pintor más grande que había existido. Miranda hizo una crítica donde decía que Rafael era la armonía personificada, es decir, a un tipo que es militar generalmente no lo asocias con ese tipo de sensibilidad. Eso de llevar un diario durante toda su vida. Él desde que salió de Venezuela, que tenía como diecisiete años, empezó a llevar su diario. Era un humanista impecable. Eso de la humanización de las cárceles viene de Miranda. Le preocupaba que a los presos se les diera un tratamiento más humano; pero en aquel entonces nadie se ocupaba de eso.

Yo sé que muchos piensan que me agarré de la coyuntura política pero mi trabajo acerca de Miranda es muy anterior a todo nuestro contexto político actual. Cuando me llamaron para hacer la exposición lo tomé con mucho gusto; muchos ya sabían que yo había venido desarrollando un trabajo sobre Miranda desde hace años. Yo estaba feliz porque no era nada forzado, estaba encantado.

La exposición que yo hice en Washington, que fue la última individual, en marzo del año pasado, tenía que ver con esto justamente, se llamó ‘Miradas’, jugando con “Mirandas-Miradas”, por allí puse una “n” medio velada, era una serie de retratos de él. En la Asamblea Nacional, hay una sala que se llama Francisco de Miranda que se había quemado hace tiempo, ahora la restauraron y  colocaron un tríptico mío sobre Miranda y diferentes obras.

A.O: ¿Cómo se relaciona Miranda sobre su catre con su exposición ‘De lo íngrimo’?

E.A.E: Sí, ahí ya no es sólo Miranda, allí el tema deriva en el artefacto: la cama. Hay diferentes temas relacionadas con este artefacto, la cama con todo lo que significa, allí uno nace, muere, agoniza. De lo íngrimo porque cuando no hay nadie sobre ella –sobre la cama- te da la sensación de una soledad subrayada, de lo íngrimo y solo, como esa expresión que se usamos tanto aquí los venezolanos, porque tú le hablas a un argentino de esto y no entiende. Cuando pones una cama sola sin nadie que la habite, es la soledad máxima porque la cama está asociada a todo, al calor del cuerpo, al amor, al parto, a la muerte, a la enfermedad. La cama sin nada es la soledad.

A.O: ¿Qué papel juega el hedonismo en los cuadros de Álvarez Estrada sobre Francisco de Miranda?

E.A.E: Es una de las características de Miranda que más me fascina, el sibaritismo, su gusto refinado por todo, su amor por la música. Si bien tenía amigos de diferentes procedencias, tampoco era amigo de todo el mundo. Se relacionó con los héroes de la independencia de Estados Unidos, con Napoleón, con Catalina de Rusia, el rey de Holanda, de Bélgica, en Latinoamérica con O’Higgins, y todos tenían vidas exquisitas. Miranda, además participó en los acontecimientos más importantes de su tiempo: en la Revolución Francesa, en la Revolución de Estados Unidos y en la Revolución de América Latina, fue protagonista, impulsor, pionero; es un personaje que no tiene parangón. Sus extravagancias son una característica de ese período que en el arte se llamó Rococó y donde lo principal era buscar el placer a partir de lo exquisito.

A.O: ¿Qué tiene de hedonista Edgar Álvarez Estrada?

E.A.E: Bueno, imagínate, hacer arte es una forma de hedonismo. Uno tiene el rpivilegio de trabajar con la belleza y eso es hedonismo. Vas refinando tus gusto, tu ojo. No te conformas con cualquier cosa, cada vez exiges más de lo que entra por tus sentidos, por el paladar, por la vista, etcétera. Es un hedonismo humilde, pero hedonismo al fin.

A.O: Arriba usted me comentaba que prefiere el arte que proviene del alma. ¿Comulga con el arte por el arte?

E.A.E: Como hablábamos antes todo debe tener un equilibrio. El arte sin alma no puede ser arte. El arte por el arte nada más no es alma. El alma es el impulso primitivo de las cosas. Es decir, tú no puedes engañar a tu cuerpo, no puedes mentirle. Cuando un artista logra transmitir eso que es piel, que es corazón, que es entraña, sientes que dejó su alma allí. Un ejemplo sería Armando Reverón, que con elementos tan simples y ‘pobres’ como tierra, lograba que tu alma se sintiera conectada con eso, es una cosa mágica que no puedes explicar y ahí es donde radica el genio y el talento de un artista en relación con el espectador. Porque un cuadro no es nada sin alguien que lo observe, una música no es nada sin un oído que la escuche. Cuando se da una sintonía y una armonía en esas alturas es porque la misión está cumplida.

A.O: Justamente hablando de ‘el otro’, del espectador, tengo una cita suya que dice: “Cada cuadro es tantos cuadros como espectadores tiene”…

E.A.E: Sí, lo que te decía antes. El cuadro es lo que es el espectador. Cuando uno termina un cuadro ya no te pertenece, igual que la danza, cuando danzas ya ese movimiento deja de ser tuyo y pasa a ser de quien lo observa, de quien lo absorbe a través de los ojos. Para cada espectador tu obra significa una cosa diferente. Cada quien digiere y procesa esa información con un resultado diferente, de acuerdo a su propia química, su formación, su ser social. Por eso casi siempre las obras más simples, más directas, más sintéticas, son las que más llegan al espectador, como la obra de Reverón. Hay cosas que no puedes explicar, ahí es donde está puesta el alma. Cuando la mano sola es la que dibuja hay sólo técnica.

A.O: ¿Si no fuera pintor qué otro tipo de arte cree que pudiera realizar?

E.A.E: Ninguno. Con la música imposible. Mi hermano si tenía talento para eso, yo lo intenté pero nada. Ahora estoy intentando hacer esculturas. No sabía que tenía esa habilidad. De todos modos es un arte que está relacionado con la pintura.

A.O: Hasta ahora me ha hablado de personajes como Rembrandt, Michelena, Sorolla, Miranda, Van Gogh, Caravaggio, que han inspirado e influenciado su trabajo. ¿Qué le llama la atención de un personaje al momento de crear?, ¿utiliza un método preestablecido para escogerlos o más bien lo deja al azar?

E.A.E: Te voy a poner un ejemplo. Tú te tropiezas con un personaje, como me sucedió a mí con el dios Pan. Y de pronto te empiezan a aparecer ideas, imágenes, todo se relacionaba con Pan. Hace poco me sucedió con San Juan Bautista, y yo no soy religioso ni nada por el estilo, pero me interesé por el tema de Salomé, la mujer que danza y luego pide la cabeza de aquel hombre. Es un pasaje de la Biblia con respecto al poder que tiene la mujer sobre el hombre. Y bueno, resulta que San Juan Bautista era un hombre subversivo en su época, era muy radical. Jesús era radical en muchos aspectos y apostaba porque la justicia se impusiera, pero Juan era de ir más allá, era de armas tomar. En cambio Jesús predicaba su palabra, era amor. Finalmente a Juan lo mete preso Herodes, que no se atrevía a matarlo porque era muy popular, tenía a mucha gente que lo seguía… este tema, por ejemplo ha sido muy tratado en la plástica. Me llaman la atención ambas cosas, los personajes y las temáticas que los rodean.

Yo soy muy sensible de la técnica también. Por ejemplo Sorolla es uno de los pintores que más admiro en ese sentido. Da la pincelada precisa en el lugar preciso. Más que todo es la habilidad manual del pintor lo que me llama, el ‘nervio’ como le llamamos, la gestualidad sobre el lienzo unida al tema.

A.O: En sus obras se pueden observar objetos que tienen una fuerte carga a nivel simbólico como las armaduras, la cama, el perro, las bestias, las aves, etcétera. ¿Qué quiere decir a través de sus obras?

E.A.E: Hay muchos pintores amigos que ven mi concepción como frívola pero lo que a mí me impulsa, lo que me motiva a pintar no es hacer una crítica a la sociedad, ni a la industria armamentísta, ni nada por el estilo, sino el mero placer de pintar, eso es lo que me impulsa. El misterio que te da el hecho de que escojas un elemento entre millones es lo que busco, después habrá alguna forma de explicar a qué se debe eso, a qué obedece mi gusto por lo medieval, por ejemplo. No hay una sola manera de sentarse frente al lienzo, hay diferentes momentos, diferentes situaciones que te aproximan a él, y todas esas imágenes de las que estás lleno se vuelcan allí sobre el instrumento que tengas a mano. Tampoco es lo mismo tener un lápiz a mano que una brocha, tan sólo eso ya produce una diferencia enorme, porque la cuestión está en la carga simbólica de lo que tú quieres expresar conjuntamente con las posibilidades técnicas con las que cuentas. Pero la verdad, la verdad, es que sin placer no hay nada que valga. El placer es el motor de la pintura.

A.O: ¿Cómo vislumbra la creación de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE), la cual agrupa los cuatro institutos de arte del país: IUDET, IUDANZA, IUDEM y IUESAPAR?

E.A.E: Yo creo que las intenciones y los resultados de los proyectos han estado desligados los unos de los otros. Creo que aquí hay mucha improvisación en la mayoría de los proyectos que se han emprendido. Hay muchas buenas intenciones pero a veces con malos resultados. Pienso que este proceso que estamos viviendo en Venezuela es positivo porque todo lo que te sacude, te hace pensar y significa una vuelta hacia ti mismo, y te reubica en un espacio social- político con relación a los demás, es positivo. En el arte esto es más complejo porque se trata de educar para que esos jóvenes sean artistas, si es que eso se puede enseñar. Los métodos para formar a seres humanos para que sean artistas o profesores dentro del mundo del arte, o hacedores, están en un período de ensayo y en los ensayos los errores casi siempre son los protagonistas, no los aciertos. Yo no sé si eso en este momento es positivo o negativo, pero sé que conduce a la larga hacia algo positivo.

A.O: En una crítica Juan Calzadilla comenta acerca de su trabajo, que “con él apareció en nuestra plástica un mayor atrevimiento, cierto desparpajo que transmitía a la pintura el humor, lo lúdico y que antes apenas parecían accesibles en medio de tanta seriedad como la que nos circunda, la ilustración”. ¿Qué opinión le merece este comentario?

E.A.E: Él se refiere a que hasta hace poco, no sólo en Venezuela sino en todo el mundo lo que él llama ‘la seriedad en el arte’, inundaba todo. No se podían tocar ciertos temas o no te podías pasar de ciertos límites, entonces gente como los pop-art rompieron con toda esa vaina. Él allí se refiere específicamente a una época de mi trabajo en la que yo jugaba con cómics, collages y ese tipo de cosas que muy poca gente se atreve a hacer. Es un trabajo al que me dediqué poco tiempo pero sí me gustaba jugar con el desparpajo. Ver a los artistas como seres superiores y que los demás están por debajo de ellos me parece ridículo. Casi todos los pintores, los grandes pintores –yo no me incluso ahí, por supuesto, yo soy cualquiera-, se han dedicado a romper con la tradición artística que prevalece en el momento, se burlan del arte impuesto.

Considero que la prosa de Juan Calzadilla es una de las más bellas de este país. Es muy agudo, da en el blanco, tiene una capacidad analítica muy grande y escribe muy bien.

A.O: Hábleme acerca del “Reencuentro Dibujado. Homenaje a Juan Calzadilla” realizado en septiembre de 2007.

E.A.E: Juan Calzadilla se ocupó de defender el dibujo junto a gente de mi generación. Esa pasión mía, personal, por el dibujo coincidió con una oleada en el mundo donde había muerto el dibujo. En casi todos los países y casi todos los artistas se habían olvidado del dibujo. Muchos estaban dedicados al cinetismo, por ejemplo, o a la pintura tradicional, al óleo. De repente sin saber por qué, surgió una generación que comenzó a dibujar, y en Venezuela se dio con mucha fuerza. Uno de los que trató de explicar esto, incluso escribió libros dedicados al tema fue Calzadilla. Casi todos los que estamos en esa exposición somos de la generación que dibujó en ese tiempo, está: Saúl Huerta, Felipe Herrera, Consuelo Méndez, Octavio Russo, en fin, unos abstractos, otros figurativos pero todos con la pasión del dibujo por delante. Fue una experiencia bien grata sobre todo rendir homenaje a un maestro que está bastante abandonado y al que no se le reconoce como debe ser su gran labor dentro del arte.

A.O: Hay nuevas visiones en cuanto a la concepción que se está manejando para la conformación de los nuevos museos a nivel nacional, por ejemplo, la idea del museo vivo, es decir, un espacio donde el público pueda interactuar con la exposición, donde además la comunidad pueda intervenir a la hora de proponer qué se va a exponer, cómo se va a exponer y por qué, un museo que no sea excluyente ni invisibilizador de las diferentes realidades que vivimos. En fin, ¿cuál es su opinión al respecto?

E.A.E: Como te dije antes, yo creo que los ensayos conducen a cosas positivas, y creo lo mismo en este caso. Nosotros hicimos una reunión donde estaban artistas de varias generaciones, más jóvenes que yo, más viejos que yo, y discutíamos sobre cómo las masas, la gente que nunca ha participado del fenómeno artístico en Venezuela, podía integrarse y participar. Cuáles serían los resortes, los motores motivadores. Hay que tratar de que la gente tenga un cuadro dentro de su casa, así como tener un libro. No es lo mismo un niño que crezca en una casa sin libros, a otro que lo haga en una repleta de libros, algo diferente pasa allí. Pienso que los museos tienen que ir a la gente y no esperar que la gente vaya a los museos. El arte y la sensibilidad por el arte engloba la sensibilidad por todo, por la humanidad, la familia, los amigos, la naturaleza. El ser humano por naturaleza es sensible a la belleza, a lo que el alma transmite, a lo emotivo, la cuestión está en los mecanismos que se pongan en marcha para que esto suceda. Es fácil equivocarse en eso, se han hecho muchos ensayos. Durante la revolución soviética, por ejemplo, había poetas como Mayakovsky que se preocupaban por llevar el arte a las mayorías. Todas las revoluciones han buscado eso. No se trata de que todo el mundo se dedique a ser pintor, pianista, escultor, sino que la gente sea sensible a esa realidad, a esas expresiones. Puedes ser ingeniero, que es casi lo contrario al arte, una cosa matemática y fría, pero si estás impregnado de un ambiente, de una atmósfera producida por una política, por una organización social que está orientada en ese sentido, pues tendrás cierta sensibilidad hacia eso. No es pretender que todo el mundo sea artista a juro, eso no tiene sentido ni es necesario, se necesitan artistas y espectadores del arte. Pienso que primero hay que trabajar en otras áreas como combatir la corrupción, para luego poder trabajar de manera más limpia, más abierta, con menos obstáculos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Comentarios

Victor Ojeda

Maracaibo

El socialismo no se puede construir con la armas melladas del capitalismo,Ha repetido hasta el cansancio mi comandante Chavez.Cuando la entrevistadora A.Orozco y el "artista" responden ,sin referirse al socialismo,ni a la solidaridad con Gaza ,ni a la enmienda constitucional ,se convierten en los instrumentos mellados del capitalismo.Basta de Bozal de Arepa.

17/01/09

 

gustavo rodriguez

caracas

saludos a edgar,y tambien el excelente trabajo de periodismo de akaida libertad,el museo a la calle fprma parte de la formacion de edgar como pintor de murales en el 23 de enero,bolivar,miranda ,el che,entre otros, fueron personajes que ocuparon los pinceles y las brochas de edgar,lo conozco muy bien,se de sentir popular,de su vinculacion con el barrio,de su sensibilidad social,ademas de excelente dibujante,mejor pintor,y camarada,vaya desde aca mi abrazo solidario,ymi saludo revolucionario. patria socialismo o muerte venceremos,salud camarada.

15/01/09

 

marco e .rodriguez

Caracas

Buen dibujante,meritocratico,sin duda,buena gente,alterego tambien como todos los dibujantes de su generacion

14/01/09

 

EDWIN CHACÓN FERRER

Caracas

Muy buena la entrevista y desearía invitarlo para que conozca la experiencia que se viene adelantando en el Museo Arturo Michelena en La Pastora. Muchos éxitos.

12/01/09

 

alexander santoyo

Maracay

muy buen trabajo informativo pero traten de proyectar la misión del programa de formación en danza tradicional en solicitud de la licenciatura en este tipo de danza

09/01/09

 

Maria Elena Pérez de Jensen

Caracas - Venezuela

Excelente entrevista a este artista plástico nacido en La Pastora, felicidades, gracias por ilustrarnos.

04/01/09

 

MANUEL BARRETO M

san felipe yaracuy

ESTA ENTREVISTA _ POR LO DEMAS INTERESANTE-, ME HACE RECORDAR AL ARTISTA PLASTICO YARACUYANO EDGAR GIMENEZ PERAZA, CUANDO ALGUIEN LE PREGUNTABA ACERCA DE SU ARTE. LO IMPORTANTE ES VIVIR DENTRO DE UN AMBIENTE QUE NUTRA EL QUEHACER DEL OFICIO, Y CREO Y CELEBRO A EDGAR ALVARES ESTRADA , EL MUSEO DEBE IR A LA GENTE.

02/01/09

 

Susana Rodrìguez

Caracas, Venezuela

Es agradable ver a un amigo artista entrevistado por Encontrarte. Apreciamos el trabajo de "tete" porque forma parte de nuestra historia en el 23 deEnero. Felicitaciones

27/12/08

 

Maritza Corrales

Caracas

HAY QUE LEER EL FANTASTICO LIBRO EL PODER Y EL DELIRIO DE ENRIQUE KRAUZE!!!

24/12/08

 

PINEDO "KARL LIEBKNECHT"

EUSKAL HERRIA

EL MUSEO TIENE QUE SER LA CALLE,SI TECNICAMENTE NO ES POSIBLE TIENE QUE SER GRATUITO.TIENE QUE SER ACTUAL Y SIN CENSURAS.LAS OBRAS UNIVERSALES(GERNIKA DE PICASO,ABU GRIAB DE BOTERO.... SERAN PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

24/12/08

 
República Bolivariana de Venezuela - A.C. CONTRACORRIENTE MMXXI