|
|

La librería mediática lee y comenta en ENcontrARTE 75:El lector de Bernhard Schlink Marialcira Matute
| |
Hay libros que fascinan, y sin embargo, al terminar de leerlos basta sonreír, y pasar al siguiente. Es decir, fascinan pero no atrapan profundamente.
Hay libros que fascinan y al terminar de leerlos cuesta comenzar otro. Uno desea permanecer con las palabras de ese libro dentro de sí, rememorar la historia y las sensaciones, conservarlas intactas.Revivirlo sin necesidad de releerlo. Es lo que nos ha sucedido con la novela EL LECTOR, de Bernhard Schlink. (Edición en Alemán, Diógenes Verlag. DER VORLESER, 1995. Edición en español, Anagrama, Barcelona, 1997), traducción de Joan Parra Contreras.
Desde el primer encuentro con ese libro, todo fue mágico y extraño, hasta terminar de leer sus páginas.
Caminaba por el Paseo de Gracia, en Barcelona, buscando una librería para concretar un encargo. Y de pronto me salieron al paso los toldos de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, que se celebra todos los años en Barcelona, a comienzos del otoño. Con poco tiempo disponible, pues tenía una entrevista pendiente en la Feria LIBER, a unas cuantas estaciones de metro de distancia, me detuve ante uno de los puestos, donde un librero hosco exhibía unos mil libros diferentes. Todos usados, leídos antes por otros, cambiados, vendidos, abandonados, cedidos, dejados al azar para volver a ser tomados por otro lector.
Un rápido vistazo por sobre los lomos me hizo tomar precisamente la novela EL LECTOR. Tenía anotaciones en lápiz de su antiguo dueño, o dueña. En la primera página, aparece una firma en la que se lee algo así como “Joaquín…” Párrafos subrayados, comentarios. No acostumbro a hacer eso con mis libros, pues pienso que la lectura de cada quien debe hacerse sin guías de nadie, con la libertad de destacar el pasaje que se quiera, en un acto de complicidad secreto entre el autor y el lector del libro.
No conocía al autor, un juez alemán de unos años. La fotografía de la solapa muestra a un hombre distante, impenetrable. No se ríe, no está triste. Mira de frente, casi inexpresivo. Es Bernhard Schlink, quien, según la presentación del libro, nació en 1944 en Bielefeld. “Ejerce de juez y vive entre Bonn y Berlín. Es autor de tres novelas policíacas acogidas con gran éxito de público y galardonadas con diversos premios. Su primera novela fuera de género, EL LECTOR, fue saludada como un gran acontecimiento literario alemán y europeo en sus numerosas traducciones.”
 |
La sinopsis de la historia me llamó la atención en la contratapa. Un juego de seducción entre un joven de 15 años y una mujer de 36. Un encuentro prolongado, una desaparición inexplicable. Mundos diferentes, sensualidades compartidas. Lecturas en voz alta como caricias. Historias de otros que se cuentan como propias. Años que pasan, personas que cambian. “ …éste será el principio de una relación erótica en la que, antes de amarse, ella siempre le pide a Michael que le lea en voz alta fragmentos de Schiller, Goethe, Tolstoi, Dickens…El ritual se repite durante varios meses, hasta que un día Hanna desaparece sin dejar rastro.”
Pagué seis euros por el libro, casi lo que cuesta un libro nuevo, pero EL LECTOR ya me había seducido por todas las razones que escribo. Comencé a leerlo en el metro, de regreso a la feria LIBER. Un galimatías de calles y ciudades en alemán me impedía adentrarme en la historia, además de estar ya retrasada para el compromiso de la entrevista en el recinto ferial. No ubicaba bien el espacio temporal de la historia, y decidí dejarlo para después.
Luego de terminar otros libros, ya en Caracas, retomé la lectura de EL LECTOR. La dificultad de los primeros párrafos dio paso a un relato fluido y atrapador. Cada capítulo superaba al otro en profundidad, en descripciones descarnadas y limpias de la interioridad del ser humano. Una traducción gentil facilitaba la comprensión de lo narrado. Un escritor sincero y sin adornos se me fue descubriendo en las páginas de la historia. Que a fin de cuentas, es una historia como las miles de historias que sobre la segunda guerra mundial llenan las estanterías de cualquier biblioteca. Sin embargo, es la primera historia que encuentro sobre la guerra, narrada sin tomar partido por unos u otros. Es la primera historia en la que vencedores y vencidos, atacantes y atacados aparecen como seres humanos con aciertos y errores. Es una historia en la que el protagonista no es héroe, sino un hombre como cualquier otro, expositor de sus miserias con sinceridad y aplomo.
Vuelvo a observar la fotografía del autor, abogado como el protagonista de la historia, y me pregunto si alguna vez se planteó en su ejercicio profesional los conflictos éticos que el protagonista de la historia se planteaba. Trato de ponerme en su lugar. Me es difícil pensar qué haría en su situación. Un pasaje inicial del libro nos va dibujando esta historia que, hecha sobre un lector y la mujer que ama a través de lo que le va leyendo en voz alta, no puede dejar indiferentes a otros lectores:
“ Ella no posaba, no coqueteaba. Tampoco recuerdo que lo hiciera ninguna otra vez. Recuerdo que su cuerpo, sus posturas y sus movimientos me parecían a veces torpes. No es que fuera torpe. Más bien parecía que se recogiera en el interior de su cuerpo, que lo abandonara a sí mismo y a su propio ritmo pausado, indiferente a los mandatos de la cabeza, y olvidara el mundo exterior. Fue ese mismo olvidar del mundo lo que vi en sus posturas y movimientos al ponerse las medias. Pero entonces no era torpe, sino fluida, graciosa, seductora; una seducción que no emanaba de los pechos, las piernas y las nalgas, sino que era una invitación a olvidar el mundo dentro del cuerpo. Yo por aquel entonces no sabía esas cosas; tampoco estoy seguro de saberlas ahora , de no estar inventándomelas…”
EL LECTOR es, sobre todo , un libro sobre la dignidad humana. Un homenaje al don de la lectura, a ese inmenso regalo que es potencial en todos los seres humanos, y que en Venezuela podemos disfrutar casi la totalidad de los lectores, pues nuestro país, por tener menos de 4% de personas que no saben leer ni escribir, somos Territorio Libre de Analfabetismo desde 2005 .
Nota Bene: Y sigue la magia con este libro. Durante la realización del I Encuentro del Libro Social, en FILVEN 2007 el pasado 14 de noviembre, donde participaba como ponente, recomendé su lectura. De inmediato todos los asistentes comenzaron a preguntar sobre el libro, y anotaron sus detalles. Estas experiencias en vivo nos hacen entender lo importante que es la multiplicación de la información y recomendación de libros en los medios. Si en un auditorio reducido se puede transmitir efectivamente el amor a la lectura cuando se hace una recomendación emocionada y sincera…¿cuántos nuevos lectores podemos captar con el amplio alcance de la radio, de la TV, de la Web? ¡Incontables! Por eso deben abrirse más y más espacios para el libro en los medios, para muchos más lectores y lectoras que quieran comunicar sus experiencias. Precisamente, una de las conclusiones del evento del Libro Social, es divulgar lo necesario que es , primero la sensibilización, y luego la concientización de directivos de canales públicos y privados para que entiendan que las revoluciones se hacen desde la cultura, y que el libro necesita y merece mejores espacios en los medios. Si leíste y deseas comentar este artículo, escríbenos a los mensajes a pie de página o al correo lalibreriamediatica@gmail.com
Déjanos Tu Comentario
Este espacio es para hacer cortos comentarios estrictamente pertinentes al artículo en cuestión y que además se ajusten a nuestras normas de publicación que se encuentran publicadas en contáctanos/publica tus obras al final del texto en letras de color azul.
Cualquier comentario que no cumpla con estas condiciones será eliminado y, cuando lo consideremos necesario, se bloqueará el IP de la computadora desde donde se ha publicado el texto que no cumple con las condiciones requeridas.
Gracias por participar
|