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Alí Primera: biografía ilustrada y testimonial
José Millet
Baje la versión PDF del artículo


El gran poder existe en la fuerza irresistible del amor
Simón Bolívar

Nombre completo: Alí Primera Rosell
Fecha de nacimiento: 31.10.42
Signos zodiacales: Escorpio, puñal árabe, víbora, serpiente.
Color de los ojos: pardos
Color del cabello: negro
Estatura: 1,71
Peso: 70 kilos
Primer contacto con la música: en el vientre de mi madre
Su pensamiento: no sucumbir
Hoby: la amistad
Vicios: fumar
Estado civil: casado
Hijos: 6; 4 varones y 2 hembras
Recuerdo de infancia: el campo, una mata de semeruco que acaba de dar sus frutos
Producción discográfica: 12 elepés y 2 sencillos
Anécdota: en 1973 cuando me presenté en Coro, un niño de Falcón dijo que no pagaría Bs. 3
para ver una reina de carnaval cuando, en un templete, eso era gratis
Influencias musicales: todas folklóricas: la negra, la zuliana, la falconiana.
Comida preferida: las caraotas y el pescado
Flor preferida: el clavel
Animal favorito: el perro
Qué odia: la mentira
Qué amas: la ternura
Defínete en dos palabras: sensible y tenaz
Qué instrumentos tocas: guitarra, cuatro y percusión
Primera novia: Divina
Época del año: mayo
Tipo sanguíneo: grupo B, factor RH positivo

En la ficha personal elaborada en una entrevista que le realizaron algunos periodistas (Vergara Silvia; Ortega Isabel;Vega, Morella; Bueno, Cristina María; Rodríguez, Axel: Venezuela farándula. Caracas, 10 de noviembre, 1982, p.20-25) en Caracas en 1982 se reflejan algunos de los rasgos psicológicos más originales y definitivos de Alí Primera. En realidad estamos frente a un autorretrato de un hombre especial que, desde los primeros años de su infancia, tuvo que enfrentarse con los acontecimientos más difíciles o extremos de los que circundan la existencia del ser humano: la muerte y el hambre. Por la primera podemos explicar el sentido de lo que él define como "su pensamiento", diríamos que cardinal: "no sucumbir", que no debe ser interpretado, bajo riesgo de ser errático, como el esfuerzo por evadir el peligro o las eventualidades conducentes a la muerte. Se trata más bien de la construcción de la voluntad de emplear, racional y eficientemente, cada partícula de la energía vital de que está dotada la persona para que, en vez de debilitarse o extinguirse, se agrande y sirva para el fortalecimiento del "proyecto vida".

El verbo sucumbir debe verse en este caso en la acepción de claudicación, sometimiento o darse por vencido: precisamente fue esta posición lo que Alí negó con su accionar constante y su firme decisión de salir airoso siempre frente a las eventualidades más arriesgadas o a las circunstancias más peligrosas.

No excluyo con esto el que haya estado presente en la mente de Alí el esfuerzo por no morir, porque esta actitud en definitiva prevalece en los seres vivos: lo que se define como la ley de la preservación de las especies o instinto primario. Más bien la vida de Alí debe ser interpretada como lo opuesto a ese instinto: el juego con el imprevisto y el enfrentamiento al imposible, el reto de seguir adelante venciendo las dificultades que se enfrentasen en el camino. Eso se aviene muy bien con su autodefinición como un ser tenaz, es decir, como alguien preparado para resistir, que se mantiene firme ante todo, que es consciente de que sólo con la constancia y la perseverancia se logra lo que se aspira o planea. Es como si retumbaran en sus oídos la petición hecha por bolívar en su proyecto de creación de la patria: constancia y más constancia.

Sí, no es una metáfora haber estado en contacto con la música antes de nacer, escuchar los acordes salidos del vientre sonoro de su madre Carmen Adela, la abuela "lluviosa", la "isicagua", la "analfabeta ilustrada", la olorosa a café del cántaro rejón", como la definiera el poeta Asiclo, hermano mayor de Alí. Su definitiva sensibilidad le permitió desde allí percibir su vocación definitiva: la ser precisamente artista, autor e intérprete del arte entre las artes, como se define la música.

Cuánta grandeza en un hombre sencillo y de la tierra herida! De la que se levantan árboles florecidos alrededor de los cuales revoletean inquietos pájaros que pondrán en su garganta el canto necesario que aportará la música y el agua que hará brotar las espigas del sustento.

Deberemos imbuirnos en los contenidos del pensamiento más profundo de Alí Primera para extraer de él las claves con que formuló una especial filosofía de la vida por la que orientó cada uno de sus actos. Más que explicárnoslos por la descripción y el estudio del contexto social en que el genial artista e intelectual venezolano nació y se desenvolvió, deberemos hacerlo en primer lugar aproximándonos a su biografía, a menudo ceñida por actos trágicos y no exenta de un permanente dramatismo. De ella irán brotando los lazos con que se conecta la existencia del individuo con el conjunto de condiciones de diversa índole que lo rodean y moldean los rasgos de su personalidad y carácter. En esas circunstancian sin duda entra la familia sanguínea, en la que en los primeros años del niño se forjan, en lo físico, las líneas fundamentales de la orientación de su cuerpo y, en lo moral y la ética, sus valores fundamentales.

Si alguien como Alí que había caminado medio mundo y experimentado lo inimaginable en su meteórica carrera de apenas cuatro décadas, declara con extrema sencillez poco antes de morir:

Yo soy campesino en mi formación, en la vivencia principal del hombre, su música de pájaros, de vientos del norte y del sur, del este, en los árboles de la Paraguaná xerófila, de la Paraguaná seca, pero al mismo tiempo de la Paraguaná entrañable, musical, solidaria, cantos de los campesinos en la siembra, cantos de la cruz de mayo, salves, merengues, valses, con viejos clarinetes y violines, cuatro con cuerdas de tripa de chivo, de allí surge el canto, de allí nace el canto que me llenó el espíritu y el alma;

Esa persona está revelando clara y firmemente que su sistema de valías fundamentales lo adquirió o cristalizó en un medio rural y en apego esencial a la gente humilde que hiere la tierra para sembrar en ella las plantas que le servirán de sustento. Alguien que debió haber sido citadino por nacimiento, por cuanto nació y vivió sus primeros dos años precisamente en la Coro emblemática en tantos sentidos, se declara paraguanero, y define esta porción del actual Estado Falcón por aquella en que predominan los contrastes físicos -de terrenos de mucha aridez- y emocionales: está henchida a su vez de una riqueza artística -la música es el arte entre las artes- y humana: solidaria.

Alí se desarrolló en un medio muy hostil desde el punto de la situación del hombre en la sociedad, erizado de espinas parecidas a las de las tunas del medio físico en que la casa solariega de sus consanguíneos estaba ubicada en la semidesértica Paraguaná. La suya, era una familia situada en el polo extremo y excluyente del de los dueños o poseedores de riquezas materiales. En efecto, dio sus primeros pasos en el seno de una familia numerosa y humilde, carente de propiedades, pero con una excepcional sensibilidad humana y sentimientos muy afines con los de los cristianos primitivos, a aquéllos se unía un singular aliento artístico: muchos de sus miembros fueron, o son, cantores o compositores. Sin duda que aquel fue el inicial abrevadero del que se iría nutriendo el niño que no salía del asombro ante aquella naturaleza contrastante y agreste.

Las circunstancias adversas, sin embargo, hicieron que sus miembros desarrollasen cualidades humanas que se convertirían a la larga en finas armas para el combate por la subsistencia. Una de las más importantes consiste en el respeto a sus semejantes y a la naturaleza enseñado por los miembros mayores de la familia, que eran no sólo aceptados sino transmitidos por cada cual a los demás e incluso a cuanta gente se relacionasen con ellos. De ahí que en su canción "Madre, déjame luchar" le recordase que ella "le enseñó a no matar las mariposas que en tu jardín cultivaba".

La canción de Alí ha sido calificada por su hermano "Monche" como un gran mensaje de amor y los autores Héctor Hidalgo y Heberto León que lo entrevistaron en el mes de enero de 1985, aportan como apoyo la confesión que les hiciera entonces el propio Alí en el Barrio La Vela a propósito de su "Canción del Lunerito", este última palabra él la interpreta como "el hijo de la luna y el lucero" y explica cómo la creó a partir de su tierna relación con sus pequeños hijos:

"Una vez tratando de dormirlos les canté muchas canciones y habiendo agotado un repertorio bastante largo les dije una frase: el amor iguí, el amor iguá, palabras que no existen en el idioma castellano pero que tienen un sonido muy bonito , recurrí a una imagen y me salió otra palabra : el lunerito.

"Hablo de la importancia que tiene para el crecimiento del niño estar rodeado de amor, planteo una especie de trabalenguas:

Niño a quien dan cariño
sentirá amor por los niños
cuando la vida le crezca
Es un círculo vital
es la rueda de los vientos
es el más hermoso cuento
que yo les pueda contar
.

Enfoco la necesidad que tenemos los seres humanos de andar entre los hombres , de recibir nuestro calor , y lo digo porque hay mucha gente que anda como evadiendo el compromiso que tienen con sus semejantes ,y digo eso precisamente cuando el lunerito está solo :

Pero sucede que un día
le dijo su amigo el viento
móntate en un volantín
y desciende hasta los hombres
que arriba hay mucho silencio.

En este canto para los niños trato de afincar la posibilidad de llegar a los adultos para que desciendan un poco hacia nosotros mismos…" (Herido de vida, p.32/33.)

I.- La familia del matrimonio Primera-Rossell

Miguel Ángel Paz (1) ha aportado datos de gran valor para el acercamiento a la biografía de nuestro Alí Primera, en particular en lo relacionado con su familia, integrada por gente de origen muy humilde, dedicada a labores del campo. Como a casi todo el pueblo venezolano, a sus miembros les rodeaba una circunstancia asaz adversa en que prevalecía una economía caracterizada por los contrastes violentos de la opulencia y el control de los medios fundamentales de producción en pocas manos, mientras que los grupos sociales mayoritariamente pobres carecían de las condiciones mínimas de existencia.

La pareja integrada por Carmen Adela Rossell e Isidro Antonio Primera se había casado en la iglesia de Pueblo Nuevo; el novio era agricultor e integrante de una familia con tradición artística; él tocaba el cuatro y era cantante, por lo que no es difícil imaginar que la fiesta que siguió a aquel acto litúrgico se extendiera por varios días.

De esa unión nacieron nueve (9) muchachos, a quienes la Negra Primera divide en los "mayores", que en orden consecutivo según fecha de nacimiento, fueron Asiclo, Ada, Alfonso, Ramón, que es médico, luego Carmen Juanita, una hermanita que murió, y los "menores", que son la propia Carmen "La Negra" Antonia, Edgardo, "Yiyo", que es Alí, y Héctor.

Según Miguel Ángel Paz, la familia Primera-Rossell se trasladó de San José de Cocodite, Península de Paraguaná, a Coro huyéndole a las deplorables condiciones materiales que atenazaban al paraguanero y al hambre que "frecuentemente azotaba la Península." Parece que otros factores contribuyeron a la colocación de Antonio Isidro en el Internado Penitenciario conocido hasta el día de hoy como la Cárcel de Coro, situada en la calle Colón con Palma Sola, donde se desempeñó como policía. Lo acompañaron en su entrada al cuerpo policial Tito Primera, Pedro Castellanos; Jesús Molina y Jesús Rosell, quienes alcanzaron el grado de oficiales junto con él. Antonio Primera era de trato afable y muy humano.

Nacimiento

El 31 de octubre de 1942 nació el séptimo hijo de la familia Primera Rossell. El nacimiento se produjo en el viejo hospital de maternidad "Oscar Chapman", hoy sede de las dependencias administrativas de la Zona de Educación, en Coro, la ciudad de las casas de barro, de calles adoquinadas y de edificios también de gran valor arquitectónico, méritos que la hicieron merecedora del galardón mundial de ser declarada Patrimonio de la Humanidad, junto a su famoso Puerto Real de La Vela, por donde desembarcó el Generalísimo Francisco de Miranda. De modo que Alí es un hijo de esta ciudad donde Miranda efectuó la famosa proclama e izó el pabellón nacional hace dos siglos.

Seguimos la pista de esos primeros años de la vida de Alí, en los que se concentran esencias que no pueden ser sino tomadas muy en cuenta para entender el sentido que le imprimirá a su vida y que se reflejará en su obra poética y especial estilo tanto como ser humano como artista. Su prima María Magdalena González Rossell vive en la calle El Cementerio, barrio San Nicolás, entre las calle La Paz y Palmasola; dice tener 63 años de edad y haber nacido el 29 de mayo de 1942, ser contemporánea de Alí y llevarle, pues, escasos de meses de diferencia. No se trata de una prima más suya, sino parte muy cercana a su familia en tanto se considera hermana de los hermanos del poeta. De hecho nos aporta el importante dato que sus padres, Jesús Rossell y María Antonia González de Rossell, vinieron juntos con la familia Primera Rossell desde San José de Cocodite, donde habían contraído nupcias.

En su actual vivienda coriana hay varios de los primeros fonogramas de larga duración, acetatos originales autografiados por Alí; todas las dedicatorias nombran a su tía " Matoña", a quien evidentemente su sobrino profesaba un gran afecto. La hija de ésta confiesa que cuando Alí venía a la "ciudad de los vientos" siempre llegaba a casa de su madre, ubicada en la calle Palmasola número 38. Por ella supimos que su padre Jesús era hermano de Carmen Adela, a quien familiarmente la apodaban Tía Yeya. Su padre murió en el año 1952 y cuando visitaban su tumba, Matoña le decía que la de Isidro Antonio estaba cerca de ella, por lo que este dato nos fue útil para determinar el sitio exacto donde está enterrado en el cementerio Municipal de Coro.

Inicialmente Magdalena nos afirmó que Alí "nació" en la casa con número 35 de la calle La Paz contigua y no en la que casa en cuyo exterior se muestra la placa con la inscripción que indica que en aquel hogar dio sus primeros pasos, porque la primera estaba en el mal estado constructivo. Además que de allí se mudaron para otra de bahareque que estaba situada en diagonal a la calle Palmasola número 38, donde ellos vivían para entonces. En una casa que tiene una rejita blanca y desde donde se mudaron para San José…Pero rectificó esas afirmaciones cuando ofrecimos el testimonio de la señora Paula Ramona Sánchez, de 84 años de edad, quien vive en esa misma calle de toda la vida, en la casa con el número 24, casi en frente a la antes indicada que posee la mencionada placa. Paula considera haber sido una buena amiga de Carmen Adela a quien visitaba con frecuencia en razón de que tenía dos hijos.

En la casa contigua a la de la placa vive una hija suya.

Por ese sitio vivían otros miembros de la familia Rossell, como Custodia y Jesús Rossell, que murió en un accidente a poco de empezar a trabajar la compañía petrolera, donde trabajaba. También William, conocido por El Abuelo quien nos introdujo la duda acerca del lugar exacto en que vivieron los esposos Primera y Rossell.

Paula recuerda al mayor de los hijos de la pareja Primera Rossell: Asisclo, a quien describe para entonces con una altura de un metro aproximadamente y que estudiaba en el grupo, es decir, en la escuela Juan Crisóstomo Falcón. "Carmen Adela le planchaba sus batas almidonadas y blanquitas a Asiclo para que fuera para el colegio temprano". Asiclo se parecía mucho a su padre: alto, narizón, simpático, trigueño.

En la humilde vivienda de bahareque habitada por su familia en la calle Palmasola número 53, fue donde realmente el niño Alí dio sus primeros pasos en la vida. En este momento existe otra casa de vivienda, construida luego de que aquélla fuese derruida. Paula Sánchez, de 84 años de edad y excelente amiga del matrimonio, nos atestigua que pronto la familia se mudaría para la calle La Paz, situada detrás de la Cárcel de Coro, en cuya fachada exterior fue colocada una lápida con la siguiente inscripción: "En esta casa vibraron los primeros cantos del niño nacido en la maternidad Oscar Chapman el 31 de octubre de 1941 y quien con el nombre de Alí Primera se erigió en patrimonio de los humildes en toda Latinoamérica." Aquí aparece un asunto que me ha suscitado duda: el de la fecha de nacimiento del poeta antes apuntada, la que incluso él ratifica de puño y letra en el documento que rellenó en Cuba y que incluimos en el presente libro. Para el poeta, periodista y pintor Héctor Hidalgo Quero, sin embargo el año de su nacimiento es 1942.

El propio autor de Techos de cartón nos ha proporcionado el testimonio de su propio nacimiento: "Yo nací en Coro, en la ciudad mariana que llaman, mis padres venían huyendo de la sequía de Paraguaná, con un cuadro de hijos, como decía mi madre, "venían con seis" y nacimos Héctor y yo en Coro, fuimos los únicos que nacimos en una maternidad, los demás nacieron asistidos por Mama Pancha, mi abuela. Cuando yo tenía tres años mi padre murió siendo policía, de esos especiales, que hacía que esos presos hicieran juguetes para sus hijos, y para algunos presos amigos hacía mi madre una vez a la semana un almuerzo. Mi padre según me cuentan, murió en un tiroteo, dentro de la cárcel, él salió a un pasillo a escuchar los tiros y recibió un balazo."(Suplemento de El Falconiano, mayo, 1985.)

Muerte de su padre

Siempre me ha llamado la atención el que rara vez Coro aparezca en el canto de Alí y creo que ninguna canción le fue dedicada a esta ciudad que lo vio nacer, dar los primeros pasos y crecer rodeado del afecto de su madre y del resto de sus hermanos. Pienso que la vida del juglar estuvo signada siempre por la tragedia, lo perseguía la muerte y este destino reforzaba precisamente su amor por la vida y eran las cosas trascendentes las que le imprimían mayor dinamismo a su vida y a sus creaciones artísticas. La muerte de su padre, ocurrida en la madrugada del 4 de agosto de 1944, parece haber sellado un ciclo importante en su meteórica existencia. Huella profunda dejó en ella, como una herida que no cierra y nunca se querrá recordar, pero que marcará, marcará definitivamente en el ser humano porque se instala justamente en la zona más sensible del alma y en el inconsciente.

La señora Paula Sánchez recuerda que al padre de Alí lo mató un loco, Pedro Agüero, en la madrugada del año 44.También mató a otros policías, entre los cuales estaba Jesús Díaz, que era familia de un primo suyo. Fue una muerte instantánea y al padre de Alí se lo llevaron para Punto Fijo, según ella, luego de velarlo brevemente en la casa donde vivía Carmen Adela con sus hijos. Por tanto, deduce que no fue enterrado en Coro. A su esposa le dieron la noticia en la madrugada de ese día. El suceso trágico ocurrió en el local de la policía, ubicada entonces enfrente a la Plaza Bolívar, es decir, en lo que hoy es la sede del Ateneo de Coro.

Miguel Ángel Paz habla del detenido Pedro Agüero como la persona traslada aquella nefasta noche del Internado Judicial de Coro al retén policial, donde le querían dar un tratamiento menos exigente, pero logró despojar de su arma reglamentaria al agente Arcadio Morales, chofer de la única radio-patrulla que existía entonces, y mató al comandante del cuerpo, Coronel Pedro Díaz, al agente Jesús Colina y al oficial Pedro Castellano, quienes murieron instantáneamente; este último había viabilizado el tratamiento diferenciado del preso, que terminó por dispararle también a Isidro Antonio Primera, fallecido días después en el viejo hospital Antonio Smith.

En la sección "En el sillón de los arrinconados" fue sentado Alí, quien ofreció su testimonio acerca de la pregunta"¿quien mató a tu padre, fue por política, por venganza o qué?" en los siguientes términos: "No, fíjate, mi padre era policía y en Coro había un señor que tenía la ciudad por cárcel, él salía y entraba de la cárcel, un día que estaban jugando dominó en la cárcel, este preso que tenía un pique con el jefe de la policía, tomó de la habitación de uno de los policías su arma. Entonces le disparó al jefe y lo mató, también a otros policías; los que estaban jugando dominó salieron corriendo pero como el preso con el arma en la mano también estaba asustado siguió disparando y un tiro le dio a mi papá en el costado. A los ocho días mi papá murió y el preso estuvo llorando por mi papá porque aun siendo policía era muy querido por sus compañeros y los presos; además ese preso comía la comida que mi mamá le mandaba con mi papá. Aun existiendo la venganza en Falcón, no pasó nada, todo lo contrario nosotros hablamos con los hijos del preso y dijimos que no tuvieran cuidado y este señor nos ayudaba cada vez que podía, nos daba cuadernos para la escuela, estos eran serranos de la familia Agüero y sucede que uno de mis grandes aliados de la música es Alí Agüero, también mi padre se puede decir que murió por accidente, pero bueno…"

Según Carmen Adela, Alí construía sus propias guitarras y su primer instrumento fue un violín, que nunca le gustó. También manifiesta que vendía cajas de agua, cestas de pan y fue limpiabotas. A sus 84 años de edad, la madre recordaba con cariño la canción que le compuso: "madre, déjame luchar" que ella interpreta como un canto a la esperanza porque, le decía su hijo, "no sólo de la vida vive el hombre".

San José de Cocodite

Carmen Adela decidió trasladarse con sus hijos a la humilde, pero amplia casa de bahareque bautizada con el nombre de Verapaz perteneciente a su madre Rosario Rossell "Mama Chayo", ubicada en un sector de San José de Cocodite denominado El Barbasco. Se iniciaba así un camino duro en la vida de la joven viuda, obligada a "restearse" ante aquellas difíciles circunstancias. La pensión de cien bolívares que le pasaba el gobierno regional encabezado por el General León Jurado por el fallecido marido, en ocasiones se retrasaba varios meses, por lo que el hambre rondaba en el hogar y si lograron sobrevivir fue en gran medida debido al apoyo del compadre Dimas, dueño de la bodega "Caradacagua."

Ha sido el poeta, pintor y periodista Héctor Hidalgo Quero (Alí Primera: herido de vida. Entrevistas con H:H.Q. IUTAG, Coro, Estado Falcón, 1998. parafraseo) quien ha sabido apresar los bloques esenciales que jalonarán el proceso de formación básica del niño, sensible y arisco, en el que circularon los nutrientes que luego darían el Árbol Alí que todos conocemos. En aquellos primeros años se incorporaron importantes vivencias al niño y adolescente Alí en su contacto con aquel paisaje transido de soledad y dramática aridez. El también docente amigo entrañable Héctor Hidalgo descubre que " el campo paraguanero fue el mejor maestro" que tuvo quien luego se convertiría en el mejor y más exaltado intérprete de los sentimientos y anhelos de su pueblo. La naturaleza, por sabia y compañera, lo conduciría a adquirir el respeto a todo ser animado y aun inorgánico que luego se expresaría en su canción en contra del ecocidio practicado por gobernantes corruptos y sus aliados plutócratas.

Aquel paisaje haría que "su música" se convirtiese en "un cantar de pájaros entre monte y corazón." Aprendería el valor de la lluvia "anunciadora de puntos amarillos de alegría y vida" y propiciadora del humus de la tierra donde manos familiares sembrarían maíz y tapiramas, que el muchacho aprendería también a apreciar a pesar de estar sembrados en "el pedazo de tierra prestado". La siembra, ese acto elemental productivo, se alojaría en el pozo asombrado de su alma como esperanzadora manera de paliar el hambre que rondaba en el hogar, más cuando en el ambiente árido y reverberante de sol era escrutado por esa enemiga: la sequía. El significado del agua se subrayaba cada vez que tenía que recorrer leguas bajo el sol inclemente para ir al encuentro de los pozos de donde regresaría con los baldes repletos del preciado líquido como también lo haría

Charo Pelayo Ollarves nos ha ofrecido un testimonio muy vivo de aquellas dramáticas circunstancias que rondaban los primeros pasos de Alí:

"Cuando el hambre le revoleteaba en el estómago, la joven viuda preparaba los borriquitos de la casa Tatico y Guarapo y se enfilaba con sus hijos a Caradacagua a buscar el ansiado bastimento. Andaba hasta ocho kilómetros por caminos espinosos y empedrados. Llegaban sudorosos, fueteados de viento y polvo; más allá en el rincón del tinglado, se lamentaba el aguaducto, ya le habían rasgado el fondo.

En los lomos de los nobles borricos acomodaban las provisiones y emprendían el regreso. Alí, el más inquieto, se retrasaba exigiendo la tan desaparecida "ñapa" a pesar del "fiao". Alí alcanzaba rápidamente a los fatigados viajeros. Iba feliz, contento, saltando tunas, apedreando datos, chorreándose cemerucos.

Siempre llevaba un sombrero, ajustado con un cordoncito amarrado al cuello. Era pecoso, ágil, como una perdiz, quizás por eso se hizo tan amigo del colibrí, quien le enseñó muy tempranamente a mover sus alas, a volar muy alto, al estilo de Juan Salvador Gaviota.

Carmen Adela dedicó gran parte de su tiempo a su amiga, la monotonía. Sólo fue capaz de variar su vida la ausente lluvia al llegar inesperadamente. De pronto resolvió mudarse con sus hijos a La Vela de Paraguaná, hoy Barrio Alí Primera.

El hijo mayor optó por su única escapatoria, se fue al cuartel.

Sus otros hijos pudo enviarlos a la escuela haciendo dulces y empanadas. Alí, Monche y Alfonso se las vendían en el aeropuerto de Las Piedras. La cartera, una latica de salmón vacía, se hacía más sonora, cuando los muchachos lavaban carros, limpiaban zapatos, y sobre todo cuando Alí y Monche montaban exhibiciones de boxeo. Los gringos de la Creole gratificaban—con mediecitos—al pícaro limpiabotas, sonriendo al leer en la caja de madera, unas garabateadas letras ("hoy no fío, mañana sí".)

Dando lustre y acompañándose con el trapear de sus brazos, fue acoplando Alí los gorjeos de sus primeras tonadas, inspirándose para un mañana. "En mi tierra, la luna es tan bella que los gallos despiertan para cantarle a ella."

Según esta escritora, Alí llamaba a su hermano Asisclo "Mi tono mayor" y fue este otro hermano del contutor quien la llevó a conocer a Carmen Adela, con quien sostuvo una larga conversación, interrumpida por el ladrido del perro de Alí, bautizado por él como "Jodío"y la bulla incesante de los loritos, también llamados por Alí "Los Congresantes."(Diario La Mañana, 16.02.1995, p.28.)

Fui serenatero antes de tener otra intención con la canción, di muchas en la universidad, cuando vivíamos en la residencia universitaria, en esa época hermosa de la universidad y una vez cuando allanan la universidad en el 67, voy a dar con mis huesos a los sótanos de la Digepol y allí fijándome por una ventana vi a un niño corriendo y dije: por ellos estamos y, escribí una canción que se llamó Humanidad que la estrené en el Aula Magna, un diciembre me acuerdo. Y fue cantada por mucha gente y por Quique Larralde, que una vez la cantó uniformada de soldado y descalza en una calle de Caracas. Desde ahí me di cuenta del significado de este canto.

"Mi canción tiene una influencia principal, la vivencia de mi pueblo. Después, por supuesto, he conocido las hermosas canciones del Sur de América Latina, Centro América, Cuba, que son muy hermosas, son también flores del mismo árbol latinoamericano del cual nosotros formamos parte, pero mi canción es esencialmente venezolana, aunque se llame al mismo tiempo latinoamericana.

Alí y el Zulia

1970

El autor de "Tía Juana" y "Coquivacoa" tuvo una especial inclinación por los problemas de la Costa Oriental del Lago Maracaibo, con los ideales de cuyas comunidades petroleras se sintió profundamente identificado y comprometido. Se comprende que haya sido uno de los principales promotores y organizador del Primer Congreso Cultural de Cabimas en cuyo estadio municipal hizo presentaciones personales en respaldo a las creaciones universitarias de esa localidad y respaldó la creación de una biblioteca municipal para Tía Juana.

La muerte lo sorprende en el intento de organizar varios temas gaiteros para grabarlos con el conjunto Gran Coquivacoa de Cabimas, lo cual demuestra su gran interés por el folklore regional además de su voluntad por estudiar y fortalecer las expresiones espirituales de las comunidades de base. Cuando actuaba tenía el cuidado de invitar para que les acompañaran en los sitios donde hacía sus interpretaciones a vecinos de los barrios, a gente humilde y jóvenes estudiantes, con quienes simpatizaba intensamente. Es acertada la afirmación de Mercedes Sosa de que "su canto se nutre del pueblo" y, en efecto, estaba atento a las expresiones de la cultura tradicional del pueblo venezolano, a cuyos exponentes más representativos les permitía compartir el escenario. Nada surgido de las entrañas del pueblo o que le afectara le era ajeno, al punto de irse dando cuenta de que este interés debía trascender las fronteras del país natal para llegar a las de otros países, en particular las que integran la comunidad latinoamericana.

Referencias bibliográficas

1.- Miguel Ángel Paz. Vigencia del canto redentor. Caracas, 1997.
2.- Ídem, p. –

José Millet (Santiago, Cuba) escritor y antropólogo. Fundador del Festival y la Casa del Caribe, actualmente vive en Santiago de Cuba, donde trabaja como investigador. El último de sus 14 libros publicados está dedicado a Alí Primera.

milletjb2007@gmail.com



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