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Había llegado al centro de la cancha, tenía que disparar, ese era el objetivo deseado, tenía que hacerlo, debía de pensar en fracciones de segundos, buscar la mejor opción para ejecutar el disparo. Ella estaba ahí junto a mí mostrándome su arco, con que sensualidad lo tocaba y acariciaba, era una experta provocándome para luego alejarse del peligro, buscando nuevas posiciones ventajosas para su equipo. Mientras tanto yo le tocaba el balón, era de última generación, sensual, atractivo, me colocaba lentamente en una esquina, lo elevaba buscando mis posiciones, sabía que su centro era vital para mí. Lo peor de todo era que ella era una experta en el juego aéreo, me provocaba, me asediaba, y después se replegaba, el público gritaba, todos en su casa decían, “sácale todo el dinero que puedas”, “déjalo que sufra”, “no le des nada de aquello”, “contrólalo”. Pero yo tenía también mi público que gritaba desaforado en las gradas, “cógetela, no la perdones”, “dispara, dispara”, “la tienes lista”.
Terminó el primer tiempo, las gradas gritaban cada una a favor de su equipo. Ella se mostraba frente a la prensa, toda hecha curvas, con una seguridad en sí misma que me dejaba helado, quiero confesarles que estuve a punto de retirarme del juego, pero algo me dijo que debía tener calma, y esperar el momento oportuno. El juego fue muy parejo, entre las escapadas que hacía ella por la cancha hacia mi área vital, y mis trucos para engañar al réferi, con la idea que me otorgaran un penalti, pasó la mayor cantidad de minutos, pero el réferi estaba de su parte, lo supe por la mirada que le echaba a sus bellos pezones que brotaban tratando de salirse por su camiseta. Todo fue sorpresivo, en una escapada, llegué hasta su área vital, algo pasó, serían mis deseos, las hormonas, el sudor, no sé realmente lo que pasó, fue algo mágico, ya estaba hecho, disparé sin pensarlo dos veces: gol… gol… gol, gol, gol, gritaba el soberano.
Todo el público se paró de sus asientos. Después, un narrador deportivo hablando sobre los acontecimientos en el juego, dijo una tremenda verdad: lo importante es disparar en el momento oportuno para conseguir el triunfo.
sedelu@hotmail.com
Venezuela
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