En una encuesta nacional
realizada en Estados Unidos, con la participación de 9.000 hombres y mujeres de
más de 18 años, ha puesto de relieve los hábitos alimenticios negativos más
extendidos socialmente en el país.
Alrededor de un 0,6% de la
población estadounidense padece de anorexia y el 1% de bulimia. Sin embargo, la
palma se la lleva, con casi el 3%, otro problema grave de la alimentación: el
llamado trastorno por atracón o binge-eating.
Los atracones comienzan a
ser un problema cuando se pierde el control de lo que se come, y esto ocurre de
manera periódica. Su conducta compensatoria, que es la bulimia nerviosa, con la
autoinducción del vómito, el consumo de laxantes o el ejercicio físico
frenético, entre otras conductas, no aparece en estos casos.
Durante estos episodios,
generalmente en menos de dos horas, la persona afectada ingiere
incontroladamente grandes cantidades de comida, alcanzando incluso el consumo
de hasta 20.000 calorías. Al igual que en la anorexia y la bulimia nerviosa,
este trastorno se da bastante más en mujeres que en hombres.
Especialmente entre jóvenes
Se consideran afectadas
por esta enfermedad aquellas personas que sufren un acceso de este tipo al
menos dos veces por semana durante una media de tiempo de al menos seis meses. La
mayoría de ellos son personas obesas.
La presente encuesta, que
es la primera que se realiza a nivel nacional sobre esta cuestión en el país,
fue llevada a cabo entre 2000 y 2003, a través de cuestionarios en persona.
Además de los porcentajes,
el estudio ha revelado que la incidencia del trastorno por atracón va en
aumento tanto entre hombres como entre mujeres, aunque éstas doblan en número a
los hombres que lo padecen. Por otro lado, el problema se da más entre la gente
joven.
Comprensión del problema
La encuesta confirma que
la anorexia nerviosa y la bulimia son enfermedades poco comunes aunque muy
graves, especialmente entre mujeres. Y, también, que muchos más individuos,
sobre todo aquéllos obesos, padecen el trastorno por atracón.
Los especialistas señalan
que su número reclama una mejor comprensión del problema, por las consecuencias
médicas que conlleva, que incluso deberían ser consideradas en las políticas de
salud pública.
Por otro lado, los
trastornos alimenticios a menudo vienen acompañados de otros problemas
psiquiátricos, como la depresión o las fobias. Más de las mitad de los
participantes afectados de bulimia sufrían asimismo depresión, el 50% padecía
fobias y un tercio abusaba además de drogas o del alcohol.
En general, el 94% de los
bulímicos, el 56% de los anoréxicos y el 79% de los enfermos de binge-eating
presentaban algún otro problema psíquico.
Podría ser mucho más
Los resultados de esta
encuesta han sido publicados por la revista Biological Psychiatry a
principios de febrero. El estudio fue llevado a cabo por investigadores del
Departamento de Psiquiatría de la Harvard Medical School, del Biological
Psychiatry Laboratory y del McLean Hospital, y estuvo financiado por los National
INstitutes of Health (NIH) y las compañías farmacéuticas Johnson & Johnson
y Eli Lilly & Co.
Pero, a pesar de su
importancia, y según declaraciones de uno de sus autores, el doctor James I.
Hudson del departamento de psiquiatría de la Harvard Medical School y del
Biological Psychiatry Laboratory, para el Herald Tribune, la
limitación más significativa de dichos resultados radica en que la
investigación contó con las declaraciones personales de los participantes. Y
dado que la gente tiende a minimizar sus problemas acerca de los desórdenes
alimenticios, seguramente la cuestión sea aún más grave de lo que ha podido
registrarse.
Trastorno por atracón, a nivel mundial
Se calcula que el
trastorno por atracón podría estar presente en un 50% de la gente obesa, y que,
a nivel mundial podría estar afectando ya a entre un 1% y un 2% de la
población. Su diagnóstico se establece a partir de la incapacidad para
controlar lo que se come, con lo que no debe confundirse, señalan los expertos,
con la glotonería casual o el picoteo.
De todos es sabido que los
trastornos alimenticios no se limitan sólo a Estados Unidos, sino que parecen
un mal endémico de las sociedades desarrolladas, cuyos hábitos alimenticios y
sus formas de vida están dando lugar a problemas sanitarios de gran magnitud:
las prisas, la comida rápida y el consumismo desmesurado conllevan cambios de
actitud hacia la alimentación.
España, sin ir más lejos,
y según datos de la Comisión Europea, es el segundo país de la UE, después de
Malta, en cantidad de niños obesos (9% de los escolares) o con sobrepeso (33%
de los escolares). La obesidad afecta ya al 27% de los hombres europeos y al
38% de las mujeres de Europa.
Fuente: http://www.tendencias21.net