|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
“La influencia de las ideas revolucionarias francesas definirán su corto gobierno, estableciendo un sistema dirigido por un presidente vitalicio que designaba sucesor pero regulado por una constitución. El catolicismo sería la religión oficial, se declaraba la libertad de comercio y se establecía la igualdad de derechos y deberes entre todas las razas.” François Dominique Toussaint Louverture nació en Santo Domingo, actual República Dominicana en 1743 y murió en Fuerte de Joux, cerca de Pontarlier, Francia, en 1803. Hijo de esclavos, consiguió adquirir una cierta cultura leyendo en la biblioteca de su amo. Como consecuencia de la Revolución Francesa, toda la isla de La Española se vio sumida en una situación de extrema violencia. Cerca de 125.000 personas entre 1795 y 1810 abandonaron la isla. La independencia de Haití sería mucho más un acontecimiento de profundas repercusiones sociales que políticas. Cuando la guerra entre España y Francia estalló en 1793 Toussaint se alistó en el bando español. Los acontecimientos dieron un giro radical cuando Leger-Félicité Sonthonax, alto comisionado francés de orientación jacobina, ante el peligro de perder definitivamente la colonia por la menaza de una invasión inglesa, decidió convocar a los negros y a los mulatos en su defensa, para lo cual decidió abolir la esclavitud el 29 de abril de 1793. Al conocer el decreto de abolición de la esclavitud, Toussaint se cambió de bando y se convirtió en un importante líder de negros y mulatos que iniciaron la toma de la isla para los franceses. En 1801 ocuparon la parte española llegando hasta Santo Domingo. La decisión de Sonthonax provocó una seria fractura en el interior del movimiento negro, ya que un sector de los rebeldes rechazó las medidas adoptadas y prefirió mantener su alianza con los españoles. Mientras unos se plegaron a la posición francesa, los más ricos mantuvieron su unión con los blancos y apoyaron la intervención militar británica.
Toussaint Louverture aceptó la llamada francesa y se incorporó a las filas galas con 4.000 hombres y mulatos. La retirada del apoyo de los negros fue fatal para los intereses españoles, ya que les supuso el rápido abandono de las posiciones conquistadas en Saint-Domingue. La derrota española se confirmó por la Paz de Basilea de 1795. De acuerdo con sus cláusulas, los españoles recuperaron las posesiones perdidos en la guerra a cambio de otorgar a los franceses el control del sector oriental de la isla. La guerra con los británicos duró cinco años más, al cabo de los cuales las bajas de los invasores ascendieron a 25.000 hombres. La guerra consolidó el ascenso de Toussaint, que en 1796 fue ascendido a general de brigada y al año siguiente a general de división. En poco tiempo se confirmó como el principal poder de la colonia. El poderío de Toussaint fue claramente evidente en abril de 1798, a consecuencia de la retirada británica, cuando el general Maitland negoció un tratado secreto con el líder negro, por el cual los británicos se comprometían a abandonar la isla a cambio de concesiones comerciales. Durante la negociación, Maitland le garantizó la protección británica si Toussaint seguía el camino de la independencia. Pero el haitiano que no confiaba excesivamente en los británicos prefirió seguir gobernando en nombre de Francia, aunque esto supusiera mantener los vínculos coloniales. Toussaint estableció relaciones con los Estados Unidos e intentó recuperar la producción azucarera y normalizar la situación económica y política. Los mulatos, encabezados por el general André Riagaud, se resistieron a ser gobernados por un negro, rebelándose en febrero de 1799. De este modo comenzó un nuevo enfrentamiento, esta vez entre negros y mulatos. La superioridad numérica de los negros y las dotes militares de Toussaint les permitieron ganar la sangrienta guerra que se prolongó durante un año y medio. En agosto de 1800 los mulatos fueron derrotados. Consolidado en su posición, Toussaint intentó reactivar la economía. Los antiguos esclavos trabajarían como asalariados. El producto de las cosechas se partiría en cuatro, la mitad para la Hacienda en concepto de impuestos y los dos cuartos restantes se dividirían entre los trabajadores y a los patronos a partes iguales. En octubre de 1800 Toussaint sancionó un código que regulaba la totalidad del sistema agrario vigente. La llegada de Napoleón al poder, y su deseo de rehacer el imperio colonial francés, afectó directamente la posición de Toussaint. Napoleón pretendía utilizar los recursos de las colonias para financiar sus guerras europeas, pero para ello requería de un Haití que controlara totalmente la isla de La Española, a pleno rendimiento y con los negros nuevamente sometidos a la esclavitud. Toussaint aparecía como un serio obstáculo que debía ser removido. Pero la sagacidad del dirigente haitiano le permitió anticiparse a las decisiones de Napoleón. Para ello invadió la parte española de la isla y el 26 de enero de 1801 ocupó la ciudad de Santo Domingo. Rápidamente procedió a la unificación de todo el territorio insular y tras nombrar diversos funcionarios y disponer las medidas necesarias para la reactivación económica retornó al occidente de la isla, dispuesto a afrontar su defensa. Napoleón se negó a aceptar el orden impuesto por Toussaint y tras conseguir que España le devolviera Luisiana lanzó una poderosa flota de más de 80 embarcaciones y 58.000 soldados, al mando del general Victor-Emmanuel Leclerc, cuñado de Napoleón, contra La Española para someterla militarmente. A principios de 1802 la flota francesa arribó a la isla y rápidamente se desencadenó una ofensiva simultánea en varios puntos de la isla, que hizo retroceder a los negros. Los franceses se apropiaron de Santo Domingo y de las principales poblaciones de la parte occidental de la isla y en junio de ese año capturaron a Toussaint que falleció en su cautiverio francés en 1803, a donde había sido enviado junto con su familia. Superado el momento inicial de desánimo, los negros se reagruparon bajo el mando de Jean Jacques Dessalines, uno de los lugartenientes de Toussaint, y del general Henri Cristophe . La lucha fue sumamente sangrienta y los negros adoptaron la táctica de la tierra arrasada, destruyendo todo lo que encontraban a su paso, con el fin de dificultar el aprovisionamiento de las tropas galas. La fiebre amarilla también atacó a los franceses, a tal punto que a fines de 1803 tuvieron que abandonar la isla dejando atrás innumerables bajas y 7.000 prisioneros. De acuerdo con las cifras oficiales francesas, se perdieron en la campaña de Santo Domingo más de 50.000 hombres, entre ellos el propio general Leclerc. Los negros decidieron abandonar las tácticas más contemporizadoras de Toussaint, ante la imposibilidad de llegar a ningún acuerdo con Francia. El 1 de enero de 1804 Dessalines y sus seguidores proclamaban la independencia de Haití (el nombre amerindio de La Española). Siguiendo el ejemplo de Napoleón, Dessalines se proclamó emperador, pero en 1806 sería fusilado. Con posterioridad, el Norte y el Sur del país se separaron bajo gobiernos diferentes. El Norte, con centro en Cap Haitien, fue gobernado por Henri Cristophe, que luego de hacerse coronar, reinó como Henri I, entre 1806 y 1820. Aún vive la semilla sembrada por el patriota Toussaint Louverture Un guerrillero popular, vencedor de numerosos ejércitos y héroe de la revolución antiesclavista Resumen Latinoamericano - Número 70 En el siglo XVIII, la colonia más rica del mundo era Haití (llamada Santo Domingo). Francia se cebaba de su azúcar, índigo, algodón, cacao y tabaco; Inglaterra y España la codiciaban. Toda esa riqueza provenía de la brutal explotación de medio millón de esclavos africanos en más de dos mil haciendas. Pero en agosto de 1791, los esclavos de Santo Domingo se alzaron y derrotaron a sus opresores con simples herramientas agrícolas. Encabezados por el gran general Toussaint Louverture, vencieron a sus amos y, durante 12 años de guerra, derrotaron a las fuerzas armadas de las grandes potencias coloniales de la época: una invasión española, una expedición inglesa de 60 mil soldados y una enorme expedición francesa que mandó Napoleón Bonaparte. Formaron un Estado independiente de esclavos emancipados. Con la gran valentía de los que no tienen nada que perder, se hicieron dueños de la sociedad. A continuación se relata la historia de esa gran guerra revolucionaria. En los campamentos de trabajos forzados, los africanos vivían peor que bestias. Dormían en cuarteles que parecían establos. Los guardias armados los obligaban a trabajar tan duro bajo el sol tropical que de noche se comían cruda su mísera comida y caían rendidos. Al otro extremo de la sociedad, 20.000 hacendados, hijos de la aristocracia francesa, vivían como parásitos en una extrema decadencia e indolencia. Hasta para vestirse o rasurarse necesitaban esclavos, y encargaban las haciendas a sus capataces. Violaban a las esclavas constantemente. Con el transcurso de los años, surgió una pequeña capa de mulatos, que alcanzó el mismo tamaño que los blancos. Algunos llegaron a ser dueños de esclavos; sin embargo, los blancos los sometían sin piedad. Por otra parte, hacia 1750 por lo menos tres mil esclavos fugitivos, llamados cimarrones, vivían en comunidades agrícolas armadas en el monte. A los esclavos les daban latigazos por las más insignificantes infracciones. Si uno comía caña, le ponían una máscara de hojalata cuando trabajaba en los infernales cañaverales. Si una mujer abortaba a propósito, cuando volvía a quedar embarazada le ponían un collar de metal que medio la estrangulaba hasta que daba a luz. Era común mocharles las orejas, las extremidades o los genitales. Un invitado a cenar contó que la señora de la casa mandó aventar a la cocinera al horno, como si nada, (por no cocinar al gusto! Boukman inicia la rebelión En 1791 los esclavos tramaron una vasta conspiración, encabezada por el gran sacerdote Boukman, que corría de boca en boca durante las ceremonias de vudú. El plan era muy sencillo: al recibir la señal, los esclavos cerca de Le Cap prenderían fuego a los campos; al ver las llamas en el cielo, los demás se alzarían hasta eliminar a todos los blancos y tomarse la isla. El 22 de agosto los dirigentes se reunieron en el bosque de Morne Rouge y dieron la señal. Hacienda tras hacienda, los esclavos se alzaron, mataron a los amos y redujeron todo a cenizas. Se armaban con lo que encontraban a la mano: herramientas de labranza, palos afilados, una que otra espada, pistolas y fuego. Con el correr de los días, los hacendados se empezaron a reorganizar. Exhibieron la cabeza de Boukman en Le Cap y todos los días torturaban a muerte a docenas de rebeldes en la plaza. Sectores de la clase dominante ofrecieron igualdad, algún día, a los mulatos si ayudaban a reprimir a los esclavos. Organizaron una formidable fuerza armada para recuperar las haciendas y vengarse. Arrogantes, estaban seguros de que su victoria era inevitable. Pero la rebelión contaba con varios factores positivos. La potencia colonial estaba absorta en su propia revolución de 1789; una intensa riña sobre igualdad para los mulatos dividía la clase dominante haitiana; en la isla aislada, los esclavos eran la abrumadora mayoría. Otro factor, quizá el más importante, es que surgió una jefatura disciplinada de la revolución de esclavos con un plan concreto para llegar a la victoria. Se llamaba Toussaint Louverture. En 1793 los monárquicos atacaron la revolución en Francia y las tropas que estaban en Haití regresaron a defenderla. Cuando Francia mandó un nuevo gobernador, los blancos de la isla se pusieron a disputar de nuevo. Aprovechando la confusión, 10.000 esclavos bajaron a Le Cap, empujaron a las tropas francesas y a los hacendados al mar, y acabaron con el control central francés. Ahora diferentes grupos armados de distintos programas políticos dominaban diferentes partes de la isla. Toussaint trazó una línea militar y política única. En lugar de aventarse en tropel contra las tropas, esperaban en los matorrales y emboscaban pequeños destacamentos bajo un mando central. Con esta estrategia, ganaban victorias, arrebataban armas y atraían a nuevos combatientes de otros grupos rebeldes. Alianzas para la victoria Inició una serie de alianzas con varias fuentes de armas, como los colonos españoles, pero les hacía reconocer la libertad de los esclavos. A la vez, captaba que las clases dominantes, fueran españolas, francesas o inglesas, sólo buscaban arrebatar la riqueza de Haití y reprimir a los esclavos. Nunca negoció la independencia de sus tropas. Apoyados por los españoles, sus soldados conquistaron los fuertes franceses en la costa norte. En 1794 Inglaterra mandó una expedición invasora de 7.000 soldados, quienes se tomaron el puerto de Puerto Príncipe con la ayuda de los hacendados blancos. El nuevo gobierno revolucionario francés, con el afán de recuperar el control de Haití, anunció la abolición de la esclavitud, cosa que los esclavos ya habían logrado en la práctica. Aunque Francia no le podía dar armas ni ayuda, Toussaint hizo una nueva alianza con ella, ya no la antigua Francia monárquica sino la nueva república de la guillotina popular. Con su núcleo disciplinado en la vanguardia, ahuyentó a los españoles del norte y aisló a los comandantes rebeldes aliados con ellos. Luego confrontó a las tropas inglesas en el sur. En apariencia, aún era un comandante de segundo mando, pero en realidad, su unidad de 4.000 rebeldes era la más disciplinada, y tenía fama por sus victorias, su flexibilidad y su dedicación inquebrantable a la emancipación. Lo primero que hicieron los rebeldes fue arrasar las haciendas; sin embargo, se morirían de hambre si no regresaban a los campos. Donde el ejército de Toussaint tomaba el control, imponía un nuevo modo de producción. Se prohibían y castigaban severamente los trabajos forzados, el látigo o el trabajo de noche. Los rebeldes no se repartieron las tierras de las haciendas, pero recibían pago por su trabajo, por lo general en forma de comida, vivienda y una cuarta parte de la producción. Vencedor de mil ejércitos Los invasores ingleses pensaban que iban a derrotar rápidamente a unas tropas francesas desmoralizadas, pero se encontraron frente a un ejército de esclavos rebeldes que combatían con un heroísmo exaltado. Cuando se les acababa la comida, luchaban con hambre. Cuando se les acababan las balas, aventaban piedras. Cuando las tropas inglesas cubrieron el campo de batalla con vidrio, avanzaron con los pies cortados y sangrientos. En enero de 1798 los esclavos vencieron a los ingleses en siete batallas durante siete días y los corrieron de la isla. En 1800, derrotaron al ejército español en el este de la isla. Toussaint ya comandaba un ejército de 55.000 combatientes. (George Washington nunca tuvo más de 20.000.) En 1801, Haití declaró su independencia, como república de esclavos emancipados. En Francia, Napoleón Bonaparte tomó el Poder, anuló muchas leyes revolucionarias y trató de construir un imperio por la guerra. Restauró la esclavitud en las colonias. Mandó a Haití, bajo el mando de su cuñado, el general Leclerc, un enorme ejército que acababa de vencer a Italia. Leclerc invitó a Toussaint a negociar a bordo de un barco francés y lo capturó. Murió lejos de su tierra en una celda fría en los alpes franceses, pero vive en la historia como uno de los más grandes líderes revolucionarios. La revolución continuó bajo el mando de sus lugartenientes, Jean-Jaçques Dessalines y Henri Christophe. En 1804 le asestaron a Napoleón su primera derrota militar y lo obligaron a reconocer la independencia de Haití. Uno por uno, los ejércitos de los opresores trataron de ponerle las cadenas de nuevo al pueblo de Haití; y uno por uno los derrotó el ejército de esclavos forjado por un cochero, Toussaint Louverture. Esta revolución sacudió las colonias de esclavos por todo el continente. En los Estados Unidos se prohibió divulgar toda noticia de Haití, pero de todos modos inspiró la conspiración de Denmark Vesey en 1822, la rebelión de Nat Turner en 1831 y a abolicionistas combativos como John Brown. La victoriosa y brillante revolución de Haití, y su independencia, alentaron a los esclavos de todo el mundo y dieron a los esclavistas un vislumbre de su final.
Homenajeado musicalmente por Carlos Santana, será el personaje central de una película que prepara la cineasta martiniqueña Euzhan Palcy para conmemorar el bicentenario de la república negra en 2004. De visita en Cayena, Guayana Francesa, con motivo del festival de cine de los mundos mestizos Cinamazonia, la realizadora de Rue Case-Nègres y de Une saison blanche et sèche, que reside en los Estados Unidos, comentó que no obstante, no rodará la película en ese país: "Todas las estrellas americanas querrían aparecer en una película semejante. Pero yo me niego" NOTAS Juan Gelman Una flor crece donde estuvo preso y murió Toussaint Louverture Déjanos Tu Comentario |
|
|
|
|