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El Mago del Suspenso, fue el adjetivo con que se le conoció y en alusión a la actividad que lo hizo célebre. Nacido un año antes que el S.XIX llegara a su fin, en la localidad de Leytonstone, un 13 de Agosto de 1890, recibió de sus padres, modestos tenderos de provincia, una sólida educación católica que, en medio del anglicanismo predominante en la Gran Bretaña y con un aspecto físico mas bien grueso y poco agraciado, hicieron del pequeño Alfred un ser tímido, apocado. Rasgos éstos que lo acompañarían el resto de su vida. Su timidez lo llevó al aislamiento y éste, a convertirlo en un ávido lector siendo sus autores favoritos, el siempre vigente novelista preocupado de lo social, Charles Dickens y el padre de la novela negra: Edgar Allan Poe. El cine encontró terreno fértil en la imaginación del joven Alfred, conmocionado al ver esa obra maestra del cine mudo que fue “El Nacimiento de una Nación” del no menos legendario David W. Griffit. En 1920 se dedica a hacer los rótulos de varias películas de cine mudo en la Famous Players Lasky. Este trabajo ocasional provocó que poco a poco, el joven Hitchcock se comenzara a apasionar por el mundo del cine y así es como empezó a participar como montador, director artístico y guionista en películas de directores como Donald Crisp y Hugh Ford. En esta compañía conoció a Alma Reville que trabajaba como montajista, con quien se casaría en 1926. Alma fue ayudante de dirección y guionista de varias películas de su marido. El 7 de julio de 1928 nace su hija Patricia, que participaría como actriz en Extraños en un tren. En el aspecto profesional, Hitchcock estuvo tres años trabajando como ayudante de dirección de Graham Cutts. En 1923, se le encargaría el rodaje del corto Number 13, sin embargo la producción se detuvo y la película quedó inacabada. De todas maneras, la posibilidad de terminar un largometraje aparecería poco después ya que, en 1925, dirige en Múnich su primera película completamente acabada: "El jardín de la alegría", una coproducción germano-británica que se haría muy popular. Poco después, el realizador londinense dirigió, en 1929, la primera película de cine sonoro de Inglaterra: "La muchacha de Londres". Durante el rodaje, recibió la visita sorpresa de Doña Isabel, Duquesa de York, la que, años mas tarde, sería la madre de Isabel IIª, la actual reina de la Gran Bretaña. Con pocos trabajos, Hitchcock se convirtió en el icono genial de una industria bastante discreta como era la británica. Películas como Murder! (Asesinato) (1930), The Man Who Knew Too Much (El hombre que sabía demasiado) (1934) y especialmente, The 39 Steps (39 escalones) (1935) lo convierten en un todo un emblema internacional del nuevo cine británico. Era famoso por su costumbre de gastar bromas pesadas, especialmente con los actores y esto sería el comienzo de una larga serie de anécdotas que se convertirían, junto a algunas excentricidades que, como buen inglés, jalonaron su carrera cinematográfica. Así, desde Rebecca, su primera película en Hollywood, fue adquiriendo fama por sus bromas pesadas y su macabro sentido del humor Hollywood llama a Hitchock Pero era evidente que los grandes trabajos de la etapa británica de Hitchcock serían un reclamo irresistible para la industria de Hollywood. Y así fue. El 22 de agosto de 1937 visita con su familia Nueva York para entrevistarse con David Oliver Selznick, productor de "Lo que el viento se llevó", el cual le contrató el 14 de julio de 1938. Las condiciones del productor convencen a “Hitch” y se traslada con su familia a Estados Unidos en 1939. El primer trabajo que Selznick encargaa Hitchcock es la adaptación de la novela de Daphne du Maurier "REBECA" (1940). Este melodrama gótico explora los miedos de una ilusionada y joven esposa, Joan Fontaine, que se traslada a Gran Bretaña y debe luchar con un marido distante, Sir Laurence Olivier, una ama de llaves demasiado posesiva, Judith Anderson y la memoria de la primera esposa de su marido, fallecida en circunstancias desconocidas para la joven: la bella y misteriosa Rebeca. La película consiguió el Oscar a la mejor película, que recayó en Selznick pero no ganó el de mejor director. Aparte de esto, empezaron a surgir los primeros problemas entre Selznick y Hitchcock. Y es que el director británico no podía soportar las restricciones fílmicas y artísticas del productor, el prototipo del magnate hollywoodyense. La segunda película americana de Hitchcock volvería a estar centrada en Europa. “ENVIADO ESPECIAL” (Foreign Correspondent), que también fue nominada a mejor película. El film fue rodado en el primer año de la segunda Guerra Mundial y estaba inspirada en los rápidos cambios que experimentaba en aquellos momentos Europa, y descritos por el corresponsal de un diario norteamericano Joel McCrea. El film mezcló decorados construidos en Hollywood con escenas de la Europa real y, curiosamente, el censor del Hollywood's Production Code, eliminó las escenas que hacían referencia a Alemania y a los alemanes. Posteriormente llegaría "SOSPECHA" (1941), protagonizada por Cary Grant, con quien mantuvo una gran amistad. Alfred siempre procuraba escoger para sus películas actores y actrices ya conocidos por alguna faceta, ya fuera la de la sensualidad, la simpatía o la seducción, pensando que así el papel quedaba más fácilmente definido desde el principio. Otro de sus grandes actores fetiche sería James Stewart con el que coincidiría por primera vez en “LA SOGA” (The rope), filmada en 1946. La particularidad de esta última es que pretende transcurrir en cien minutos…, pero la maestría del director la lleva a un tiempo real de ochenta minutos, con solo nueve tomas, utilizando el truco de acelerar la acción y manipular fugas con el tiempo. “MR. & MRS. SMITH” (1941), fue la única comedia “pura” que Hitchcock dirigiera en toda su carrera, también significó el inicio de lo que terminaría por convertirse en una constante en el resto de su filmografía: un cameo (breve escena intrascendente donde aparece él como parte del ambiente del film). Fue la actríz Carole Lombard quien lo dirigiera haciéndole repetir innumerables veces la escena, no se sabe si por venganza o porque realmente Hitch actuaba muy mal. También en este rodaje, la misma Carole Lombard hizo instalar un corral con tres vacas que lucían de collar los nombres de los tres protagonistas. Esto, en alusión a lo que se convertiría en la frase más célebre del director quien, en una oportunidad dijera que “los actores son como el ganado”. “NÁUFRAGO”(Lifeboat) de 1944, fue filmada en un enorme estanque en el que el contacto de aceite y hielo producía una neblina perenne mientras grandes ventiladores daban al “mar” y al bota movimientos de oleaje que se mantiene durante toda la proyección. En esta película la anécdota corrió por cuenta de la protagonista, Tallulah Bankhead quien no usó jamás, ropa interior. “RECUERDA”(Spell Bound), de 1945, introduce en Hollywood el tema del psicoanálisis, con escenas oníricas concebidas por Salvador Dalí en una única incursión en la Meca del Cine.- Memorable es la escena donde Gregory Peck baila, bajo pianos y estatuas danzantes colgados del techo, con una irreal Ingrid Bergman que termina por convertirse en estatua de yeso. Con “ENCADENADOS” (Notorius 1946), lo mas notable de esta película fue que los servicios de inteligencia mantuvieron, durante todo el rodaje, una estrecha vigilancia en nombre de la “seguridad nacional” porque el tema trataba sobre un caso de tráfico de uranio. También había problemas con la censura impuesta por La liga de la Moralidad que prohibía en pantalla que duraran más de tres segundos (SIC). El director tuvo que apelar a toda su genialidad para que “la escena del largo beso” entre Ingrid Bergman y Cary Grant pudiera superar esa barrera moralista. Lo consiguió con “pequeños besos” sucesivos. “EL PROCESO PARADINE” (The Paradine Case 1947). Cuentan que Hitch. Se dormía durante el rodaje lo que hace pensar que esto se debía a las tirantes relaciones que tenía con el tiránico David O. Selznick, de hecho, fue la última película que rodaron juntos. Para ese entonces ya ganaba U$ 1.000 diarios, una fortuna para la época. “EXTRAÑOS EN UN TREN” (Strangers on a train 1951). Con guión, nada menos, que de Raymond Chandler, estos “Extraños en un Tren”, contienen una cantidad de trucos muy avanzados para la época y, a menudo, realizados con peligro de los actores. Así, en el caso de la escena donde un hombre se mete bajo un carrusel, ésta fue real, con un doble que debió correr un gran riesgo para que se pudiera realizar. Hitch viene a confesar en la entrevista que sus apariciones rituales responden a una triple vertiente: la necesidad, la superstición y el gag. En el primer caso se refiere a sus primeras películas, desde "El Enemigo de las Rubias", cuando la escacés de presupuesto, y por lo tanto de figurantes, hacía necesario que muchos de los técnicos y de los empleados de los estudios, incluido él, aparecieran en pequeños papeles ante la cámara, o como meros figurantes, vendedores, guardias, transeúntes en general. En esos dubitativos inicios, sin embargo, un Hitchcock siempre predispuesto a encontrar claves ocultas y respuestas implícitas en el devenir azaroso de las cosas constató que las películas que recibían más aplauso de los críticos y mayor aceptación por el público habían sido aquellas en las que, por necesidad, no había tenido más remedio que aparecer como figurante con su oronda y famosísima silueta (el famoso dibujo, el perfil de Hitchcock de la serie de televisión, que fue una creación de su propia mano que utilizó un año como postal para felicitar las navidades a sus amistades), siendo más fríamente acogidas, casualmente, aquellas cintas en las que no aparecía. Por ello la necesidad se convirtió en superstición: si seguía apareciendo en la pantalla, su éxito continuaría. Y así fue, hasta que su conversión en un cineasta de gran aceptación por el público, su éxito sin precedentes, su ascendiente entre cinéfilos de todo el mundo, terminaron haciendo derivar sus apariciones en un gag dedicado a sus fans, unas apariciones que terminaron incomodando al propio Hitchcock por dos razones. En primer lugar, porque cada vez le resultaba más difícil imaginar situaciones en las que retratarse sin repetirse (se retrató varias veces con instrumentos musicales, en trenes, o simplemente de pie en la calle), hasta el punto de que en algunas de sus películas representaba un serio problema para el que sólo muy al final encontraba solución. Y en segundo lugar, porque tenía la intuición, acertada, de que él acaparaba un protagonismo innecesario en las truculentas historias con las que pretendía hacer estremecerse a su público, y por tanto, sentía que eso distraía al espectador de la trama principal. Por esa razón solía concentrar sus apariciones en momentos neutros de los primeros cinco o diez minutos de película, para que los fans más freaks quedaran satisfechos cuanto antes y se concentraran en disfrutar del suspense. Una vez Alfred Hitchcock se dirigió a la prensa con estas palabras: "Los actores son como el ganado, y deben ser tratados como tal". Y así lo hizo durante toda su vida. Por ejemplo, durante los ensayos de "Los pájaros" hizo que se lanzaran pájaros vivos a la actriz Tippi Hendren, quien estaba encerrada en un pequeño cuarto, y durante la filmación de la secuencia en que los agitados animales la asaltan, prendió a algunos de ellos a su vestido y se dedicó a observar cómo la atacaban. Hitchcock lanzó a la fama a la actriz Tippi Hendren, pero también le hizo la vida imposible con su macabro humor. Una vez le envió a Melanie Griffith, hija de Tippi, una réplica de su madre en un ataúd.Otro caso muy recordado fue aquel en que unió las muñecas de una pareja de actores con unas esposas, para ensayar una breve secuencia, y los dejó atados durante horas; incluso tuvieron que ir juntos al baño. Luego ellos descubrieron que Hitchcock estuvo merodeando todo ese tiempo, e incluso llamó a otros para que se divirtieran con la embarazosa situación en que los había puesto. Hasta su única hija, Patricia, recibió una dosis del sadismo de Hitchcock: en una ocasión le permitió subir a una silla giratoria que simularía un parque de atracciones en una película. Cuando la joven llegó al punto más alto que podía alcanzar la silla, Hitchcock ordenó apagar la máquina y las luces, y se fue a dirigir otra escena y dejó a su hija en total penumbra, asustada e histérica, durante más de una hora. Hitchcock le transmitía un miedo real a los actores de sus películas, como lo demuestra la anécdota de Janet Leigh, la protagonista de "Psicosis". "Él disfrutó haciéndome sufrir. Cuando estábamos filmando Psicosis, él experimentaba con el cadáver de la madre. Un día, cuando regresé del almuerzo, abrí la puerta del camerino y en mi propia silla estaba esa horrible monstruosidad. Por mis alaridos, decidió que fuera ése el maniquí que se usaría". La intriga se convirtió en el elemento fetiche del director, sabiamente camuflado algunas veces bajo la apariencia de melodrama, como ocurría en "Sospecha", "La sombra de una duda" -una de las películas favoritas del propio maestro- "Recuerda" o "Encadenados".La constante búsqueda de nuevos caminos del lenguaje del cine le llevaron a realizar más de un "tour de force" narrativo por el capricho de autosuperarse: "Náufragos", en la que el desafío consiste en que toda la acción se desarrolle en un bote salvavidas o, sobre todo, "La soga", rodada en un único plano secuencia que se corta sólo en las ocasiones en las que se debía cambiar la bobina. A mitad de su carrera, ya con plena experiencia en el cine de suspense, rodó la inquietante "Extraños en un tren", basada en una novela de Patricia Highsmith. Tres años después estrena "La ventana indiscreta", filme que no fue muy bien acogido por el público en su momento, aunque se ha revalorizado con los años hasta convertirse en uno de los títulos emblemáticos del director londinense. En 1958 llegó "Vértigo", considerada por algunos críticos como su obra más sugerente y compleja. A partir de ahí el listón está tan alto que ya sólo puede rodar obras redondas, como "Con la muerte en los talones", "Psicosis", "Los pájaros" y "Marnie, la ladrona". El alma gótica que, Hitchcok, como todo buen inglés, tenía, debió haberse visto sacudida por ese salto de un cine británico parco en recursos y rico en imaginación, al hollywoodyense, con financiamientos ilimitado, al menos a los ojos europeos, pero que exigía de sus creadores someterse casi de manera absoluta, al dictamen de los productores, entendido, en este caso, los financistas. En el caso de “Hitch”, “el tiránico David O. Selznick” quien fuera el productos que lo convenció de ir a Hollywood. Luego de esa traumática experiencia, pudo sortear, mas o menos airosamente dichas imposiciones y, cuando las hubo, las hábilmente las soslayó para, finalmente, salirse con la suya. Su compleja personalidad, oscura e impenetrable, no sólo quedó patente en los filmes que dirigió, sino también en los de sus imitadores. Con su muerte se llevó a la tumba ese secreto que perseguían los herederos de su tradición: esa capacidad única para sublimar lo banal. Déjanos Tu Comentariofrancisco leal matematicaleal@gmail.com caexcelenteracas- venezuela excelente muy didactico 30/04/08 francisco leal matematicaleal@gmail.com caexcelenteracas- venezuela excelente muy didactico 30/04/08 oscar alvarado
ciudad ojeda estoy de acuerdo con la reseña, felicito a quienes tienen estas iniciativas, hagan ciclos de cine en tves, hitchcock,eisenstein etc...gracias 28/04/08 ORLANDO
marcaibo muy buena su pagina me interesa mas saber sobre jesus enrique lossada mas cmenario o algo gracias de ante mano 24/04/08 Pablo Gamba pablogamba@revistavertigo.info Caracas La primera y la cuarta foto son, si no me equivoco, de "El ciudadano Kane", de Orson Welles, y "La noche del cazador", de Charles Laughton, respectivamente. 22/04/08 Ernesto Carrillo
caracas/venezuela Cineasta muy hábil y muy capaz, pero el bozal de arepa de muchos humanos, lo hizo orientar su producción a la defensa del imperialismo capitalista, lo cual le restó merito a su obra. 22/04/08 Escandon jorge-escandon@hotmail.com Colombia Algo de cine... 19/04/08 sublime banal
Caracas Hitchcock es el Leonardo del cine, el gran perfeccionista. Quería ser honesto con el público, en sus escenas de suspenso el público sabe lo que está pasando, los personajes son los engañados. Tal perfección debe ser estudiada por los guionistas now and forever. 18/04/08 |
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