Digresión previa, doquiera haya una gota de sangre palestina, encima o
debajo de la Tierra,
vaya desde la tierra venezolana hasta ahí, mi solidaridad patriótica.
A propósito del tema, el arte parece ser más subjetivo que la ciencia, es fácil
entenderlo. Si eres “objeto” de un sujeto que te paga para hacer un trabajo
deliberadamente sesgado, tú tienes dificultades enormes para ser “objetivo”
puesto que hay de por medio un sujeto funesto en esa relación; si por lo
contrario, actúas a “plena” y propia conciencia, tampoco eres objetivo puesto
que eres sujeto y, en consecuencia, actúas como tal. Es que todo sujeto -a mi
modo de ver, no se si del tuyo- es subjetivo. Otros creen lo mismo.
Si, entre la realidad, el conocimiento que de ella percibe una persona, el
lenguaje mediante el cual ésta codifica la información que ha de ser difundida
al pueblo, y la descodificación que éste hace del planteamiento para ir al
origen de lo que se le quiere decir, hay manipulación, estamos en presencia de
un crimen informativo y, en consecuencia en presencia de criminales.
Cualesquiera semejanzas de lo antes expresado, con la “teleterror” privada en
Venezuela no es más que un “retrato hablado” de su íd. peruana y/o mexicana,
además de en el resto del continente.
Pretender hacer una reflexión radical acerca de estos casos, debe conllevarnos
a recurrir a un metalenguaje que necesariamente debe estar al alcance de todos.
¿Cómo lograrlo?- para eso sugiero apelar a la extraordinaria percepción del
pueblo y al uso que del recurso asociativo hacemos los “burros cargados de
leña”, que no, los “burros cargados de letras” quienes andan y desandan los
procesos cognitivos de la
Academia, como “Pedro por su casa”.
Descifrar la realidad a punta de percepciones prácticas, como suele hacerlo el
pueblo, permite desarrollar “un sí se que”. Ahora bien, la denominada por los
medios, “sociedad civil” lo que desarrolla es “un no se que”.
Valga decir que existe una confrontación entre dos visiones de la realidad, no
dos realidades si al caso vamos. De eso se trata, precisamente de procrear
entre todos una acertada visión de país. Para eso tenemos un gobierno legítimo
y un Estado perfectamente legítimo. ¿No dice la vulgata que, burro con burro se
rasca? -vayamos, entonces al encuentro de lo burros refinados con nosotros, que
somos burros brutos, y juntos tratar de descifrar nuestra realidad común.
Ningún sitio mejor que el mercado común de cada pueblo, de cada aldea, para ese
ejercicio perceptivo.
No dije Supermercado, dije mercado, es decir, ese lugar donde la clase alta y
por supuesto, los miembros de la Conferencia Episcopal
no gusta visitar pero que ahí hay gente bonita y honesta trabajando.
Anda al mercado y mira, juntas a las abejas y a las moscas porque el
compatriota que vende quesos, vende también el rico papelón o la miel. Ahí puedes
ver flores y pescados, mejunjes y cazabes, perros y gatos, gordos y flacos, ya
lo dije, gente tan bonita y trabajadora. ¡¡¡ Punto !!!. Detengámonos aquí para
percibir ¡cuánta inteligencia -“bruta”, por supuesto- y cuánta práctica”! Por
qué no decir también cuánta lágrima y fuerza empleada en la batalla para
sobrevivir puesto que de todos debe ser, lo que sólo la “meritocrática” élite
ha disfrutado y esa es, a manera de patético ejemplo, parte de nuestra
realidad.
El conocimiento no sólo está en la academia ya que, inclusive el ordenado
proceso de la ciencia no ha sido nunca suficiente para su avance. Nuestra
intuición, es decir, la intuición de quienes somos para las televisoras
privadas y para la Conferencia Episcopal
unos burros cargados de leña, es válida para entender la realidad de la
ciencia, puesto que aportamos experiencia prácticas que de algo deben servir.
En ninguna parte mejor que en el seno del pueblo ha de estar la fuente de esa
poderosa fuerza intuitiva que nos impulse hacia un desarrollo sustentable. Como
Borges- el bueno- o como Zenón, debemos “buscar” en el ágora que es el mercado
de cada pueblo y en cuyos tarantines se forja, en algo, la energía que sustenta
la obra de arte que cuelga de las paredes del apolillado museo y en las
cátedras del saber “difunto”.
Zenón -el de Elea- trató de aproximarse a la realidad infinita de los pueblos,
apoyado en las matemáticas. Ello sucedió en cuatrocientos y pico largo, Antes
de Cristo. Planteó él, las dificultades del análisis de la continuidad de una
magnitud, lo que derivó en la paradoja de las paradojas, es decir, algo como lo
siguiente, que el pueblo como la tortuga, siempre sacará ventaja en su carrera
contra la mentira “aquiliana”, de las televisoras. O acaso, como Borges, el de
principios del siglo XX argentino, que halló el diminuto Aleph en el sótano de
un “edificio” viejo y pudo ver ahí, en ese raro objeto menor a tres
centímetros, en esa especie de rinconcito inadvertido, las sombras oblicuas de
todos los árboles del Amazonas, seguramente pudo ver también , sombras que aquí
no pudieron ser vencidas por la Universidad
Central de Venezuela como el analfabetismo ni por la
IV República, tales como la pobreza
miserable, la inseguridad social, la insalubridad, la desnutrición infantil, la
inseguridad jurídica de los pobres, la violencia , la falta de viviendas, vale
gritar, “Las sombras de la cultura dominante” que en América Latina andan por
todas partes erguidas pero en fuga porque la tenue brisa del socialismo va a
abatirlas.
Desde la ciencia de Zenón -un pelo y pico AC- hasta el arte de Borges -Siglo XX
DC- como que ha transcurrido “algo” de los XXV siglos de reflexión del
pensamiento humano hasta el presente, suficiente tiempo para que realidad,
conocimiento y lenguaje puedan conducirnos hacia la paz, es por lo que
reivindico un lugar para encontrarnos todos, se trata de un lugar en el que los
procesos humanos tienen una expresión auténtica ya que desde ahí se pueden ver
algunas raíces de la realidad y, en consecuencia, establecer fecundos lazos.
Inclusive estimo, que las universidades pueden enviar ahí a sus muchachos a
hacer pasantías que enriquezcan sus trabajos de acreditación académica porque,
así como la antigua China seleccionaba a los generales de su ejército mediante
un concurso de poesía-supongo que para determinar la forja de la sensibilidad
de su ser -si se hubiese enviado a los generales de nuestro ejército a visitar
los mercados y a caminar entre su gente, a palpar la realidad y a aprehenderla,
ninguno de ellos se hubiese ido a la Plaza
Altamira de Caracas a hacer el mayor ridículo que militar alguno
en el mundo ha hecho: ser peleles del gringo.
Asimismo, las televisoras deben ir a colaborar y a aprender, a intercambiar
esfuerzos y esperanzas, nada que ir a poner el acento en la basura, sin
destacar nunca nada bueno, por lo que la premisa insoslayable de cualquier
revolución en el mundo se hace presente ahora en Venezuela: Nunca dejes que sea
el enemigo quien lleve noticias a tu gente.
Estimo, y lo hago saber a quien pueda interesar, que el lenguaje tiene un
alcance diferente al de los sentidos. Mientras RCTV, Venevisión, Globoterror,
Televen, Meridiano, El Nacional, El Universal y demás afines, no hagan
propósitos de enmienda, sus franquicias se precipitarán en el olvido del
pueblo, ellos mismos, como Chacumbele se tomarán su “medicina” y, por otra
parte, las universidades, en especial la tan querida por el pueblo Universidad
Central de Venezuela, debe oír el mensaje de la gente del mercado, que es muy
claro: si ustedes siguen siendo un centro de acumulación de conocimientos,
únicamente, así no avanzaremos un palmo hacia el proyecto de futuro y de felicidad
del pueblo puesto que sólo así, no venceremos las sombras de la pobreza y de la
esclavitud.
Desde el mercado, hay que decirle a “teleterror”, sucursales y afines, que sus
informaciones deberían estar sujetas a la realidad y a la ética, deben además
relacionarse con los proyectos educativos y sociales establecidos en la Constitución
Nacional. No es justo que Globoterror-léase Globovisión-por
sólo tomar una muestra de ese fango televisivo, amplifique o simplifique la
realidad en exclusiva función de sus intereses económicos y financieros, hacen-ellos-
juicios absolutos, nunca informan sino que tratan de convencer esgrimiendo
siempre una” objetividad” que, por supuesto, carece de pruebas. Lo objetivo
únicamente proviene del objeto, no del sujeto, no obstante, los amaestrados y
emperifollados periodistas creen vacilarse a todo el mundo y no es así, ya que
nosotros, desde el mercado, ejercemos contraloría social y cuando los vemos, lo
hacemos como quien se toma un purgante de ricino.
El Estado y el Gobierno deben averiguar los efectos perversos que el
mefistofélico mensaje televisivo ejerce en la conciencia de los niños y
adolescentes venezolanos y de manera mucho más rigurosa, en el caso de los
niños especiales discapacitados quienes son los más sufridos, atormentados y
confundidos por la basura televisiva. Tal averiguación debe hacerse, decimos
nosotros desde acá, no sólo tomando en cuenta el condicionamiento primario, que
es altamente visible a vuelo de pájaro, sino que demandamos que se vaya más a
fondo en la indagación de los efectos profundos que en la conciencia de
nuestros muchachitos ejercen estos “malones” y que obvio, no son observables a
simple vista.
Ese periodismo de Radio Caracas Televisión -entendemos- lo que busca es golpear
las expectativas de la población, sean éstas positivas o negativas y,
desencadenar sensaciones de confianza o de desconfianza respecto a una
determinada información, lo que es parte de su proyecto de manipulación
informativa mediática.
El alto clero de la Conferencia Episcopal,
proxeneta del golpismo, está metido-se ve a ojitos- en la jugada,
descaradamente contra el país. El Alto Clero en Venezuela tiene asignada la
misión de pedir pan y para conseguirlo pretende destruir a las panaderías.
Ellos son parte del libreto y que nadie se llame a engaño. Esa cáfila es la
cara sutil de ataque contra el Consejo Nacional Electoral y a medida que se
acerque el mes de agosto, van a arreciar en su inmundo papel. Sólo eso, no otra
cosa van a hacer de aquí a diciembre, aparte, por supuesto, de cobrarle su
trabajo al gringo.
Mientras tanto, preparémonos para resistir ese instrumento de tortura que ya
está en marcha, es decir, la teleterror.
¿Era Borges más subjetivo que Zenón, o viceversa?
-Cualquiera sea la respuesta, ambos fueron subjetivos.