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Acabo de leer un artículo periodístico, firmado por Enrique Torres Curbelo y que titula "Corrupción en los Medios de Comunicación", y según lo que leí, estoy casi convencido de que si éste fuese leído por alguna persona ajena a la profesión, el posible lector pensaría que éste exagera en sus conclusiones, o escribe así por alguna venganza personal hacia algún medio de comunicación en particular, o, incluso, por cierto resentimiento hacia esta profesión. Ojalá ésta fuera la excepción que confirma la regla. Ojalá. Es un artículo de apenas un folio y medio y ya desde su título "Corrupción en los Medios de Comunicación", que yo, por suerte o por desgracia, sé que es una realidad cotidiana y no un caso particular, aislado. Ante esta afirmación generalizada mucha gente dirá que no es para tanto, que este tal Enrique Torres Curbelo exagera más de la cuenta, pero insisto, ojalá esta denuncia sólo fuera la excepción que confirma la regla. En este artículo, Enrique Torres Curbelo nos habla de un libro publicado en 1997 -haya ya casi 10 años, pero que sin embargo tiene aún total, plena vigencia- titulado "Los Nuevos Perros Guardianes", escrito por Serge Halimi, que en palabras de Torres Curbelo es "Una crítica desgarrada a la labor realizada por los medios de comunicación y a la profesión del periodismo". Sin embargo, el autor del ensayo va aún más allá. En una entrevista que en ese entonces le realizó el periódico "El País" (hay que demostrar que hay libertad de expresión y de opinión... ¿qué pensaría entonces la gente?...), a una de las cuestiones que le hizo el periodista respondió sin inmutarse: "EL periodismo es una profesión corrupta, plagiaria y mercenaria". (¿Cómo se le puede quedar el cuerpo al periodista después de recibir esta contestación? ¿Se sentiría aludido o, por el contrario, pensaba igual que el autor del libro? Ahí quedan las preguntas para que cada uno saque sus conclusiones... Lo que sí aseguro con pleno convencimiento, es que cuando unx se atreve a responder así de contundente con ese tipo de acusaciones, sin eufemismos, sin ambages ni medias palabras, es que sabe muy bien de lo que habla; que no lo hace de oídas, y que además está plenamente convencido de las certezas de las gravísimas acusaciones y denuncias que se atreve lanzar, no sólo en un libro, sino además en un medio de comunicación, y encima, nada más y nada menos que un periódico como "El País". Lo sé por propia experiencia -por suerte o por desgracia- que son muy pocas personas las que se atreverían a denunciar, a acusar a los medios de comunicación con esos calificativos de "corruptos, plagiarios y mercenarios- como lo ha hecho Serge Halimi en un ensayo titulado "Los Nuevos Perros Guardianes", escrito en 1997. Cuando uno se atreve a denunciar con estos términos a los medios de comunicación sabes muy bien a quién te enfrentas, a qué poder acusas y las posibles consecuencias negativas a las que tienes que hacerle frente. Los tentáculos de los medios de comunicación son tan alargados, oscuros y perversos que si te enfrentas a ellos, éstos ya encontrarán la forma -por supuesto que muy "legar"- para hundirte personal y profesionalmente, (todo depende del daño que seas capaz de ocasionarle); la otra forma de atacar es la "indiferencia", "el ostracismo", que en algunos casos es otra forma eficaz de hundirte personal y profesionalmente. Sin embargo, según nos advierte Serge Halimi, también ocurre que "el periodista sabe muy bien lo que no quiere que se diga: si algo le compromete lo más mínimo lo deja de lado y escribe sobre algo que no lo comprometa." Muy pocas personas se atreverían a denunciar, así, abiertamente, de una forma tan contundente a una profesión que tanto poder puede llegar a ejercer. Haciendo un pequeño ejercicio de memoria he de confesar que conozco a muchas personas que me lo han reconocido personalmente, pero no lo han hecho de forma pública, escrita. Por ejemplo, aquí en Canarias, a vuela pluma me vienen a la memoria el escritor e intelectual Víctor Ramírez, o el cantautor, escritor y artesano Isidro Santana León, incluso yo mismo me he enfrentado a los Medios de Comunicación Canarios y seguro que habrá más canarixs que lo hayan hecho... Por otro lado, Serge Halimi llega a tocar la llaga hasta tal punto que en un momento llega a afirmar que "se da la contradicción, de hablar de corrupción política, sin reconocer que el propio sistema mediático está también corrupto". Sabiéndolo como lo sabemos que todo lo denunciado anteriormente es verdad ¿Quién se atreve de ponerle es cascabel a los gatos -o habría que decir leones? almeidaafonso@hotmail.com Arte Virgo. La Aldea. Canarias Déjanos Tu Comentario |
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