|
|

| |
Lo que el viento no se lleva |
La ciudad más alegre del mundo según Ernesto Cardenal Cortesía de Elsa Luengo
| |
La Habana de noche es una ciudad oscura porque no tiene anuncios comerciales. El recién llegado tiene la impresión de que en la parte alta de los edificios hubiera habido un apagón. También podrá parecer triste, si para alguno la alegría son los anuncios de neón, las vitrinas de las tiendas, el bullicio, la vida nocturna. A mi me pareció alegrísima. Le dije a Benedetti: “Esta es la ciudad más alegre que yo he visto. La única alegre”.
Toda la gente andaba bien vestida y no había unos con lujo insolente y otros con harapos. La gente paseaba por las calles. Caminaban despacio y se veía que paseaban; nadie corría tras el dinero. No se veía en ningún rostro angustia económica. No había taxistas acechando a los extranjeros, ni prostitutas, ni limpiabotas, ni mendigos. Y me pareció que una ciudad así debía llamarse una ciudad alegre.
“Muchos dirán que La Habana es triste”, le dije a Benedetti, “porque aquí no hay la alegría burguesa, pero aquí hay la verdadera alegría. Las ciudades capitalistas parecen muy alegres en el centro: pero para los que no tienen un centavo en ellas, son un horror. La alegría es solo para los ricos, y esa alegría de los ricos además es falsa y es otro horror. Aquí yo veo la inmensa alegría de una urbe sin pobres, sin miseria. Y la alegría de ser todos iguales.”
Estos párrafos corresponden al libro “En Cuba” de Ernesto Cardenal, publicado por Ediciones Carlos Lohlé, impresión del 3 de marzo de 1972.
Déjanos Tu Comentario
|